Cómo encontraron el naufragio del James Carruthers, el legendario barco perdido del Gran Huracán Blanco

Más de un siglo después de la tragedia en el Lago Hurón, exploradores hallaron el icónico carguero canadiense sumergido a casi 60 metros, resolviendo un misterio que inquietó a generaciones enteras en Estados Unidos y Canadá

Guardar
Google icon
Aparece el naufragio del James Carruthers, el legendario barco perdido del Gran Huracán Blanco
Restos históricos de la navegación en los Grandes Lagos, como el del James Carruthers, continúan emergiendo desde las profundidades, reescribiendo la memoria colectiva de la tragedia y la exploración en aguas interiores de Norteamérica (Dominio público/Wikipedia)

Durante más de cien años, el destino del S.S. James Carruthers permaneció como una incógnita para descendientes de tripulantes y aficionados a la historia marítima de los Grandes Lagos. La reciente localización del carguero canadiense a 58 metros de profundidad en la parte estadounidense del Lago Hurón puso fin a décadas de especulaciones. Tal como informó Smithsonian Magazine, el buque se encuentra invertido sobre el lecho del lago, en un sector donde pocos expertos esperaban encontrarlo.

El hallazgo fue obra de David Trotter, explorador de 84 años y líder de Undersea Research Associates, quien dedicó cinco años a la búsqueda. El medio detalló que el 26 de mayo, el equipo de Trotter empleó cámaras subacuáticas para rastrear sectores extensos del lago, hasta que detectaron una estructura de grandes proporciones.

PUBLICIDAD

“Supieron de inmediato que se trataba del Carruthers cuando la enorme estructura apareció en pantalla, ya que no queda otro buque de semejante tamaño aún desaparecido en Hurón”, expresó Brendon Baillod, colega del descubridor. Además, Baillod señaló que el naufragio estaba bien alejado del “pulgar de Michigan”, apodo de la porción de tierra que sobresale de la península inferior de Michigan hacia el Lago Hurón.

Aparece el naufragio del James Carruthers, el legendario barco perdido del Gran Huracán Blanco
El veterano cazador de naufragios, reconocido por su incansable curiosidad y más de un centenar de hallazgos en los lagos, logró que cada nueva localización agregue un eslabón crucial al extenso registro de pérdidas en la zona (Detroit Free Press)

El impacto emocional del descubrimiento fue inmediato para descendientes de las víctimas. Andrew Pepler, tataranieto del homónimo del barco, relató al Detroit Free Press que sintió “alegría, felicidad y emoción” al conocer la noticia, y agregó que “este hallazgo echó por tierra una gran pregunta que acechaba a mi familia y a las familias de la tripulación desde hace generaciones”.

PUBLICIDAD

Trotter, quien lleva décadas documentando naufragios, explicó a la prensa su motivación: “Lo hacemos por el sentido de exploración, por hallar algo que nadie más sabe con exactitud dónde estaba. Es una experiencia única que no se puede duplicar”.

Además, según Baillod, la metodología de Trotter no consiste en buscar un solo pecio, sino en cartografiar “zonas de alta probabilidad del lecho del lago y ver qué aparece”.

Aparece el naufragio del James Carruthers, el legendario barco perdido del Gran Huracán Blanco
La identificación visual integral y la precisión tecnológica permitieron que el equipo ubicara la estructura del carguero en un área donde no se habían centrado previamente las búsquedas de otros investigadores (Captura de pantalla/Detroit Free Press)

El “White Hurricane”: el desastre marítimo más letal de los Grandes Lagos

El “White Hurricane” de noviembre de 1913 marca uno de los capítulos más dramáticos en la historia de la navegación en Estados Unidos, según relató Smithsonian Magazine.

Del 7 al 10 de ese mes, una tormenta invernal de gran magnitud barrió la zona generando vientos de hasta 145 kilómetros por hora, olas que superaron los 10 metros y fuertes acumulaciones de nieve y hielo.

Doce embarcaciones naufragaron, otras siete resultaron averiadas y alrededor de 250 marinos fallecieron durante el temporal. El James Carruthers fue una de las víctimas de aquella tormenta, desapareciendo con sus 22 tripulantes en medio del caos meteorológico.

