Rodrigo Manigot de Ella es tan cargosa: “Este libro es el lado de B de las gacetillas de prensa”

El artífice de la banda “Ella es tan cargosa” habló en exclusiva para Experiencia Leamos de su libro debut literario con “Donde no van las melodías” (Ed. La Crujía)

La música y la literatura confluyeron en un nuevo encuentro de Experiencia Leamos, el ciclo de charlas organizado para los suscriptores de Leamos. En diálogo con Patricio Zunini, Rodrigo Manigot, el artífice y líder de la banda “Ella es tan cargosa”, habló de Donde no van las melodías (Editorial La Crujía): del origen del libro, su vínculo con la literatura y la escritura, el paso por talleres literarios, y el camino hasta el presente de madurez creativa y paz emocional.

Sin esquivar el relato de duelos, fracasos, o el autoboicot, brindó el retrato de un artista honesto, intenso y compulsivo. Y admitió que, cuando se sienta escribir, sabe y le gusta mentir.

Lo siguientes son fragmentos de la entrevista que puede verse completa en Experiencia.Leamos.com.

¿De dónde surgió la idea de Donde no van las melodía?

—Cuando me sugirieron que escribiera sobre la banda, me pareció interesante hacer todo el recorrido hasta el primer disco que grabamos con Ella es tan cargosa. Yo estaba bordeando los cuarenta, mis compañeros también eran grandes, o sea, justamente el lado de B de las gacetillas de prensa donde se dice que uno es el sucesor de John Lennon, se habla del éxito que tenemos, y no se cuenta todo lo otro. Éramos tipos que habíamos insistido mucho para que nos fuera bien con la música y al final lo logramos, o que nos fuera mejor, ganar un poco de plata, después de veinte años de recorrido. Un día me llamó la Rusa [Vanesa] Hernández, editora de La Crujía, y me mandó el mensaje más hermoso que esperaba desde hace años: “Rulo, me encanta como escribís, salimos en octubre, la vamos a romper”. Un momento bisagra en mi vida.

“Donde no van las melodías”, de Rodrigo Manigot
“Donde no van las melodías”, de Rodrigo Manigot

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Formás parte de una “constelación” de músicos que tienen una relación directa con la literatura: Iván Noble, Manuel Moretti de Estelares, el mismo Fito Páez... ¿por qué la música no alcanza?

—En mí caso, yo leía muchísimo desde chico: biografías, gráfico, pero alguien una vez me dijo que me faltaban lecturas. Y me metí de lleno en la literatura. Como le digo a los chicos del taller de canciones que coordino: leer te abre la cabeza en miles de sentidos. Con esos músicos compartimos, también, ese rango etario. El otro día hablaba con Lula Bertoldi [Eruca Sativa] sobre su canción “Omara” que me remitía a Camila Sosa Villada, escrita desde una primera persona de una persona trans que va teniendo un cambio, y ella misma me mencionó a Camila... Leer es un hábito precioso. Yo me levanto a las siete de la mañana a leer. Leo, escribo, enseño a escribir, hago canciones.

¿Y qué hay que relegar como músico?

—Yo fui un padre-abuelo, por mucho tiempo fue una decisión de vida eludir proyectos familiares, porque tenía la sospecha que no iba a poder sostener la vida de músico. Vi muchos músicos bajar los brazos. En algún lugar, también, hacíamos cuentas de la edad de otros músicos y sabíamos que si insistíamos, se podía llegar a dar. Cuando ya te aplauden en el escenario y te sentís tan feliz... ¡estás listo!

¿Por qué le pusieron Ella es tan cargosa a la banda?

—Le íbamos poner Taxi pero alguien nos sopló que estaba registrado. Un día, haciendo un arpegio extraño, a poco del show, dije “Hagámoslo más oscuro, más Ella es tan cargosa”, que era una mala traducción [de “She´s so heavy”] pero nosotros crecimos con malas traducciones... yo me había separado, y era una broma interna, pero sabíamos que le íbamos a poner un nombre “beatle”, porque era lo que nos reunía a todos en la banda: nuestro “esperanto” era el amor por las melodías de Los Beatles.

El libro es una suerte de autobiografía, también hay una educación sentimental...

—En terapia me di cuenta que tenía que escribir. Amo la escritura autobiográfica, me sirvió, me ayudó muchísimo. Entré al taller de Llach, quien nos recomendó Mi libro enterrado de Mauro Libertella y para mí fue como si alguien me dijera “Ahora vale escribir sobre la propia vida”. Tiene otra potencia. Y como tengo mucha memoria, me acuerdo de un montón de detalles y, también miento mucho... con ese mix podemos hacer algo lindo. Escribiendo fui además entendiendo, ordenando y sacando el dolor interno. Y sobre eso escribí. ¡Tantos autores... Carrère, De Vigan, Lucía Berlin, otros de acá...! Pero la literatura autobiográfica necesita luchar contra las estructuras de silencio familiar.

Una foto de los "Ella es tan cargosa" de 2011
Una foto de los "Ella es tan cargosa" de 2011

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¿Qué es más difícil, el rock o la literatura?

—¡La literatura, toda la vida! Aquí estoy mucho más solo.

Mirá la entrevista completa en Experiencia.Leamos.com.

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