
Más de mil seiscientas edificaciones en todo el país se preparan para participar en el simulacro nacional por sismo programado para el 24 de febrero, dirigido a probar y fortalecer los planes de respuesta ante emergencias en empresas, instituciones públicas, escuelas y hogares.
Simulacro que se ejecuta en conmemoración de los 50 años del terremoto ocurrido el 4 de febrero de 1976.
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La participación escolar se ampliará respecto al último ejercicio, ya que el sector académico, que en la prueba anterior apenas iniciaba el ciclo lectivo, ahora estará plenamente integrado, permitiendo que alumnos y maestros realicen simulacros junto con el resto de la comunidad, informan autoridades gubernamentales, en medios locales.
La población está llamada a preparar sus planes familiares de emergencia y a familiarizarse con los procedimientos internos de sus lugares de trabajo, con el objetivo de actuar con rapidez y seguridad durante el simulacro.
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El sector privado, las instituciones públicas y los cuerpos de socorro también formarán parte de este ejercicio, mientras que la Secretaría Ejecutiva de la CONRED supervisará las acciones para garantizar una respuesta coordinada.
Para recibir notificaciones y actualizaciones, los organizadores recomiendan descargar la aplicación del Insivumhe, que informará oportunamente sobre el desarrollo del simulacro a todos los participantes.
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Días anteriores, la secretaria ejecutiva de la CONRED, Claudine Ogalde, daba detalles respecto al simulacro que debió ser reprogramado por el Estado de Sitio implementado el presidente Bernardo Arévalo. El Simulacro Nacional por Sismos movilizará a miles de guatemaltecos el 24 de febrero para poner a prueba la efectividad del Plan Nacional de Respuesta, los protocolos locales y la preparación individual y familiar en todo el país.
Ogalde, explicó que el ejercicio, coordinado por la CONRED, simulará un temblor de gran magnitud con epicentro en Los Amates, replicando las condiciones del devastador evento de 1976.
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El propósito es evaluar a fondo la capacidad de reacción de las instituciones, la claridad de la comunicación y la disposición real de recursos humanos y logísticos ante una emergencia de gran escala.

De acuerdo con la directiva de la CONRED, el simulacro busca que cada persona, sin distinción, comprenda y practique las acciones claves durante un terremoto, como el uso de la mochila de setenta y dos horas y la aplicación de los planes familiares de evacuación.
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La convocatoria abarca a residentes y habitantes, así como a los distintos sectores públicos y privados para identificar tanto fortalezas como debilidades en los protocolos vigentes.
En el despliegue se activarán más de 1.600 planes de evacuación asesorados durante el año en curso, reflejando el esfuerzo nacional y la articulación lograda entre los distintos actores.
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Como parte del ensayo, la Municipalidad de Guatemala realizará un ejercicio previo, mientras que las restantes 339 municipalidades se sumarán en la fecha oficial.
El evento contará además con el acompañamiento de un equipo salvadoreño, que aportará herramientas para medir la cooperación regional y los resultados de los protocolos transfronterizos destinados a emergencias compartidas.
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Terremoto de 1976
Guatemala conmemoró el cincuentenario del devastador terremoto que el 4 de febrero de 1976 alteró su historia dejando más de 23.000 muertos y 1,2 millones de personas sin hogar, mientras autoridades nacionales anunciaron la realización de un simulacro de terremoto el próximo 24 de febrero para fortalecer la cultura de prevención y preparación comunitaria ante nuevos eventos sísmicos.
Según la Secretaría Ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED), el simulacro tendrá como eje la activación simultánea de al menos 1.600 planes de evacuación en todo el país y la integración de 339 municipalidades, veintidós gobernaciones departamentales y la participación de un equipo de búsqueda y rescate de El Salvador.
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Con epicentro en Los Amates, departamento de Izabal, el sismo de 1976 alcanzó una magnitud de 7,5 en la escala de Richter y un grado IX de intensidad en la escala de Mercalli.
La ruptura de la falla del Motagua, ubicada a unos 160 kilómetros al noreste de la capital, provocó una fractura superficial de 240 kilómetros, mientras que el desplazamiento horizontal máximo fue de 326 centímetros, según registros geológicos.
Entre las consecuencias inmediatas se encuentran la destrucción de cerca de 258.000 viviendas, la anulación del 40% de la infraestructura hospitalaria y más de 76.000 heridos graves, en especial en zonas construidas con adobe, que perdieron una parte fundamental de su identidad comunitaria.
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