Tracy Chapman cumple 60: un regreso inesperado, los últimos 15 años de silencio y su relación con una conocida escritora

Con su sorpresivo y exitoso regreso en la noche de los Premios Grammys, la cantante folk volvió a los primeros planos. El éxito precoz con su disco debut. La incomodidad de la fama. Su reservada vida personal . Y los motivos por los que se alejó del centro de la escena

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Tracy Chapman y Luke Combs cantan Fast Car en los Grammy 2024:

Hacía mucho tiempo que no aparecía, que no cantaba en público. Hizo lo que estaba acostumbrada. El truco fue el de siempre. Una gran canción, invencible, la guitarra, el gesto apocado, la quietud, la sonrisa contenida y la voz honesta.

Las entregas de premios musicales, en especial la de los Grammys, se suelen convertir en un menjunje de estrellas colosales haciendo los hits del momento y algunos crossovers improbables. Es difícil destacarse entre tantas actuaciones bombásticas, entre tantos que procuran llamar la atención (no hay que olvidar el agravante: son especialistas en llamar la atención).

En febrero de este año, la gran vencedora de la entrega de los Grammys fue Tracy Chapman. Aunque no estaba nominada en ninguna categoría. El factor sorpresa de su aparición tuvo mucho que ver. Desde que sacó su último álbum en 2008 y la gira que finalizó al año siguiente, sus apariciones en público fueron muy escasas y discretas. Alguna gala benéfica, un cover de Stand By Me en la despedida de Letterman y una canción en la campaña presidencial del 2020. Y cada vez volvió rápido a la reclusión, se alejó con velocidad de los focos. Nadie esperaba su presencia esa noche.

Impecable, con hermosas rastas plateadas por las canas, parada al lado de la estrella del country Luke Combs, cantó Fast Car, su gran hit. A mediados de 2023, Combs sacó un cover del tema. La versión es muy respetuosa del original, casi una recreación nota a nota. Pese a Spotify y a las radios que cultivan la nostalgia, el cover fiel –calcado- fue un éxito. Se ubicó primero en la lista de canciones country y llegó hasta el segundo puesto del Hot 100. Luke Combs hizo que las nuevas generaciones prestaran atención a la canción; una voz familiar y la etiqueta “country” aggiornaron Fast Car sin que variara el arreglo ni la cadencia.

La presentación en los Grammy se viralizó y en los días siguientes se multiplicaron los artículos periodísticos y los posteos en las redes sociales (unos y otros se retroalimentan) que mientras se maravillaban con su voz y con la vigencia de ese himno global, se preguntaban donde había estado Tracy todo este tiempo, qué había sido de ella en los últimos 15 años.

Tracy Chapman - Baby Can I Hold You

Tracy Chapman nació el 30 de marzo de 1964, 60 años atrás. En su casa de Cleveland todos cantaban. Su madre, su hermana. La música estaba siempre presente. También los libros, en especial los de poesía. Uno de sus paseos favoritos era ir a la biblioteca pública para retirar libros. Aprendió a tocar el ukelele y la guitarra. Muy pronto compuso sus primeras canciones.

Tracy obtuvo una beca universitaria y estudió antropología, centrándose en las culturas africanas. Mientras cursaba en la Universidad de Tufts en Massachusetts, cantaba por las noches para unas pocas decenas de personas en bares de la ciudad. Un día entre el público se encontraba Brian Koppelman, hijo de Chuck Koppelman un importante editor musical. Apenas terminó la presentación, Brian le ofreció a Tracy presentarla a su padre quien podía contactarla con Elektra. En pocos días le ofrecieron un contrato para grabar su primer disco.

Encontrar discográfica no significó ningún esfuerzo. Distinto fue cuando los directivos buscaron productor que llevara a delante la grabación. En un mundo en el que predominaban los golpes de efectos, las máquinas, las percusiones robóticas y los overdubs, estas canciones desnudas eran desconcertantes. Nadie sabía bien qué hacer con ellas. Sostenían que el folk había pasado de moda hacía más de una década, que no habría nadie interesado en ella. El que se animó al desafío fue David Kesherbaum. El productor tras escuchar el cassette mal grabado que contenía las canciones de Tracy reconoció un material genuino y original.

Ya en la primera sesión de grabación la intuición de Kesherbaum tuvo un (enorme) premio. Cuando le preguntó a Tracy si tenía otras canciones además de las que él había escuchado en el cassette, Chapman asintió y comenzó a tocar en su guitarra Fast Car.

