Cuando la Beatlemanía llegó a la cumbre: la “viveza criolla” de las discográficas y el reinado que heredó Taylor Swift

En 1964 Los Beatles desembarcaron en Estados Unidos con récords de rating y de ventas. Y lograron lo que nadie había conseguido: que las cinco canciones más escuchadas fueran de la misma banda

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Los Beatles llegan al Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York el 7 de febrero de 1964. Foto: AP
Los Beatles llegan al Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York el 7 de febrero de 1964. Foto: AP

Si la historia de los errores no forzados armara su propio podio, la medalla de oro podrían recibirla los ejecutivos de Decca Studios, la discográfica londinense que decidió rechazar a Los Beatles en enero de 1962 porque “las bandas de guitarra no prosperarían”. Lo que pasó después lo sabe el mundo entero: Los Beatles se convirtieron en la banda más importante de la historia de la música popular, en diez años de carrera meteórica revolucionaron no sólo el sonido del pop y del rock sino la industria discográfica y del entretenimiento, y la audición de Decca se volvió un episodio histórico de esos que parecen chiquitos pero hicieron lo suyo para torcer el destino de las cosas.

Ese pifie, el de los ingenieros y técnicos de Decca que decidieron que era más eficiente, en caso de apostar a una “banda de guitarras” al menos por un tiempo, contratar a una de Londres y no a una de Liverpool para que la logística fuera más barata, es el que se volvió inolvidable. Tiene hasta entrada de Wikipedia propia. Pero hubo otros errores no forzados a lo largo de la trayectoria beatle, y uno fue el de la crítica que The Washington Post publicó el 10 de febrero de 1964, después de la primera presentación de los Fab Four en The Ed Sullivan Show. Ese día, el diario decía que la puesta en escena de Los Beatles era una propuesta vulgar y aburrida de la que no vale la pena hablar, aunque en los dos últimos días no se ha hablado prácticamente de otra cosa”.

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Esa misma crítica preveía que el desborde norteamericano por John, Paul, George y Ringo duraría poco y nada. Y eso que habían ido unas 4.000 personas a recibirlos al aeropuerto John Fitzgerald Kennedy unos pocos días antes, y que la emisión de The Ed Sullivan Show había cautivado a 74 millones de personas y unas 50.000 habían llenado su solicitud para tener un lugar en el estudio de la CBS. A favor del pronóstico de The Washington Post, apenas unos meses antes nadie hablaba de The Beatles en Estados Unidos: el país estaba sumido en el duelo por el presidente Kennedy, asesinado a balazos en noviembre de 1963, en Dallas. Existía entonces la posibilidad de pensar que, así como llegaban, incluso con todos los bombos y platillos que sonaban a su alrededor, Los Beatles podían pasar por Norteamérica sin pena ni gloria.

The Beatles con Ed Sullivan: la primera presentación la vieron unas 74 millones de personas.
The Beatles con Ed Sullivan: la primera presentación la vieron unas 74 millones de personas.

Pero casi dos meses después de sus dos presentaciones en The Ed Sullivan Show y de ese recibimiento en el aeropuerto de Nueva York que significaría el germen de la Beatlemanía de este lado del Atlántico, Los Beatles alcanzaron una marca que hasta ese entonces nadie nunca había logrado. El 4 de abril de 1964 el Top 5 del ranking Billboard Hot 100 -ese que le cuenta al mundo qué se escucha en Estados Unidos-, formaba así:

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1) “Can’t buy me love”

2) “Twist and shout”

3) “She loves you”

4) “I want to hold your hand”

5) “Please please me”

Las cinco canciones más escuchadas esa semana en Estados Unidos eran todas de Los Beatles: la conquista era imparable. Y hay más: “Can’t buy me love”, la canción que llegó al primer puesto en el ranking esa semana, lo hizo creciendo desde el puesto 27 respecto de la semana anterior. Nunca antes una canción había alcanzado la mejor posición pegando un salto tan categórico. Pero Los Beatles podían todo el tiempo cosas que no había podido nadie antes, y lo hizo con esta canción grabada en enero de ese año en un estudio parisino, en el medio de la vorágine de una seguidilla de 18 conciertos en el Teatro Olympia.

Además de esas cinco canciones, cuyos estribillos a esta altura deben estar apilándose en su mente o en su garganta, estimado lector, Los Beatles tuvieron otras siete (sí, doce en total) entre las cien más escuchadas en Estados Unidos esa semana. Fueron “I saw her standing ther” (puesto 31), “From me to you” (puesto 41), “Do you want to know a secret” (puesto 46), “All my loving” (puesto 58), “You can’t do that” (puesto 65), “Roll over Beethoven” (puesto 68) y “Thank you girl” (puesto 79).

Si hicieran falta todavía más pruebas sobre cómo los Fab Four estaban confirmando su reinado global, esa misma semana, además de sus doce canciones en el ranking Billboard Hot 100, había dos canciones que hablaban sobre Los Beatles o incluso les contestaban a algunas de sus obras.

