Este 16 de abril se conmemora el aniversario número 135 del nacimiento de Charles Chaplin, el genio del cine mudo que creó al inolvidable vagabundo de bastón, bombín y bigote negro. Su legado artístico atravesó continentes y generaciones, pero ni siquiera su muerte logró ponerle un punto final a su historia. A fines de los años setenta, el nombre de Chaplin volvió a ocupar los titulares del mundo entero, no por una obra cinematográfica, sino por un hecho macabro y absurdo: el robo de su ataúd, apenas dos meses después de haber sido sepultado.
En la madrugada del 2 de marzo de 1978, en el tranquilo pueblo suizo de Corsier-sur-Vevey, los trabajadores del cementerio local descubrieron una escena desoladora: la tumba de Charles Chaplin —el creador del icónico personaje Charlot— había sido profanada.
Seg{un reseña el Swiss National Museum, solo quedaban un agujero abierto, un poco de tierra a los lados y una cruz de madera arrojada sin cuidado. El féretro del comediante más célebre del cine mudo había desaparecido sin dejar rastros, dando comienzo a uno de los episodios más insólitos en la historia del espectáculo internacional.
Un robo fuera de libreto
Chaplin fmurió el 25 de diciembre de 1977 a los 88 años, mientras dormía en su residencia junto al lago de Ginebra. Fue enterrado en el cementerio local de Corsier-sur-Vevey, donde vivió sus últimos 23 años junto a su esposa, Oona O’Neill, y sus hijos. Pero su descanso fue breve. En plena noche, dos hombres desenterraron el ataúd de roble —de más de 136 kilos— y se lo llevaron en un vehículo, sin siquiera molestarse en tapar la fosa.
Los autores del robo fueron Roman Joseph Wardas, un joven polaco de 24 años, y Gantscho Ganev, un búlgaro de 38. Ambos eran mecánicos desempleados, sin vínculos con el crimen organizado. El plan, detalló tiempo después The Guardian, había surgido de forma improvisada, según confesó Wardas durante el juicio: había leído sobre un caso similar ocurrido en Italia y creyó que robar el cadáver de Chaplin le permitiría obtener dinero “fácil y sin violencia”.

Exigencias millonarias y una viuda inflexible
A los pocos días del robo, la viuda de Chaplin comenzó a recibir llamadas telefónicas. Con acentos marcadamente del este europeo, los secuestradores del féretro le exigían un rescate de hasta un millón de francos suizos (equivalentes a más de dos millones de dólares actuales). Ante la negativa de la familia, las amenazas se volvieron más personales: insinuaron que podrían atentar contra la vida de los hijos menores del actor.
Pero Oona O’Neill se mantuvo firme. “Charlie lo habría encontrado ridículo”, afirmó ante la prensa, negándose categóricamente a pagar cualquier rescate. Esa decisión resultó clave para el desenlace del caso.
Una operación digna de espionaje
La policía suiza desplegó una operación que involucró intervenciones telefónicas, el monitoreo de 200 cabinas públicas en la ciudad de Lausanne y sus alrededores, y una intensa vigilancia, informó The Independent. El 16 de mayo, tras semanas de espera, los delincuentes llamaron nuevamente a la mansión de los Chaplin. Las autoridades ya habían preparado una trampa: un agente se haría pasar por el mayordomo de la familia e iría al lugar indicado para entregar el dinero.
Aunque el operativo fue inicialmente frustrado por una confusión con un cartero, el seguimiento continuó hasta que lograron identificar al primer sospechoso. Roman Wardas fue detenido en una cabina telefónica, y poco después cayó su cómplice. Ambos confesaron.

El ataúd, en un campo de maíz
Wardas condujo a la policía hasta un maizal a solo un kilómetro y medio de la casa de Chaplin, donde el ataúd había sido reenterrado. La tumba improvisada estaba intacta. El dueño del terreno, al descubrir que su campo había albergado momentáneamente al cómico más célebre del siglo XX, colocó un cartel que decía: “Aquí descansó Charles Chaplin. Brevemente”.
La noticia recorrió el mundo como una tragicomedia real. “Parece que fue su último espectáculo”, ironizaban los columnistas de la época. La familia, entre el alivio y el desconcierto, decidió volver a enterrar el ataúd en el mismo cementerio, esta vez protegido por una tumba de hormigón armado.
El juicio se celebró en diciembre de 1978. Wardas fue condenado a cuatro años y medio de trabajos forzados, mientras que Ganev recibió 18 meses de prisión en suspenso. El tribunal consideró que Wardas había sido el autor intelectual, y Ganev, apenas “el músculo” del operativo.
Ambos delincuentes expresaron su arrepentimiento y le escribieron cartas a Oona. La viuda de Chaplin las aceptó, cerrando así un capítulo insólito en la vida póstuma del actor.
Últimas Noticias
Betty Boop: la estrella animada que nació como un caniche francés antropomórfico, rivalizó con Disney y fue censurada por sensualidad
El 9 de agosto de 1930 se estrenó “Dizzy dishes”, el primer corto animado donde apareció con una imagen que hoy casi no se recuerda. Fue el primer personaje femenino de dibujos animados que se convirtió en estrella y también el primero en caer en la mira de los censores, tanto por su aspecto atrevido como por los argumentos provocadores de sus cortometrajes. Sus transformaciones, su desaparición durante décadas, su paso por la televisión y el musical que la recuperó casi un siglo después

El insólito día que un hincha jugó para el West Ham y nació la leyenda de “Titishev”
Steve Davies pasó de criticar en la tribuna a compartir cancha con profesionales en un amistoso de 1994, un episodio que aún se recuerda como una de las historias más singulares del fútbol inglés

El vuelo de 90 segundos que destruyó un equipo de básquet: la tragedia de Evansville que marcó al deporte universitario
En diciembre de 1977, una serie de errores humanos antes del despegue causó la muerte de 29 personas, entre ellas 14 jugadores y su entrenador, y dejó una herida que aún define la identidad de una ciudad entera

La tragedia del MS Estonia: cómo una falla en la puerta de proa provocó el naufragio que dejó 852 víctimas
El buque se llenó de agua en apenas media hora desde el primer llamado de auxilio, mientras que las bajas temperaturas del mar Báltico redujeron drásticamente las posibilidades de supervivencia

La tragedia de Superga: cómo una densa neblina acabó con el Torino, el mejor equipo del fútbol italiano en 1949
Un accidente aéreo a minutos de aterrizar en Turín mató a 31 personas, entre ellas casi todo el plantel del Grande Torino, y dejó una herida que marcó para siempre la historia del club y de una ciudad entera




