
El destino de Annette Herfkens quedó marcado para siempre durante un trágico accidente aéreo en Vietnam en 1992. Ejecutiva holandesa del sector financiero, Herfkens se embarcó en lo que sería una escapada romántica junto a su prometido Willem, conocido como Pasje, a pesar de sus dudas por la aeronave de fabricación soviética y su propia claustrofobia.
El vuelo, de apenas 55 minutos, parecía transcurrir sin incidentes hasta que todo cambió abruptamente al aproximarse al aeropuerto de Nha Trang. “Escucho cómo los motores aceleran. Se descuelga de nuevo. La gente grita. Él me mira. Yo lo miro. Nos agarramos la mano y entonces todo se vuelve negro”, recordó Herfkens en una entrevista con BBC Mundo.
PUBLICIDAD
Según detalló en entrevista con el pódcast ESDLB, el impacto fue devastador. Casi los pasajeros y miembros de la tripulación murieron, con excepción de Herfkens. Al recuperar la conciencia, se encontró rodeada de la densa vegetación vietnamita, inmóvil y atrapada entre los restos del avión, con fracturas en las caderas, un pulmón colapsado y la mandíbula rota. A su lado estaba el cuerpo sin vida de Pasje, cuya expresión parecía aún conservar una sonrisa, hecho que subrayaba la magnitud de la tragedia a la que debía enfrentarse en absoluta soledad.
Durante las primeras horas después del impacto, otro pasajero, un hombre vietnamita, también sobrevivió. Le ofreció unos pantalones para proteger sus piernas heridas de los insectos, un gesto de humanidad que, según la propia Herfkens, pudo resultarle crucial. Sin embargo, el hombre no resistió sus heridas y falleció al acabar el primer día, dejándola completamente aislada.
PUBLICIDAD

Sobrevivir a la selva: ingenio y fortaleza
La vida en la selva representó un desafío físico y mental extremo. Según reveló en su libro Turbulencias, Herfkens carecía de experiencia en técnicas de meditación, pero se aferró a su instinto para combatir el pánico y no dejarse arrastrar por la desesperación. Decidió observar y aceptar su situación sin juicio, enfocando su atención en el presente y evitando los pensamientos que pudieran minar su resistencia.
Su supervivencia dependió del ingenio: improvisó recipientes con espuma aislante del avión para recolectar agua de lluvia y encontró un poncho entre el equipaje de otra pasajera que la protegió del frío nocturno.
PUBLICIDAD
La falta de alimento y el avance de la deshidratación complicaron su débil estado, pero consiguió refugiarse mentalmente en la observación de la naturaleza circundante. “Cuanto más me concentraba en las hojas, en las gotas sobre las hojas y en cómo la luz se reflejaba en las gotas, más hermosa se volvía”, relató.

Para evitar caer en el dolor de la pérdida de Pasje, Herfkens optó por prohibirse pensar en él y se aferró a los recuerdos felices de su familia, convencida de que no dejaban de buscarla. Con el paso de los días, su estado empeoró y comenzó a alucinar. En el sexto día, creyó ver a un hombre vestido de naranja. Pensó que era producto de su imaginación, pero ese mismo hecho anticipó el rescate.
PUBLICIDAD
Al octavo día, un grupo de rescatistas vietnamitas localizó la zona del accidente. Tras verificar su nombre en la lista de pasajeros, le dieron agua y la trasladaron sobre una lona improvisada.
El primer sentimiento de Herfkens ante el rescate fue de pánico, ya que abandonar aquel lugar donde había experimentado momentos de extraña paz le resultaba abrumador. Los rescatistas comprendieron su estado y decidieron acampar junto a ella antes de evacuarla del sitio.
PUBLICIDAD

Reconstrucción tras la adversidad
El regreso a la vida civil resultó tan impactante como el aislamiento en la selva. En Ciudad Ho Chi Minh, su colega Jaime la recibió antes del arribo de los familiares de Pasje y de su propia madre. La noticia de su supervivencia sorprendió a todos, en los Países Bajos ya se habían publicado esquelas y cartas de condolencias.
La recuperación física exigió varias intervenciones quirúrgicas en mandíbula, pulmón y caderas, y los médicos vietnamitas lograron salvarle las piernas de la gangrena, logro que los especialistas aseguraron difícilmente habría sido posible en su país.
PUBLICIDAD
El duelo por la pérdida de Pasje se transformó en una experiencia devastadora. El funeral estuvo marcado por la presencia de amigos que, originalmente, habrían asistido a una boda, y se vivió como una ceremonia nupcial invertida. “La selva se volvió un lugar seguro. El mundo real se transformó en un sitio aterrador, porque yo siempre lo tenía a él, a Pasje. Él siempre estaba ahí”, confesó Herfkens a BBC Mundo. El proceso de reconstrucción personal fue largo, incluyendo todas las etapas del duelo y la necesidad de aceptar una vida profundamente distinta a la que había imaginado.

Con el tiempo, Herfkens encontró apoyo en Jaime, quien nunca perdió la fe en que ella sobreviviría. Finalmente se casaron y formaron una familia. El diagnóstico de autismo de su hijo Max le permitió aplicar muchas de las lecciones aprendidas durante su supervivencia en la selva: la aceptación de las circunstancias y la capacidad de descubrir belleza en lo inesperado.
PUBLICIDAD
“Como acepté mi situación después del accidente, también lo hice después del diagnóstico de mi hijo. Así vi lo que él es: una hermosa fuente de amor incondicional”, compartió.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Fue cirujano de piratas, testigo del saqueo de Panamá y cronista de los crímenes de Morgan: la historia de Alexandre Exquemelin
Durante casi una década, cosió heridas, amputó miembros y observó la disciplina interna de las tripulaciones bucaneras antes de regresar a Ámsterdam y transformar esa experiencia en un libro que incomodó a toda Europa

El homicidio por encargo que nunca ocurrió: la increíble historia del falso crimen perfecto que llevó a prisión a una mujer
Dalia Dippolito intentó contratar a un asesino para matar a su marido, pero el hombre al que recurrió trabajaba para la policía. Los detalles del operativo que permitió frustrar el crimen

Aceptó su destino como atracción de museo por su altura descomunal, se casó con otro gigante y dio a luz al bebé más grande registrado
Anna Haining Bates, una de las mujeres más altas de la historia con sus 2,41 metros, conoció rumbo a Europa a Martin Van Buren Bates, de 2,36. Se casaron, convirtieron su romance en espectáculo y vivieron entre funciones privadas y una granja en Ohio diseñada especialmente para ellos

El calvario del hombre que vive atrapado en el cuerpo de un niño de 12 años: “No puedo dormir con normalidad”
Tomasz Nadolski sufre del síndrome de Fabry, una enfermedad genética que deteriora su cuerpo. “Siento dolor en las articulaciones, los huesos y los músculos”, confiesa

Las conmovedoras cartas de “las Trece Rosas”, acusadas de un delito que no habían cometido y fusiladas por la dictadura de Franco
Las juzgaron sumariamente y sin pruebas de haber cometido un atentado y fueron ejecutadas a tiros la madrugada del 5 de agosto de 1939 contra un paredón de un cementerio de Madrid. Su único delito era haber militado en las filas republicanas. Los relatos sobre la valentía con que enfrentaron la muerte y los mensajes que escribieron a sus familias y se convirtieron en un símbolo de la lucha antifranquista

