
El 15 de agosto de 1929, el médico español Jerónimo Megías abordó el Graf Zeppelin en Friedrichshafen, Alemania, para participar en un recorrido que incluyó escalas en Tokio, Los Ángeles y Lakehurst, Estados Unidos, antes de regresar a Alemania el 4 de septiembre de ese mismo año. El viaje, de 20 días, cuatro horas y 14 minutos, contó con 20 pasajeros y representó un logro técnico y humano en la época dorada de los zepelines. Un libro reciente reconstruye el histórico primer viaje en dirigible alrededor del mundo.

El escritor científico y cartógrafo Alejandro Polanco publicó una edición ilustrada que no solo narra los sucesos del viaje sino que también exhibe imágenes restauradas de la época y el testimonio de Megías, quien fue médico personal del rey Alfonso XIII. Este testimonio surge tanto de sus recuerdos como del libro que Megías escribió tras completar la hazaña. La obra de Polanco ofrece tanto versión impresa como digital, y surgió de una campaña de financiación colectiva a través de Kickstarter.
De acuerdo con la publicación, la investigación de Polanco incluyó el escaneo de más de doscientas fotografías originales en alta resolución. Estas imágenes representan dirigibles en vuelo, detalles del interior y escenas cotidianas a bordo. Muchas de las imágenes provenían de álbumes antiguos que se comercializaban en Alemania en la década de 1920, cuando las personas podían adquirir pequeñas fotografías en envases de cigarrillos para luego completarlas en casa y observarlas con dispositivos que generaban un efecto tridimensional. Polanco adquirió uno de estos álbumes a un coleccionista privado y restauró tanto las imágenes como las descripciones originales.

El relato documenta que Jerónimo Megías ya había ascendido al Graf Zeppelin en mayo de 1929, aunque esa primera incursión debió interrumpirse por una avería en el motor. A la segunda oportunidad, logró el objetivo mayor: circunnavegar el planeta en una travesía que incluyó el cruce del océano Pacífico y el Atlántico. El viaje se planificó con escalas en Tokio, Estados Unidos y el regreso a Alemania, cumpliendo así con el primer vuelo mundial de un dirigible con pasajeros.
El libro detalla también el ambiente privilegiado dentro del Graf Zeppelin. Megías logró acceder a uno de los asientos tras pagar USD 7.000, el precio del pasaje, una suma considerable para la época. El dirigible ofrecía comodidades similares a las de un hotel de lujo, con cabinas para dos personas, camas que se podían montar como sofás durante el día, mesas, sillas plegables y compartimentos con cortinas. El salón central funcionaba como comedor, sala de estar y oficina. También había una cocina con chef y un sistema de comunicación que permitía a los viajeros recibir y enviar telegramas.

Según el propio testimonio de Megías, la demanda por un lugar en el vuelo fue alta y la competencia intensa. El médico no dudó en trasladarse a Londres y enviar varias comunicaciones a Berlín, Hamburgo y Friedrichshafen con el objetivo de asegurarse un sitio a bordo. La expectativa pública por el vuelo fue grande. El magnate William Randolph Hearst patrocinó el viaje y obtuvo derechos exclusivos para sus medios en Estados Unidos, lo que garantizó una cobertura única de la travesía.
Entre los pasajeros destacaron figuras como Lady Hay Drummond-Hay, periodista británica enviada por Hearst. Drummond-Hay se convirtió en la primera mujer en circunnavegar el planeta a bordo de un dirigible. Polanco dedica páginas a los protagonistas del logro, como el fundador Ferdinand von Zeppelin y el ingeniero Hugo Eckener, quien comandó el Graf Zeppelin en sus recorridos más emblemáticos.

De acuerdo con la obra, el LZ 127 Graf Zeppelin operó como símbolo de la República de Weimar antes de la llegada del nazismo. Entre 1928 y 1937, el Graf Zeppelin realizó cientos de vuelos sin incidentes graves, incluidos viajes regulares entre Europa, Sudamérica y Estados Unidos, y un recorrido triangular único entre Europa, Sudamérica y Estados Unidos en 1930. El accidente del Hindenburg, otro zepelín que explotó en Nueva Jersey en 1937, supuso el final de esta etapa. Los aviones comenzaron a dominar el transporte de larga distancia.
Actualmente, la obra de Polanco expone que los dirigibles modernos utilizan helio, un gas no inflamable. El autor sostiene que la competencia con la aviación moderna marcó el declive de los zepelines, aunque el accidente del Hindenburg aceleró el final de la era.

El libro, con cerca de doscientas imágenes restauradas y fragmentos de diarios de viaje, reconstruye con detalle la experiencia y el contexto que rodearon el primer viaje en dirigible alrededor del mundo. Incluye una visión técnica de la construcción y funcionamiento del LZ 127, datos sobre pasajeros, tripulación y patrocinadores, así como los desafíos organizativos y tecnológicos que enfrentó la misión. La publicación permite a lectores actuales acercarse a una hazaña aerostática que marcó un hito en el siglo XX.
Graf Zeppelin, Jerónimo Megías y Alejandro Polanco surgen como personajes centrales en el libro ilustrado. Con testimonios inéditos y decenas de fotografías, la obra confirma el valor histórico del primer vuelo mundial en zepelín y su legado en la historia de la aviación.
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