El hallazgo de un cachorro entre los restos de un puesto de ametralladoras alemán, tras el Día D, dio inicio a una historia de esperanza y lealtad en la Segunda Guerra Mundial. El soldado británico Donald Wakefield, miembro de los Dragones de Westminster del Regimiento de Tanques Reales, rescató al animal después de la captura de una posición enemiga en Normandía.
El perro, un mestizo de pastor alemán y Airedale terrier, recibió el nombre de Spandau y se convirtió en la mascota de la unidad, acompañando a los soldados durante su avance por Francia y Alemania. Más de sesenta años después, la historia de Wakefield y Spandau salió a la luz gracias a la subasta de los recuerdos del veterano, según reveló Dailymail.

El rescate de Spandau se produjo pocos días después del 6 de junio de 1944. Wakefield y sus compañeros encontraron al cachorro abajo de los cuerpos de soldados alemanes caídos. Conmovida por la escena, la unidad lo adoptó de inmediato y Spandau pronto formó parte de la vida militar, acompañando a los soldados en sus recorridos y transformándose en un símbolo de buena suerte para el grupo. La mascota permaneció junto a Wakefield hasta el final de la contienda, incluso durante su destino en Alemania tras la guerra.
Spandau y la vida familiar después de la guerra
Durante su estancia en Alemania, Wakefield conoció a Erika, quien tiempo después se convirtió en su esposa. Al abandonar el ejército en 1947, volvió al Reino Unido acompañado de Erika y Spandau. Cumpliendo con las normas sanitarias de la época, el perro pasó un periodo de tres meses en cuarentena antes de unirse con la familia en Hull, East Riding, Yorkshire. Instalado en su nuevo hogar, Spandau —llamado con cariño Span— se integró por completo a la vida de los Wakefield.

La vida de Spandau en el Reino Unido estuvo marcada por la cercanía con la familia. El perro vivió trece años más tras su llegada a Hull, alcanzando los dieciséis años de edad antes de fallecer en 1960. Se transformó en el compañero inseparable del hijo menor de Wakefield, con quien compartía juegos en el jardín delantero. Según relató el hijo, que pidió mantener el anonimato, Spandau era leal y afable, e incluso mostraba una preferencia inusual por la cerveza John Bull. Al morir, la familia lo sepultó bajo el sauce del jardín en Derby, un gesto que refleja el lugar especial que ocupó en sus vidas.
Testimonios y legado de Spandau
El hijo de Wakefield explicó a Daily Mail que Spandau sobrevivió a la guerra y se convirtió en el perro de la familia. “En cuanto papá lo salvó, se convirtió en su perro”, expresó. Destacó su admiración por la habilidad de su padre para mantener a Spandau a su lado durante los años en Francia y Alemania y remarcó cómo la inventiva de los soldados resultó decisiva en tiempos difíciles. “Quién sabe qué habría sucedido con Spandau sin mi padre. Nunca dudó en traérselo a casa”, afirmó. El testimonio familiar demuestra la importancia de Spandau como parte de la memoria colectiva y personal, y la dificultad de desprenderse de los recuerdos ligados a él.

La historia cobró actualidad debido a la subasta de los recuerdos de Wakefield, que incluye su diario de guerra, medallas, boina e insignia de cuello. El diario, donde se documenta el avance de los Dragones de Westminster durante 1944, guarda una fotografía de Spandau y narra tanto los rigores del entrenamiento previo a la Operación Overlord como la experiencia de la llegada a Sword Beach, cerca de Cherburgo. Las anotaciones registran la severidad de los combates, los ataques aéreos y las pérdidas sufridas por la unidad, junto con detalles cotidianos de la vida en campaña.
La colección personal será subastada el miércoles 13 de agosto en Hansons Auctioneers, en Etwall, Derbyshire. Matt Crowson, especialista en artículos militares de la casa de subastas, resaltó ante Daily Mail el valor humano y emocional de la historia: “Es una verdadera historia de triunfo sobre la adversidad. El hecho de que Spandau quedara bajo el cuidado de un valiente soldado británico, protegido durante la guerra y recibido luego en un hogar en el Reino Unido, evidencia el carácter del soldado Wakefield”. Crowson remarcó que, más allá del valor militar demostrado en el Día D, la historia conmueve especialmente a quienes aprecian la relación entre humanos y animales.

Wakefield falleció en Derbyshire en 2008. Su legado perdura mediante objetos y relatos familiares, que ahora salen a la luz. La subasta de sus pertenencias destaca no solo la memoria de un soldado y su mascota, sino que también ofrece una visión íntima de las vivencias cotidianas y extraordinarias de quienes atravesaron la guerra.
En las páginas del diario de Wakefield, con descripciones sobrias de ataques, pérdidas y pequeños gestos, queda patente cómo los protagonistas de la contienda registraron lo extraordinario como parte de la rutina. Así se preserva el testimonio de una época forjada por la resiliencia y la humanidad.
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