
El inconfundible corte taza, su expresión irritada y la comedia física definieron la presencia de Moe Howard en la pantalla. Las precisas y estudiadas escenas de golpes y tropiezos —recurso del slapstick y el humor absurdo—, fueron la marca registrada de uno de los artistas inolvidables de la comedia estadounidense: el líder del trío Los Tres Chiflados (The Three Stooges), quien nació en Brooklyn, un 19 de junio de 1897, en el seno de una familia trabajadora y numerosa.
En cada cortometraje, Moe asumía con firmeza el rol de jefe, quien tenía los pies en la tierra, daba órdenes y repartía castigos (golpes en la cabeza, pellizcos en la nariz, piquete de ojos, puños en el estómago y más) —casi como una coreografía repetida durante décadas— a sus compañeros Larry y Curly. Un gesto severo, un grito y un golpe certero bastaban para desatar la risa del público, consolidando una fórmula distintiva y eficaz que tenía sus orígenes en el cine mudo. Su mirada seria, casi inmutable, contrastaba con el caos reinante en cada escena.
PUBLICIDAD
Durante veinticinco años, entre 1934 y 1959, el grupo produjo nada menos que 190 cortometrajes para Columbia Pictures. También filmaron seis largometrajes y una serie de especiales para televisión que extendieron su éxito a nuevas audiencias. La historia de Los Tres Chiflados se remonta a los años veinte, en pleno auge del vodevil estadounidense. El grupo surgió como parte del número “Ted Healy and His Stooges”, inicialmente integrado por Healy, Moe Howard y su hermano Shemp. Más tarde se unió Larry Fine, un hombre de pelo ensortijado que era el complemento perfecto. The New York Times los definió como “tres de los más desaliñados zoquetes jamás reunidos”.
El grupo debutó en el cine con Soup to Nuts (1930), tras lo cual Shemp abandonó la formación y fue reemplazado por Jerome “Curly” Howard, el menor de los hermanos, quien se afeitó la cabeza en contraste con el significado de su nombre “ondulado”. En esta etapa inicial, bajo la conducción de Healy, ofrecían números de comedia agresiva con respuestas rápidas, un esquema que luego se profundizaría. A lo largo de medio siglo, seis actores distintos integraron la formación. Solo Moe Howard y Larry Fine se mantuvieron fijos; el tercer lugar fue ocupado sucesivamente por Shemp Howard, Curly Howard, nuevamente por Shemp, Joe Besser y Joe DeRita.
PUBLICIDAD

El salto decisivo ocurrió en 1934, cuando el trío se desvinculó de Healy y firmó contrato con Columbia Pictures, iniciando así su etapa más gloriosa. Healy murió en 1937, a los 41 años, después del preestreno de su película Hollywood Hotel. El entierro lo pagaron sus compañeros de la productora MGM luego de una colecta ya que Healy no tenía un centavo. Todo lo que ganaba se lo gastaba de inmediato en alcohol y carreras de caballos. Los reportes sobre su muerte fueron contradictorios. Algunos artículos periodísticos la atribuyeron a serias heridas en la cabeza sufridas tras una pelea en un club nocturno, mientras celebraba el nacimiento de su primer hijo, un varón. Moe dijo al respecto en una entrevista que Ted siempre había deseado tener chicos. “Era loco por los niños. Solía visitar nuestras casas y envidiaba el hecho que todos nosotros estábamos casados y teníamos hijos. Healy siempre adoró a los niños y frecuentemente hizo fiestas de Navidad para chicos necesitados, y gastó cientos de dólares en juguetes”. Por la prematura muerte de Ted, sus compañeros vieron llorar por primera vez a Moe, quien era incapaz de demostrar sus sentimientos.
Infancia y vocación
El verdadero nombre de Moe era Moses Harry Horwitz. Fue el cuarto de cinco hermanos (Isidore, Jacob Benjamin, Samuel Shemp y Jerome Lester {Curly) del matrimonio formado por Jennie Gorovitz y Solomon Horwitz. Su infancia estuvo marcada por una aguda memoria y un marcado interés por la actuación. Una anécdota, relacionada con famoso corte de pelo, lo acompañó toda la vida: a los 13 años, harto de los bucles que le imponía su madre, se los cortó uno por uno en casa de un amigo. “Suerte que tuviste el valor para hacerlo, yo no lo habría tenido”, le dijo su madre, en medio de un mar de lágrimas por la decisión. Moe no sintió ningún remordimiento. Por esa razón era blanco de burlas en la escuela.
PUBLICIDAD
Su pasión por el teatro se manifestó en la dirección de una obra escolar, The Story of Nathan Hale. Abandonó la secundaria para dedicarse plenamente al teatro. Su debut tuvo lugar como actor en un barco-teatro, el Sunflower, donde interpretó melodramas clásicos durante dos veranos. Allí consolidó su vínculo con Ted Healy, a quien había conocido en 1909 y con quien compartió escenario por primera vez en un espectáculo acuático de Annette Kellerman.