Fue amor a primera vista. El productor supo en ese mismo momento que tenía algo grande entre manos.

En muy pocos meses, Tracy Chapman se hizo muy popular. Llegó en tiempo record a la portada de la revista Rolling Stone
En muy pocos meses, Tracy Chapman se hizo muy popular. Llegó en tiempo record a la portada de la revista Rolling Stone

Durante años, pese a la insistencia de sus amigos, Tracy estuvo convencida de que la música no era el camino. Quería desarrollar una vida académica. No se imaginaba sobre un escenario. Con su personalidad reservada le parecía imposible enfrentar una audiencia numerosa. “Estar bajo la mirada pública siempre ha sido incómodo para mí, soy un poco tímida. No parezco la persona ideal para este tipo de trabajo”, dijo.

En el momento de su aparición los periodistas la entrevistaban con frecuencia y su cara aparecía en las portadas de las revistas (fue tapa de la Rolling Stone) y en los posters de las publicaciones juveniles. Ella mostraba su azoramiento con lo que estaba sucediendo. “Nunca pensé que iba a poder grabar un disco profesionalmente ¿A quién podía interesarles mis canciones? Tiene un sonido muy diferente a lo que se graba actualmente”, decía en 1988 el año de la explosión.

Y aquello que ella creía que era una debilidad, un obstáculo insalvable, fue la clave de su triunfo. Ella, su música, no se parecía a nada de lo que estaba sonando en las radios, a nada de lo que reinaba en los charts. Canciones personales, sin artificios y con corazón. Buenas letras, melodías, una gran voz. Y por supuesto: algo para decir.

En esos años reinaban el Hair Metal, las chicas materiales, el pop prefabricado, híper producido, con productores que desparramaban fuegos artificiales musicales por las canciones, compuestas para que permitieran la filmación de un video que se luciera en MTV.

El primer disco de Tracy, llamado como ella misma, se convirtió en un enorme éxito. Vendió millones de copias y ganó 4 Grammys
El primer disco de Tracy, llamado como ella misma, se convirtió en un enorme éxito. Vendió millones de copias y ganó 4 Grammys

Las apuestas parecían estar en contra de Tracy Chapman y su disco debut homónimo editado con una ambición modesta, con vocación para que se instalara en el circuito universitario y en la módica audiencia folk, los que añoraban a los cantautores. Pero el huracán Fast Car produjo un estallido.

Apenas apareció el disco en el primer trimestre de 1988 las ventas fueron sólidas y las radios pasaban con constancia su primer corte. Pero estaba muy lejos de convertirse en un fenómeno o de pelearle a los grandes del pop. Hasta que el 11 de junio de 1988 se realizó un gran concierto homenaje en Wembley por los 70 años de Nelson Mandela. Participarían grandes figuras y los números principales serían televisados a todo el mundo. Sting, Peter Gabriel, Whitney Houston, Simple MInds, Dire Straits y Stevie Wonder eran algunos de los que integraban la cartelera. En esas grandes aglomeraciones de egos, el orden de aparición en el escenario lo determina la antigüedad y el éxito. A Tracy, reciente debutante, le tocó salir al principio de la jornada, cuando el público todavía estaba ingresando y cuando faltaban varias horas para que se iniciara la transmisión televisiva. Después de cantar se quedó en el backstage viendo con ojos asombrados a varios de los músicos que admiraba. Bien avanzado el día hubo un inconveniente. Stevie Wonder no salía a tocar (después lo hizo: están los videos que lo prueban). Las versiones son varias: algunos hablan de un problema técnico; otros, de peleas de cartel. Lo cierto es que el bache se alargaba y la multitud que ya colmaba el estadio se impacientaba. Uno de los organizadores para ganar tiempo se puso a buscar alguien que saliera al escenario para distraer la atención. Tracy parada a un costado con su guitarra colgando fue la candidata natural. Aceptó dar una mano y volvió a aparecer. Allí cantó sus hits y en especial Fast Car. La vieron más de 600 millones de personas en todo el mundo. Al día siguiente, las ventas de su álbum debut se dispararon.

