Entre los rostros que orbitan el infierno de la “familia Manson”, el de Leslie Van Houten sobresale como una paradoja inquietante: fue reina de belleza adolescente, hija obediente, promesa escolar… y terminó empuñando un cuchillo contra una mujer dormida. Su descenso al abismo culminó una noche de agosto, cuando participó en el asesinato ritual de Rosemary LaBianca, uno de los crímenes más perturbadores que sacudieron a Estados Unidos en los años sesenta.
Van Houten —nacida en el sur de California, dentro de una familia de clase media— vivía una adolescencia habitual. Atletismo, vida social activa y hasta el reconocimiento de ser elegida reina de baile en su escuela marcaban su juventud. Sin embargo, todo cambió cuando sus padres se separaron. El entorno personal se resquebrajó, la joven quedó aislada de sus amistades y, de acuerdo con su abogado Richard Pfeiffer, se precipitó en una etapa de inestabilidad. Un embarazo no planificado y un aborto, la afectaron hondamente. El episodio dejó marcas, ya que su madre la obligó a someterse a un aborto ilegal y enterrar el feto en el patio familiar. Tras ello, comenzó a consumir drogas como marihuana, hachís y LSD.
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En 1968, Van Houten conoció a Bobby Beausoleil y Catherine “Gypsy” Share, quienes la introdujeron al círculo de Charles Manson. Compartieron con ella la visión de un hombre carismático, presentado como una figura mesiánica con respuestas universales. Poco después, Van Houten se mudó con Manson y otros seguidores al rancho Spahn, en las afueras de Los Ángeles.
El mensaje aparentemente espiritual de Manson mutó hasta adquirir tintes violentos. Según BBC News Mundo, Van Houten afirmó que su vida se centró en “escuchar el álbum White de The Beatles y leer el libro bíblico de las Revelaciones”, sumergida en los delirios apocalípticos y raciales del líder.
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El verano de 1969 marcó el inicio de una ola de asesinatos planeados por la familia Manson. Si bien Van Houten no participó en la masacre de Sharon Tate y otras cuatro víctimas la noche del 9 de agosto en Bel Air, su intervención sería clave en los homicidios ocurridos la noche siguiente. Junto a Charles “Tex” Watson y Patricia Krenwinkel, irrumpió en la casa de Leno y Rosemary LaBianca. Van Houten,con 20 años, presenció el asesinato de Leno a manos de Watson y luego enfrentó a Rosemary.
“Tomé uno de los cuchillos, Patricia tenía otro, y empezamos a apuñalar y cortar a la señora”, testificó. Los registros judiciales, citados Los Angeles Times, constatan que infligió 16 de las más de 40 puñaladas recibidas por la víctima. Incluso, durante el juicio, recordó que Rosemary pidió clemencia y prometió no alertar a la policía.
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Hacia fines de 1969, la policía detuvo a todos los miembros del grupo de Manson. El proceso judicial fue tanto un espectáculo mediático como un reto para el sistema judicial. Van Houten resultó declarada culpable de asesinato en primer grado el 29 de marzo de 1971. Inicialmente, recibió una condena de muerte, más tarde cambiada a cadena perpetua debido a la temporaria abolición de la pena capital en la jurisdicción. Una apelación anuló el primer fallo y el segundo juicio concluyó sin acuerdo; el veredicto definitivo la halló culpable y la sentencia fijó la posibilidad de optar a libertad condicional.

En las décadas siguientes, Van Houten permaneció en la prisión de mujeres de Chino, en California. De acuerdo con Los Angeles Times, sus abogados destacaron que desarrolló una conducta ejemplar. Durante su encarcelamiento obtuvo estudios universitarios de grado y posgrado, además de coordinar grupos de autoayuda. Ante la justicia, expresó arrepentimiento: “Sé que el dolor se transmite a través de las generaciones. Quiero que las víctimas sepan que estoy profundamente avergonzada de lo que hice”, manifestó en una audiencia.
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El destino de Leslie van Houten generó controversias a lo largo del tiempo. Sus aspiraciones a la libertad encontraron resistencia constante por parte de los familiares de las víctimas y del propio gobernador de California, Gavin Newsom, quien la consideró un peligro para la sociedad.

Los Angeles Times subrayó que el acceso a libertad condicional se discutió en varias oportunidades y que el Tribunal de Apelaciones del Segundo Distrito, en una resolución histórica, cuestionó por primera vez la negación federativa para un integrante del grupo de Manson.
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Finalmente, tras más de cinco décadas de encierro, Leslie van Houten salió de prisión a los 70 años luego de obtener el beneficio de la libertad condicional.
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