Cuarenta cajas y una tinta verde: el archivo oculto de Miguel Ángel Asturias, el manuscrito inédito de Tojil y dos páginas que aparecieron en París

Una donación familiar al Archivo de Centroamérica destapó cuadernos, cartas y un rompecabezas mecanografiado que nadie entendía al principio. Años después, una conversación en Francia cambió el mapa del hallazgo

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Guatemala y la Biblioteca Nacional de Francia impulsan una plataforma en línea para digitalizar y compartir manuscritos, cartas y cuadernos inéditos de Miguel Ángel Asturias.
Miguel Ángel Asturias comenzó la historia en 1922 como “Los mendigos políticos” y luego la convirtió en “Tojil” antes de publicarla como “El Señor Presidente” en 1946. (TGW)

En el centro de la capital guatemalteca, la familia del Premio Nobel de Literatura guatemalteca, Miguel Ángel Asturias, resguardó durante décadas lo que resultó ser uno de los descubrimientos literarios más valiosos de la literatura latinoamericana, sin saber que lo tenían.

Hace aproximadamente ocho años, los familiares del máximo exponente literario de Guatemala donaron cuarenta cajas que localizaron en una antigua vivienda familiar al Archivo de Centroamérica.

Su contenido, ignorado por mucho tiempo, incluía cuadernos, correspondencia personal y, sobre todo, un manuscrito inédito del Miguel Ángel Asturias, que después se convirtió en un tesoro de la historia guatemalteca.

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En una tarde silenciosa del centro de la ciudad de Guatemala, Luis Méndez Salinas, hoy Ministro de Cultura, revivió el asombro de aquel hallazgo. En ese entonces, él era solo un joven archivista, rodeado de polvo y papeles olvidados.

El, ahora funcionario, recordó que integraba un equipo de archivistas que laboraban en el Archivo de Centroamérica. Todos se enfrentaron a un desafío inesperado: cuarenta cajas repletas de documentos sin clasificar del único Premio Nobel de Literatura guatemalteco.

Guatemala y la Biblioteca Nacional de Francia impulsan una plataforma en línea para digitalizar y compartir manuscritos, cartas y cuadernos inéditos de Miguel Ángel Asturias.
En la parte trasera de una de las páginas se observa un escrito de puño y letra del Premio Nobel de Literatura de Guatemala, Miguel Ángel Asturias. (Cortesía del Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala)

El rumor entre los colegas era claro: “la cantidad de correspondencia es infinita”. Nadie imaginaba que entre esos papeles reposaba el manuscrito inédito de “Tojil”, una pieza desconocida que, con el paso del tiempo, reveló su valor como versión temprana de “El Señor Presidente”, una pieza clave de la “novela de dictadura” y del realismo mágico, considerada su obra maestra y una de las novelas más influyentes de la literatura hispanoamericana.

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Portada de libro titulada "El Tojil" de Miguel Ángel Asturias, con ilustración de figura mitológica precolombina y sombras a la izquierda.
El manuscrito de “Tojil” quedó incompleto en Guatemala hasta que la Biblioteca Nacional de Francia confirmó que conservaba las dos páginas perdidas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un archivo familiar y una revelación inesperada

El proceso de exploración fue meticuloso. Los archivistas encontraron cuadernos de notas que Asturias había redactado durante su etapa como estudiante en la Universidad de La Sorbona, en París, bajo la tutela de su mentor, el profesor Georges Reynaud.

Los textos abordaban desde religiones prehispánicas hasta traducciones inéditas del Popol Vuh. También aparecieron cartas personales “de él y para él” que ampliaron el retrato intelectual del escritor.

“Cada hallazgo abría una ventana nueva a la mente de Asturias”, recordó Méndez Salinas en su relato. Sin embargo, nada preparó al equipo para la emoción de descubrir las páginas mecanografiadas con tinta verde y anotaciones en rojo, dispersas en distintas cajas.

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Archivistas encontraron las páginas dispersas dentro de 40 cajas que donó la familia de Miguel Ángel Asturias al Archivo Nacional de Guatemala. (Cortesía del Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala)

Su reencuentro fue paulatino: “Cada vez que aparecía una hoja escrita con ese tipo de tinta y papel, la poníamos aparte”, explicó uno de los archivistas. "Nadie sabía de qué se trataban, sólo llamó la atención que todas estabas escritas con el mismo color de tinta, así que se decidió separarlas", dijo.

