Estudio en Guatemala revela cifras de desnutrición infantil y aumento del sobrepeso en personas adultas

Guatemala, con apoyo interinstitucional, anuncia un programa entre 2025 y 2028 enfocado en disminuir la desnutrición infantil y controlar el exceso de peso en población adulta

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Las cifras de salud pública encienden alarmas. Dos generaciones atrapadas entre carencias y excesos, mientras la alimentación diaria agrava el desastre. Una nueva estrategia busca frenar la creciente ola de problemas asociados (Foto cortesía SESAN)
Las cifras de salud pública encienden alarmas. Dos generaciones atrapadas entre carencias y excesos, mientras la alimentación diaria agrava el desastre. Una nueva estrategia busca frenar la creciente ola de problemas asociados (Foto cortesía SESAN)

Guatemala enfrenta una de las crisis alimentarias más complejas de América Latina: la emergencia simultánea de desnutrición crónica en casi la mitad de sus niños menores de cinco años, junto con el avance acelerado del sobrepeso y la obesidad que afecta hoy a casi dos tercios de las mujeres en edad fértil. Este panorama, acompañado de secuelas de salud ya cuantificadas en la población adulta, motivó la adopción del Plan de la Lucha contra la Malnutrición 2025-2028 (PLCM), por la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Presidencia de la República (SESAN) con apoyo del Centro de Investigación del Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá (INCAP), según informó la institución este jueves.

El diagnóstico difundido a partir de los datos del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Salud y Nutrición (SIVESNU) 2022-2023 revela la magnitud de la crisis nutricional con una cifra que diferencia el caso de Guatemala en la región: seis de cada diez mujeres en edad fértil presentan exceso de peso, pero en varones adultos la prevalencia sube aún más, hasta el 71.3%. Solo el 3.8% de los guatemaltecos con hipertensión arterial tiene la enfermedad bajo control.

Este doble desafío sitúa al país ante lo que la SESAN define como una “emergencia nacional” que exige políticas públicas de intervención simultánea. La paradoja epidemiológica se multiplica al observar las tendencias de la última década.

En 2013, el 54.4% de las mujeres guatemaltecas ya tenía sobrepeso u obesidad; la cifra llegó al 64% en 2023, con un incremento anual sostenido de cerca de un punto porcentual. El problema no es exclusivo de adultos: uno de cada cuatro escolares, entre cinco y catorce años, ya muestra exceso de peso, según el reporte de los investigadores. Los patrones de consumo alimentario explican el deterioro.

El gobierno apuesta por regulaciones innovadoras y detección temprana. La presión de los expertos crece, mientras surgen interrogantes sobre la eficacia real de las nuevas medidas propuestas en las comunidades más vulnerables (Foto cortesía SESAN)
El gobierno apuesta por regulaciones innovadoras y detección temprana. La presión de los expertos crece, mientras surgen interrogantes sobre la eficacia real de las nuevas medidas propuestas en las comunidades más vulnerables (Foto cortesía SESAN)

El consumo promedio de azúcar en Guatemala duplica el límite establecido por la Organización Mundial de la Salud y supera ese umbral en más del 85% de la población. Una quinta parte de las calorías diarias proviene de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas, proporción que alcanza hasta el 30% en la adolescencia. La ingesta adecuada de frutas y verduras no llega al 20% en la mayoría de la población. Las consecuencias ya se manifiestan en la salud pública.

El 56% de los adultos guatemaltecos tiene hipertensión arterial, pero apenas el 3.8% de los casos está controlado. La diabetes tipo 2 afecta al 16.3% de la población adulta, aunque solo el 10.3% recibe tratamiento eficaz. La mitad de los adultos padece síndrome metabólico y el 50% presenta hígado graso. El informe atribuye estos resultados al consumo excesivo de ultraprocesados, relacionado con más de 30 enfermedades crónicas, entre ellas obesidad, diabetes, hipertensión, diversos tipos de cáncer y depresión.

El impacto escolar y comunitario también alerta a las autoridades. Los resultados recientes ubican a Guatemala como uno de los países con mayor prevalencia mundial de desnutrición crónica en menores de cinco años, una realidad persistente que coexiste con el avance silencioso del exceso de peso.

El Estado refuerza la respuesta ante la doble carga nutricional

Para intentar revertir la tendencia, el Plan de la Lucha contra la Malnutrición 2025-2028 distingue por primera vez la coexistencia de los dos extremos del espectro nutricional: la desnutrición crónica infantil y el crecimiento del sobrepeso y la obesidad en mujeres en edad fértil, actualmente cifrado en un 60.7%. El gobierno ha identificado 132 municipios con alta concentración de desnutrición crónica y 98 municipios donde la prevalencia de sobrepeso y obesidad en mujeres es mayor.

Autoridades buscan revertir tendencias de una crisis silenciosa. Intervenciones simultáneas en municipios críticos. El balance entre políticas públicas y cambios urgentes en los hábitos de la población genera expectativas (Foto cortesía SESAN)
Autoridades buscan revertir tendencias de una crisis silenciosa. Intervenciones simultáneas en municipios críticos. El balance entre políticas públicas y cambios urgentes en los hábitos de la población genera expectativas (Foto cortesía SESAN)

La estrategia prevé intervenciones simultáneas y coordinadas a través de una mesa técnica alimentaria, con participación de la SESAN, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Cultura y Deportes. Entre las medidas centrales figura la promoción de la actividad física, el refuerzo de programas escolares para combatir el sobrepeso infantil y una política nacional de alimentación saludable.

El plan fija metas concretas para 2028: reducir la desnutrición crónica en menores de cinco años y frenar el avance del sobrepeso y la obesidad en mujeres en edad fértil. La intervención municipalizada será clave y se plantea desde la focalización territorial de las políticas.

En los foros recientes organizados por SESAN y Centro de Investigación para la Prevención de las Enfermedades Crónicas (CIIPEC), los investigadores reclamaron el fortalecimiento de la atención primaria de salud para detectar y tratar a tiempo las enfermedades crónicas. Entre las propuestas se incluyeron políticas específicas: implementar un etiquetado frontal nutrimental, establecer impuestos a bebidas azucaradas, restringir la publicidad dirigida a niños sobre productos no saludables y reformular alimentos industrializados.

El llamado de los investigadores pone énfasis en sostener la continuidad del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Salud y Nutrición como una herramienta esencial para la toma de decisiones fundamentadas en prueba científica, según el balance presentado con motivo de la publicación de los últimos datos nacionales.