La sociedad con Healy resultó duradera y productiva. Junto a Shemp, Moe formó números de vodevil y recorrió los circuitos de Lowe y RKO durante cinco años. También participó en una docena de cortos con el beisbolista Hans Wagner. En este contexto, el término stooge —más que “chiflado”— definía al partenaire que daba pie al protagonista, un rol esencial en la mecánica cómica y la identidad del grupo.
PUBLICIDAD
Padre de familia
En 1925, Moe se casó con Helen Schonberger, prima segunda de Harry Houdini, el famoso ilusionista y escapista austrohúngaro nacionalizado estadounidense. Aunque la vida familiar representó inicialmente un obstáculo para su carrera, el vínculo fue duradero. Por sugerencia de Helen que le reclamaba mayor presencia en el hogar, dejó transitoriamente la actuación para dedicarse a negocios inmobiliarios, pero regresó en 1928 para actuar en A Night in Venice en Broadway. La vocación fue más fuerte. Su hija Joan nació en 1927, y Paul en 1935. Joan Howard escribiría años más tarde la biografía de su padre.
Durante este período, la integración del trío sufrió rupturas por conflictos y problemas de conducta —como el alcoholismo de Healy—, lo que derivó en salidas y reencuentros. La partida definitiva de Shemp permitió la llegada de Curly. Tras varios filmes con MGM, el grupo rompió con Healy y firmó con Columbia, iniciando la producción de más de un centenar de cortos.
PUBLICIDAD
Mientras Moe imponía una actitud dominante y agresiva en la pantalla, fuera de ella mostraba un carácter sereno y apacible. Era un padre dedicado a su familia. Los hábitos personales de Larry eran bien diferentes, ya que tenía adicción al juego. En tanto Curly era un aficionado a la vida nocturna. Mientras ellos vivían rodeados de excesos, Moe mantuvo una vida ordenada y fue el cerebro y gestor financiero del trío.
Su humor, basado en una violencia exagerada y mecánica, alcanzó niveles que hoy serían inaceptables aun tratándose de una comedia. La primera película con Columbia, Woman Haters (1934), aún no definía el tono que llegaría con Punch Drunks, escrita íntegramente por el trío. En esa etapa dorada, Men in Black (1934) fue nominada al Óscar.
PUBLICIDAD
“La clase trabajadora siente que somos parte de ella. La clase media se ríe porque cree ser mejor que nosotros. Y la clase alta, las pocas veces que se acerca, lo hace para ver qué ocurre del otro lado del mostrador”, resumió Moe sobre el impacto de su trabajo en su autobiografía I Stooged to Conquer: The Autobiography of the Leader of the Three Stooges, que no fue traducida al castellano
Durante los años cuarenta, Hollywood promovió contenidos en apoyo al esfuerzo bélico durante la Segunda Guerra Mundial. El trío respondió con cortos como You Nazty Spy! (1940), favorito de Moe, y I’ll Never Heil Again (1941), en los que ridiculizaron a Hitler y al totalitarismo. La sátira política se volvió un recurso habitual.
PUBLICIDAD
En los años 60, Los Tres Chiflados alcanzaron notoriedad global, pero los beneficios de sus obras quedaron en manos de Columbia Pictures. Moe, pese a haber escrito varios episodios, recibió apenas una fracción de las ganancias.
La década del 70 marcó el final. La nueva sensibilidad social cuestionó el humor agresivo y repetitivo del trío. Moe, sin embargo, mantenía el deseo de transmitir su legado a nuevas generaciones y formar actores jóvenes en la disciplina cómica.
PUBLICIDAD

Ya retirado y viviendo en California, reunió un pequeño museo personal dedicado al grupo. Recibía amablemente en su casa de Los Ángeles a los fieles seguidores que se acercaban, con el mismo corte de pelo que lo hizo famoso, poblado de canas.
El 4 de mayo de 1975, a los 78 años, murió de cáncer de pulmón, pocos meses después de la muerte de Larry, su hermano de la vida. Sus fans lo despidieron en el cementerio Hillside Memorial Park.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La historia de “la dama de la lámpara”, la enfermera que abandonó una vida confortable para curar heridos en el horror de la guerra
Florence Nightingale escribió más de 150 libros, folletos e informes sobre salud. Su legado principal consistió en transformar los hospitales en espacios más limpios y seguros

Una bayoneta de la Primera Guerra Mundial y un “agente comunista”: el día que un sacerdote intentó asesinar al papa Juan Pablo II
En mayo de 1982, el pontífice sufrió un atentado que fue silenciado por casi tres décadas. Detalles inéditos, versiones enfrentadas y secretos del Vaticano que envuelven el extraño episodio de un ex sacerdote español

La vida del “Ángel de Varsovia”, la mujer que desafió al nazismo para salvar a 2.500 niños de morir en los campos de exterminio
Mientras el terror nazi convertía al Gueto de Varsovia en una antesala del exterminio, Irena Sendler organizó una de las operaciones humanitarias más conmovedoras de la Segunda Guerra Mundial. El 12 de mayo de 2008 murió a los 98 años

El día que dos adictos a la bebida se encontraron por primera vez para darse apoyo y plantaron la semilla de Alcohólicos Anónimos
William Wilson y el doctor Robert Smith luchaban contra su dependencia del alcohol cuando se vieron las caras el 12 de mayo de 1935 en Akron, Ohio, y se contaron sus experiencias y frustraciones. En ese encuentro no solo decidieron apoyarse mutuamente sino ayudar a otros que estuvieran en su situación. Poco después se convertían en Bill W. y el Doctor Bob, los dos fundadores de la organización que hoy tiene más de dos millones de miembros en el mundo

El ulama, el deporte más antiguo de América, resiste 3.400 años de historia y encuentra en el Mundial 2026 su mayor vitrina
La actividad atraviesa un resurgimiento impulsado por el turismo y la visibilidad del fútbol internacional, aunque sus practicantes temen perder su identidad cultural