Aparece el naufragio del James Carruthers, el legendario barco perdido del Gran Huracán Blanco
Las imágenes históricas de tripulantes recuperados tras el hundimiento del barco Wexford, en las costas de Ontario, simbolizan el alto costo humano que supuso la tempestad de 1913 en la región (Dominio público/Bowling Green State University)

Búsqueda metódica y legado para la exploración subacuática

La metodología de David Trotter demostró ser innovadora en el campo de la exploración de naufragios. En lugar de centrarse en un área concreta, su equipo cartografía metódicamente amplios sectores identificados como “de alta probabilidad”. Según mencionó Brendon Baillod, esta estrategia permitió a Trotter identificar más de 100 pecios en el Lago Hurón.

El descubrimiento del James Carruthers es solo uno entre los varios retos que continúan abiertos para los cazadores de naufragios en los Grandes Lagos. Smithsonian Magazine apunta que quedan por localizarse buques como el Leafield en el Lago Superior y el Plymouth en el Lago Michigan.

El impacto del “White Hurricane” sigue investigándose, y según relató Corey Adkins de la Great Lakes Shipwreck Historical Society, la confluencia de una masa de aire cálido desde el sur con una corriente ártica del norte desencadenó un temporal devastador, superando la capacidad de respuesta de la navegación de la época.

Para Trotter y su equipo, la pasión por desenterrar estos fragmentos de la historia está asociada con el deseo de aportar conocimiento y responder preguntas pendientes hace tiempo. “Lo hacemos por el sentido de exploración, por hallar algo que nadie más sabe con exactitud dónde estaba. Es una experiencia única que no se puede duplicar”, afirmó Trotter en declaraciones retomadas por el Detroit Free Press.

Google icon

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

6 peniques y una vara de bambú: el extraño trabajo de los knocker-uppers, los despertadores humanos de la Inglaterra industrial

Su labor era tan vital para las fábricas que Charles Dickens los inmortalizó en Grandes esperanzas. Uno de ellos fue clave en el hallazgo de la primera víctima de Jack el Destripador en Whitechapel

6 peniques y una vara de bambú: el extraño trabajo de los knocker-uppers, los despertadores humanos de la Inglaterra industrial

El futbolista que robó el cuadro “El grito”, una nota burlona en la mesa del guardia y un golpe sincronizado con los Juegos Olímpicos

Un ex delantero del fútbol noruego sorprendió al robar la obra más famosa del país en menos de un minuto. La apertura olímpica de 1994 en la ciudad Lillehammer de convirtió el episodio en un escándalo internacional

El futbolista que robó el cuadro “El grito”, una nota burlona en la mesa del guardia y un golpe sincronizado con los Juegos Olímpicos

Un conocido le confesó su amor en un programa de televisión y tres días después lo asesinó: “Él es gay, yo no”

En la era dorada de los talk shows, la televisión estadounidense convirtió las confesiones en vivo en entretenimiento masivo. El 6 de marzo de 1995, en el programa “The Jenny Jones Show”, una de esas revelaciones derivó en un asesinato que nadie —ni los productores, ni la conductora, ni los invitados— anticipó. Años después, la Justicia impuso una indemnización millonaria contra la producción que luego fue anulada

Un conocido le confesó su amor en un programa de televisión y tres días después lo asesinó: “Él es gay, yo no”

Un solo torpedo, secretos ocultos en la bodega y 1198 víctimas: la historia de la peor tragedia marítima de la Primera Guerra Mundial

La tarde del 7 de mayo de 1915, un submarino alemán divisó al Lusitania, un enorme buque de pasajeros que viajaba sin escolta, le disparó el único torpedo que le quedaba y lo hundió en apenas 18 minutos. Entre las víctimas se contaron 94 niños y 35 bebés. Investigaciones posteriores demostraron que el transatlántico llevaba oculto en sus bodegas un verdadero arsenal

Un solo torpedo, secretos ocultos en la bodega y 1198 víctimas: la historia de la peor tragedia marítima de la Primera Guerra Mundial

Por qué los campeones se rocían con champán en el podio y quién fue el primero en hacerlo

La respuesta tiene nombre, fecha y lugar precisos, y une a un piloto de Fórmula 1, un accidente con un tapón y un gesto espontáneo que se repitió una semana después hasta convertirse en tradición universal

Por qué los campeones se rocían con champán en el podio y quién fue el primero en hacerlo