El pobre ermitaño que le ganó un juicio a la Corona británica y salvó su choza de madera y lata

Su batalla tuvo final feliz. La voracidad inmobiliaria le pagó millones de euros por su pequeño refugio en Londres, pero no renunció a su modo de vida

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Harry Hallowes, a los 70
Harry Hallowes, a los 70 años, junto a la choza que se construyó en 1987 en la zona de Hampstead Heath en el norte de Londres (shutterstock)

La acción en un tribunal de Londres.
Causa: la Corona contra Harry Hallowes s/ usurpación de tierra pública.
Hallowes, conocido como Harry el Ermitaño, está impertérrito ante esas amenazantes y empolvadas pelucas que lo acusan.

¿De qué? De algo más que usurpar una pedazo de tierra pública ("Posesión adversa", se llama en Derecho) No más de veintisiete metros cuadrados, oculto por un bosque, y en el centro una precaria choza de madera y lata.

Harry rechaza un abogado defensor: "Me defenderé solo", dice.

Cuando el fiscal cita "posesión adversa", el reo despacha un discurso memorable.

–Vivo allí desde 1987, año en que fui desalojado del departamento que alquilaba en Highgate. No tenía dinero ni lugar donde vivir, de modo que me establecí en ese lugar. Lo ocupé durante doce años.

El fiscal argumenta:
Pero es un terreno privado, y los servicios corren por cuenta de la Corona.
No es cierto. En todo ese tiempo me abastecí por mi cuenta. Genero mi propia energía con un pequeño motor. Si falla, me alumbro con velas… que compro. El agua que uso corre por un riacho cercano. En ese lugar pesco para comer, y además el resto del terreno está sembrado de vegetales. A veces cazo algún conejo silvestre, sin dueño. Es decir: en doce años no le he costado ni un penique a la Corona… En cambio, ¿cuánto le cuesta este juicio al contribuyente? La luz del recinto, las horas extra de trabajo, la paga del personal de seguridad… ¡Mucho más que cero! Cero es mi gasto…

El pedazo de terreno en
El pedazo de terreno en el que vivió por 20 años Hallowes tenía 27 metros cuadrados

Acaso por primera vez, y a pesar de los gestos de disgusto de los funcionarios, un hombre solitario, sin trabajo ni dinero, ha vencido al solemne tribunal. Decisión: inocente. Y el martillo del juez cierra el caso…

Harry Hallowes, irlandés, nació en el condado de Sligo en 1936, y hacia 1950 se mudó a Londres. En los primeros años vivió de trabajos esporádicos, hasta que descubrió ese terreno oculto por el bosque en Hampstead, suburbio súper un elitista, y en él, una choza abandonada. En adelante, su lugar en el mundo. Y sin agua corriente ni luz, a pesar de las argucias del fiscal…
Sus vecinos, celebrities y multimillonarios, jamás lo rechazaron: entre ellos, Hugh Grant…

En realidad, el litigio para desalojarlo lo inició la poderosa inversora inmobiliaria Dwyer Asset Management para construir allí un edificio de veinticinco lujosos pisos…, y Harry, su ropa rústica, su choza y hasta su pedazo de bosque… molestaban.

Sin embargo, desde el 2007, el ermitaño logró, también por vía judicial, el título de propiedad de la parcela. Pero con una inesperada y colosal sorpresa: por la feroz especulación inmobiliaria, a sus 70 años… ¡le ofrecieron, por la tierra y la choza, cuatro millones y medio de euros!

Hallowes ganó su batalla judicial
Hallowes ganó su batalla judicial y le pagaron 4,5 millones de euros por su  vivienda

Por primera vez, cedió. De harapiento a millonario, diarios, revistas y tevé le rodearon la manzana y lo sofocaron a peguntas. Quién era, cómo había llegado, cómo era su día a día, cómo se protegía del glacial frío del invierno, qué consejo le daría a los jóvenes, y preguntas aun más disparatadas…

Pero no cambió choza por mansión. Vagabundo y romántico al fin, compró una vieja barcaza, y en su cubierta construyó un duplicado de su precaria vivienda.

Murió en el 2016, a los 80 años, en su nuevo rol: navegante solitario.

El resto del dinero lo donó a albergues para ancianos.

Uno de los anzuelos de la zona son sus pubs: historia pura. Por ejemplo, el Spaniard´s Inn, del siglo XVII, y el Holly Bush, del XVIII.

Barras donde cada tanto, alguien cuenta la extraordinaria historia del irlandés Harry Hallowes, ese romántico pobretón que le torció el brazo a la justicia de la Corona.

La eterna historia de David derrotando a Goliat.