Su tío es un prestigioso director cinematográfico y sus abuelos paternos también eran artistas. Pocos lo saben. El actor, desde sus inicios, reemplazó su apellido célebre familiar -que tantos famosos aprovechan acompañado o de talento o no- y se abrió camino solo en Hollywood. El apellido artístico con el que se lo conoce lo tomó prestado de un personaje de Marvel, universo del que es fanático.
El niño nació en Long Beach, California, un 7 de enero de 1964. Su padre August Floyd era profesor de literatura de origen italiano y su madre, Joy Vogelsang, era bailarina y coreógrafa. El actor declaró, en una entrevista con Stephen Colbert en The Late Show (CBS), tener recuerdos del útero materno. O eso cree. “Dejame pensar... Escuchá. Sé que esto suena muy loco, y no sé si es real o no, pero a veces creo que puedo hacer memoria hasta el interior del útero materno. Siento que podía ver caras en la oscuridad, o algo parecido. Sé que suena muy abstracto, pero de algún modo me da la sensación de que ocurrió”. Ninguna declaración puede sorprender tratándose de un hombre afecto a las extravagancias y originalidades. Son conocidas sus anécdotas en el Castillo del Conde Drácula en Transilvania donde decidió pasar unas noches. O comprarse una cabeza de dinosaurio.
Como muchos actores, su amor por la interpretación nació en la escuela, donde hizo su primera experiencia en la producción llamada Golden Boy. Quien recordó la infancia del actor fue su ilustre tío hace muy poco tiempo en un posteo de Instagram que elogiaba su último trabajo. “Mi sobrino siempre saca del sombrero una actuación maravillosa, ya de pequeño sabía imitar una computadora”.
La imaginación del niño no tendría límites. Otra anécdota rara que dio a conocer en un programa es que de chico fue convencido de que él era un extraterrestre. Se lo contó a la Revista Rampstyle. “Mi padre me dijo que sentía que tenía que presentarse ante mí porque yo era un extraterrestre. Me sorprendió el día que fui al consultorio del médico cuando era niño y descubrí que tenía órganos normales y un esqueleto normal, porque estaba seguro de que era de otro planeta”.
Desde muy temprano se tomó la actuación en serio y asistió al American Conservatory Theatre de San Francisco y después, fue a la Universidad de California en Los Ángeles. Su carrera despegó en los 80s. Su debut en la pantalla grande lo tuvo en 1982, en Fast Times at Ridgemont High protagonizada por un debutante Sean Pean, una comedia de estudiantes, sexo, drogas y rock n’ roll. En la siguiente película, la comedia romántica Valley Girl, fue coprotagonista. Obtuvo el papel Randy, un chico punk y “hot”, con un abundante jopo de colores.
Las comedias adolescentes quedaron atrás cuando su tío lo convocó para formar parte del reparto de La ley de la calle (1983) y en Cotton Club, al año siguiente. De ahí en más, comenzó a trabajar con reconocidos directores como Alan Parker, David Lynch, además de protagonizar una película taquillera como Hechizo de luna (1987) con Cher. En los 90s demostró que podía tener brillo propio y no necesitaba ningún apellido célebre para ser alguien de Hollywood. Fue cuando levantó la estatuilla de la Academia que todos desean. El Oscar al mejor actor lo recibió por una película inolvidable filmada en Las Vegas, que fue aclamada tanto por la crítica como por el público.
Respuesta: el niño de la foto es Nicolas Cage
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