Tracy Chapman canta Fast Car en Wembley 1988

Con ese disco, que luego ganaría 4 Grammys, se convirtió en la figura del folk más importante de los ochenta. Faltaba algo más para su consagración definitiva: a fines de 1988 se organizó la gira de Amnesty que pasaría por 14 ciudades del mundo. Ella integró la lista de artistas junto a Springsteen, Sting, Gabriel y Youssou N´Dour (que fue la concesión étnica, el representante de la naciente etiqueta de la World Music). En esa gira solía hacer dúo con Peter Gabriel en Don´t Give Up, reemplazando a Kate Bush además de integrar en primera fila el ensamble final para versionar Get Up, Stand Up de Bob Marley.

Tracy Chapman con millones de discos vendidos en todo el mundo, tapas de revistas, prestigio y el respeto de sus colegas se convirtió, a los 24 años y con un solo disco, en una súper estrella. Takin´ Bout a Revolution, Baby Can I Hold You, la version a capella de Behind The Wall fueron algunas de las canciones que triunfaron.

Bruce Springsteen, Sting, Tracy Chapman, Peter Gabriel (2L) y Youssou N'Dour en uno de los conciertos de Amnesty International que tuvieron lugar en 1988   (Photo by William F. Campbell/Getty Images)
Bruce Springsteen, Sting, Tracy Chapman, Peter Gabriel (2L) y Youssou N'Dour en uno de los conciertos de Amnesty International que tuvieron lugar en 1988 (Photo by William F. Campbell/Getty Images)

No había gestos demagógicos ni declaraciones altisonantes. Ejercitaba la discreción y pretendía hablar a través de sus canciones.

Después sacó otros 7 discos (también hay un muy buen recopilatorio de 2015 y una grabación en vivo extraordinaria de su actuación de 1988 en el Festival de Montreux: la voz profunda, con texturas, la convicción; el registro de una artista en estado de gracia). Su único hit posterior indiscutido fue Give One Reason de mediados de los noventa. Con éxito dispar pero con buenas críticas, sus otros trabajos no llegaron a cumplir con las expectativas desmesuradas que generó su debut. Hasta que en 2008 se llamó a silencio.

Está conforme con la manera en que se desarrolló su vida. No se queja: “Como todos, por supuesto, que modificaría algún que otro momento. Pero haber conseguido ese éxito temprano –a pesar de que fue sobrecogedor y difícil de llevar en su momento- me permitió libertad artística y la posibilidad de seguir haciendo la música que sentía. Estoy muy agradecida”.

Tracy Chapman sacrificó estrellato y posicionamiento ante el público en beneficio de su intimidad. No parece haber hecho un mal negocio. Protegió su vida privada, no se mostró nunca en los lugares de moda, no dio nombres de sus parejas. Lo único que se supo sobre sus parejas, lo contó –acaso sin darse cuenta- Alice Walker, la autora de El Color Púrpura. En una entrevista que dio hace más de una década dijo que habían sido pareja y que se había tratado de una relación hermosa, profunda y feliz. Se sabe que la escritora escribió profusamente sobre la relación en sus diarios personales, que planea dar a conocer en unos años.

Luke Combs hace una reverencia a Tracy después de que interpretaran juntos Fast Car en la 66a entrega anual de los Premios Grammy el domingo 4 de febrero de 2024 en Los Ángeles. (Foto AP/Chris Pizzello)
Luke Combs hace una reverencia a Tracy después de que interpretaran juntos Fast Car en la 66a entrega anual de los Premios Grammy el domingo 4 de febrero de 2024 en Los Ángeles. (Foto AP/Chris Pizzello)

Más allá de la vida privada de su autora, Fast Car se erigió, en las últimas décadas, en una especie de himno de la comunidad LGTB+. La letra que habla de dejar atrás lo malo, de buscar nuevos horizontes y de todas maneras chocar contra los obstáculos, generó identificación en aquellos que sufran discriminación cotidiana; vieron reflejada su lucha en las estrofas que lejos están de ser asertivas, explícitas o de convertirse en un panfleto.

Desde hace más de dos décadas, Tracy Chapman vive en San Francisco. Los vecinos la ven en las calles, haciendo las compras, tomando un café. Participa en eventos comunitarios y ha oficiado como jurado y mentora en algunas actividades académicas.

Tras su regreso a la atención pública con la nueva vida de Fast Car y la presencia en los Grammys hubo muchos que especularon, soñaron y hasta presionaron por una nueva gira.

Tracy, como desde hace mucho tiempo, no respondió. Permaneció en silencio y dejó que sus canciones hablaran por ella.

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