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La Beatlemanía se extendió a Estados Unidos y se confirmó en abril de 1964, el día histórico en que los Fab Four ocuparon el Top 5 de las canciones más escuchadas. (Photo by GAB Archive/Redferns)

“A letter to The Beatles” (“Una carta a The Beatles”) de The Four Preps tenía una letra que se burlaba de la Beatlemanía -¿otro error no forzado?- y ocupaba el puesto 85. En el puesto 42, The Carefrees cantaban “We love you Beatles” (“Los amamos, Beatles”): un grupo de voces británicas y femeninas contaban su amor por John, Paul, George y Ringo.

“Viveza criolla” en el hemisferio norte

Es cierto que, en abril de 1964, Los Beatles estaban en plena escalada de la ola que los consagraría como la banda más popular del siglo XX. Pero también es cierto que, para que toda esa creatividad, talento y potencia conquistara los charts hizo falta cierta “avivada” comercial de parte de quienes explotaban sus derechos discográficos.

Por un lado, Capitol Records, la filial estadounidense del sello británico EMI que publicaba el material de Los Beatles en ese momento, tenía el termómetro del furor que los Fab Four protagonizaban en Reino Unido y en toda Europa. Con esa previsión, se preparó para el desembarco en Estados Unidos editando todo el material posible para esa fecha. Incluso tuvieron preparados algunos singles de A hard day’s night, el disco que Los Beatles publicarían unos meses después.

Pero el impulso de Capitol Records no fue el único que sostuvo ese Top 5 unánime. De hecho, esa discográfica sólo tenía derechos sobre “Can’t buy me love” y “I want to hold your hand”, dos de las cinco que habían alcanzado los primeros puestos. Las otras tres estaban en manos de otros tres sellos porque Capitol se había negado a publicar esas canciones en Estados Unidos, simplemente porque no preveía que fueran a cosechar éxito.

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El fanatismo por Los Beatles se ve reflejado en la película "A hard day's night". (Photo by Max Scheler - K & K/Redferns)

“Twist and shout” había sido editada por Tollie, “She loves you” le pertenecía al sello Swan y “Please please me”, a Vee Jay. En distintos momentos, esas discográficas habían contratado singles de Los Beatles que “quedaban vacantes” porque, no olvidemos, apenas unos meses atrás nadie sabía casi nada sobre la banda de Liverpool en Norteamérica. Pero cuando esas discográficas vieron el aeropuerto JFK desbordado de fanáticas, y vieron también el pico histórico de audiencia de The Ed Sullivan Show, supieron que era momento de sacar a la calle esas canciones que habían contratado.

Como los vendedores ambulantes que, no importa qué ofrezcan, siempre tienen un stock de paraguas para vender apenas asoma la lluvia, o los que tienen lista la bandera o el pañuelo indicado para comercializar en la manifestación callejera de turno, Vee Jay, Swan y Tollie estaban listas para no desaprovechar la oportunidad. La variedad de oferta -y una demanda que no paraba de crecer- hizo que hubiera varias canciones de Los Beatles a las que aferrarse en esos primeros meses de fanatismo estadounidense: probablemente más de las que hubieran estado editadas si la banda dependía de un solo sello. Ese impulso se tradujo enseguida en crecidas inéditas en los charts: el Top 5 que los Fab Four ocuparon sin competencia en ese abril de 1964 fue consecuencia directa de esa oferta múltiple. De esas discográficas que no quisieron desaprovechar ese “veranito” que veían venir.

Un reinado que duró décadas

Casi sesenta años duró el reinado de Los Beatles. Entre 1964 y 2021 nadie pudo alcanzar la marca que ellos habían logrado en ese abril que selló para siempre la Beatlemanía. Pero en septiembre de 2021, Drake ocupó nueve de los diez primeros puestos del ranking Billboard Hot 100.

Taylor Swift día dos del show en River
Taylor Swift logró heredar el récord de Los Beatles en 2022. (Crédito: @irishsuarez)

Al rapero el récord le duró muchísimo menos que a John, Paul, George y Ringo. En 2022 Taylor Swift -la máxima estrella del pop ahora mismo- logró algo que nunca antes había pasado: los diez primeros puestos del ranking de Billboard llevaban su nombre.

Los Beatles fueron reyes en años en los que aún no estaban inventadas las plataformas digitales de música, esas que permiten que pagando una tarifa plana -o incluso no pagando y escuchando alguna publicidad intercalada entre las canciones- se pueda escuchar música sin pausas, saltando de un éxito al otro. No hace falta ir a ninguna disquería a comprar nada para empujar a un artista a lo más alto de los charts. Y eso hace que, aunque el récord haya sido finalmente quebrado, Los Beatles sean, para siempre, la banda que corrió los límites del éxito a lugares tan desconocidos como irrepetibles.

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