El rompecabezas de “Tojil” y su autenticidad

Todos estaban dedicados a la clasificación de los documentos. Nadie prestaba a atención al contenido de esas hojas escritas con tinta verde y roja. Únicamente se separaban y se ponían en una bandeja. "No estábamos viendo su contenido“, narró el ministro de Cultura.

A medida que se reunían las páginas, “nos dimos cuenta que era un rimero (muchas) páginas. Yo me puse a ordenar un poco el rompecabezas y me voy topando con que aparecen personajes emblemáticos como El Pelele, Cara de Ángel y Camila. ‘¿Qué es esto?’, me cuestioné“.

Entonces, el interés creció y todos los archivistas comenzaron a abrir el resto de cajas. Cada vez que abrían una, encontraban hojas dispersas.

“No recuerdo el número exacto de las páginas, pero estoy seguro que eran más de 200. Empezamos a armar y a encontrar la secuencia. Era sin duda El Tojil“, detalló con mucho entusiasmo, como cuando un niño cuenta sus travesuras del colegio.

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Las páginas mecanografiadas con tinta verde y anotaciones en rojo permitieron identificar el manuscrito inédito de “Tojil” entre documentos sin clasificar. (Cortesía del Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala)

Asturias comenzó a escribir la historia en 1922 en Guatemala bajo el título de un cuento llamado “Los mendigos políticos”. Cuando lo expandió a novela en París, decidió llamarla Tohil, en referencia al dios maya-quiché del fuego y de los sacrificios, quien exigía ofrendas de sangre a cambio de devolverle el fuego a la humanidad, pero al Al momento de buscar su publicación en 1946, el autor modificó el nombre a El Señor Presidente para darle un sentido más universal.

Faltaban dos páginas

Al final, lograron juntar todo el material. Estaban sumamente emocionados. Habían encontrado un tesoro literario, pero tras encontrar la secuencia de la historia se percataron de algo: Faltaban dos páginas. Buscaron por todos lados, pero nunca las encontraron.

El tiempo pasó y Méndez Salinas de convirtió en Ministro de Cultura en Guatemala. Tras una orden presidencial e impulsado por la familia de Asturias, comenzó con las conversaciones para la repatriación de los restos del Nobel de París, Francia hacia su país natal.

Entre tantas reuniones, se encontró contando esa historia con la Encargada de Colecciones Especiales de la Biblioteca Nacional de Francia. “Vi que le cambió la cara. Me preguntó ‘¿Tinta verde?’. Sí, le respondí”, comentó el funcionario guatemalteco.

“En ese momento comenzó a buscar y sacó un folder. Resulta que eran las dos páginas perdidas de ese manuscrito. Están allá, en la Biblioteca Nacional de Francia“, comentó con mucho entusiasmo.

Un poema a mano

Las páginas finalmente habían aparecido. Para de la obra principal de Miguel Ángel Asturias estaba dentro de un sobre que estaba resguardado en un folder.

Según el Ministro guatemalteco, atrás de una de las páginas estaba escrito un poema de la propia mano del Nobel guatemalteco. “Seguramente jaló la hoja, escribió el poema y el manuscrito se dispersó. Hubiera sido extraordinario haberle puesto un GPS a cada una de esas páginas para ver cómo fue que fueron a parar ahí”, razonó.

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Una de las dos páginas perdidas y localizadas en Francia, tiene escrito a mano un poema de Miguel Ángel Asturias. (Cortesía del Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala)

Un puente entre continentes para el legado de Asturias

El hallazgo de las páginas en Francia permitió fortalecer los lazos entre el Archivo de Centroamérica y la institución parisina. Ahora se pretende digitalizar y compartir el legado de Miguel Ángel Asturias a través de una plataforma en línea interinstitucional. La iniciativa busca que investigadores y lectores de todo el mundo puedan consultar manuscritos, cartas y cuadernos inéditos del autor guatemalteco.

El propio Méndez Salinas resumió el sentimiento del equipo: “Se completa un rompecabezas, literalmente, en ese manuscrito en particular, pero también en general... La historia del hallazgo de “Tojil” no solo rescata una obra perdida, sino que construye un puente entre dos continentes y entre generaciones. Así, el universo literario de Asturias vuelve a expandirse, ahora disponible para nuevas lecturas y análisis".

Aquel día en que se abrieron las cajas, en el corazón de la ciudad, cambió la manera en que se entiende la obra de uno de los grandes nombres de la literatura hispanoamericana. El manuscrito perdido, hoy recuperado, permite reconstruir la génesis de un clásico y revela los secretos de un escritor que aún tiene mucho por decir desde sus cuartillas recuperadas.

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