Cuanto más accesible es la información, menos recuerdan los empleados

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BC-HBRNI-700-ACCESSIBLE-INFO-MEMORY-ART-NYTSF — The More Accessible Information Is, the Less Employees Remember. (Tony Cenicola/The New York Times) — ONLY FOR USE WITH ARTICLE SLUGGED — BC-HBRNI-700-ACCESSIBLE-INFO-MEMORY-ART-NYTSF — OTHER USE PROHIBITED.
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De HBR.org

Los psicólogos han reconocido desde hace tiempo que las personas distribuyen el conocimiento entre los grupos sociales. Las familias, los equipos y las organizaciones dividen de manera natural los conocimientos especializados para que los individuos no tengan que recordar todo por sí mismos. En cambio, recuerdan dónde se puede encontrar la información. Los entornos de trabajo digitales han ampliado drásticamente este proceso. A medida que las organizaciones se vuelven cada vez más conectadas, los empleados dedican menos esfuerzo a memorizar información porque recuperarla más adelante parece más fácil.

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Mi investigación comenzó con una pregunta sencilla: ¿El hecho de estar más conectados cambia la forma en que las personas aprenden? Para responder a esta pregunta, los participantes tomaron parte en una serie de experimentos que utilizaban comunidades en línea y redes organizacionales simuladas. Algunos participantes primero se unieron a una comunidad en línea y establecieron conexiones sociales antes de aprender nueva información. Otros aprendieron exactamente la misma información sin conectar primero con los demás. A lo largo de los estudios, se midieron dos tipos distintos de memoria:

Memoria de contenido: recordar la información en sí misma ("quién sabe qué").

Memoria de red: recordar las relaciones entre las personas ("quién conoce a quién").

Esa distinción resultó ser fundamental. El simple hecho de conectarse cambió lo que los participantes recordaban. Aquellos que primero establecieron conexiones sociales recordaron aproximadamente un 40 por ciento menos de la información que obtuvieron posteriormente que aquellos que aprendieron la misma información sin conectarse primero. Al mismo tiempo, los participantes mejoraron considerablemente su capacidad para recordar quién estaba conectado con quién. Su capacidad para identificar quién estaba conectado con quién aumentó en aproximadamente un 65 por ciento. Este patrón se repitió en todos los estudios. Las personas no olvidaban porque estuvieran distraídas o abrumadas. En cambio, estaban redirigiendo su atención hacia otra cosa. En lugar de dedicar esfuerzo a recordar cada dato, lo dedicaban a construir un mapa mental de la red social.

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Uno de los hallazgos fue aún más sorprendente. Las personas con mayor capacidad de memoria de trabajo mostraron el cambio más marcado. Cuando se conectaban con otros, estas personas presentaban una reducción de más del 50 por ciento en la evocación del contenido, mientras que duplicaban con creces su precisión al recordar las conexiones sociales. A primera vista, esto parece contrario a la intuición. ¿Por qué los mejores aprendices recordarían menos? La respuesta es que, en general, no estaban aprendiendo menos. Estaban aprendiendo de manera diferente. En lugar de almacenar la información internamente, recordaban estratégicamente dónde podía recuperarse.

Este comportamiento se asemeja a lo que muchos empleados ya hacen en las organizaciones modernas. En lugar de memorizar la información en sí, recuerdan qué colega la sabe. En lugar de recordar cada actualización del proyecto, recuerdan qué canal de Slack contiene la respuesta. En lugar de aprender cada procedimiento, saben qué asistente de IA o herramienta de búsqueda interna puede recuperarlo. Los hallazgos sugieren que la conectividad digital cambia fundamentalmente lo que las personas consideran que vale la pena recordar.

Lo que los gerentes deben saber

El acceso no es lo mismo que el aprendizaje

Los motores de búsqueda internos, las plataformas de colaboración, los documentos compartidos y los asistentes de IA ponen a disposición el conocimiento especializado casi al instante. En algunos casos, estas tecnologías sin duda mejoran la eficiencia. Sin embargo, la investigación sugiere que también pueden fomentar una forma sutil de descarga cognitiva, dedicando menos esfuerzo a codificar la información por sí mismos y, en cambio, recordando dónde se encuentra el contenido.

Construir mejores sistemas de conocimiento es solo parte de la solución. Las organizaciones también deben crear oportunidades que animen a los empleados a procesar activamente la información. Pedirles a los empleados que expliquen ideas con sus propias palabras, discutan nuevos conocimientos con sus colegas o apliquen la información a problemas empresariales reales promueve un aprendizaje más profundo que simplemente poner la información a su disposición.

Tus mejores empleados pueden ser los que más experimentan descarga cognitiva

Este cambio cognitivo fue más marcado entre las personas con mayor capacidad de memoria de trabajo. Estas personas no se volvieron menos capaces. Por el contrario, se volvieron más estratégicos en la forma en que distribuían su atención. Una vez que supieron que podían acceder al conocimiento a través de su red, invirtieron menos esfuerzo en recordar la información en sí y más esfuerzo en recordar dónde encontrarla. Este hallazgo desafía una suposición gerencial común. Los líderes a menudo esperan que sus empleados de mayor rendimiento absorban y retengan más conocimiento que el resto. Sin embargo, los empleados altamente capaces pueden ser los primeros en reconocer que memorizar información ya no es la estrategia más eficiente en entornos de trabajo altamente conectados.

Por lo tanto, las organizaciones deben identificar el conocimiento que los empleados deben dominar verdaderamente y crear oportunidades para que desarrollen esa pericia a través de la aplicación, la discusión y la práctica. En última instancia, los líderes deben distinguir entre los empleados que saben dónde se encuentra la información y aquellos que realmente la comprenden, porque tener acceso al conocimiento no es lo mismo que poseerlo.

Convierte las redes sociales en redes de aprendizaje

Las conexiones sociales deben ir más allá de ayudar a los empleados a localizar conocimientos especializados. También deben ayudarles a desarrollarlos. Fomenta el aprendizaje entre pares, la tutoría, la resolución colaborativa de problemas y los debates interfuncionales en los que los empleados expliquen, debatan y apliquen ideas. Cuando las redes sociales se convierten en entornos de aprendizaje en lugar de simplemente lugares en los que encontrar información, las organizaciones se benefician tanto de un intercambio eficiente de conocimientos como de una capacidad organizacional más profunda.

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