Guadalajara, enviado especial.

John Katzenbach, una de las grandes figuras de la Feria del Libro de Guadalajara (Cortesía FIL)
John Katzenbach, una de las grandes figuras de la Feria del Libro de Guadalajara (Cortesía FIL)

La vista desde el piso trece del hotel Hilton de Guadalajara es imponente: la ciudad enmarcada entre montañas, el río de autos que atraviesa las grandes autopistas, algún avión que cruza un cielo desteñido por las nubes y el esmog. John Katzenbach, con un impecable saco azul oscuro y una camisa celeste que pide a gritos una arruga, mira el paisaje con persistencia, casi con obstinación.

México, para él, es mucho más que una parada en el tour de presentación de Jaque al psicoanalista, su nueva novela y la que continua El psicoanalista, aquella que le dio fama a nivel mundial. México, al igual que Alaska o la Argentina, es el lugar donde puede ser él mismo y cultivar una de sus pasiones: la pesca con mosca. "Cuando agarro un pez", dice, y como buen pescador abre las manos exageradamente, "siento que cualquier problema desaparece".

Nada, ni un murmullo atraviesa el doble cristal de los ventanales. Katzenbach se acomoda para la entrevista en un sillón rodeado de ejemplares de su nueva novela. De hecho, por toda la habitación hay pilas de Jaque al psicoanalista que ha estado firmando y dedicando. Tres asistentes de la editorial lo acompañan en la tarea. Se mueven con la suficiente presencia como para que él esté cómodo, pero sin abrumarlo. La entrevista supone un descanso para todos.

Jaque al psicoanalista, de John Katzenbach
Jaque al psicoanalista, de John Katzenbach

¿Por qué no se psicoanaliza?

—¡Qué pregunta difícil para empezar! A lo largo de los años aprendí a tener confianza en mi propia psicología. De joven sí fui a terapia, justamente para desarrollar eso.

Después de diez años, John Katzenbach vuelve a su personaje más paradigmático: el doctor Frederic "Ricky" Stars. Ha pasado un tiempo desde que Ricky logró evitar la muerte, es una persona diferente ("No es el mismo porque aprende cosas en el primer libro; ese fue uno de los desafíos de la secuela", dice Katzenbach), y ahora, la gente a la que se enfrenta está aún más hambrienta de odio.

A lo largo de los años aprendí a tener confianza en mi propia psicología

Matar al terapeuta es una fantasía que puede aparecer en terapia —y que, tal vez, debería tratarse en la misma terapia—, pero la profesión del personaje tiene un sentido instrumental: "El psicoanalista", dice Katzenbach, "tiene una forma muy precisa de mirar el contenido emocional del mundo, y era imperativo que el protagonista tuviera la capacidad de identificar la estructura emocional de quienes quieren matarlo".

¿Pensó que Ricky Stars podría volverse una mala persona?

—No, porque cuando lo conocemos, él es lo suficientemente mayor y lo suficientemente sabio como para reconocer que los errores que cometió no lo quebraron. La gente mala es aquella que no sabe aprender de sus errores.

John Katzenbach en la Feria del Libro de Guadalajara (Cortesía FIL)
John Katzenbach en la Feria del Libro de Guadalajara (Cortesía FIL)

Escribir pensando en Netflix

A lo largo de la historia, muchos escritores escribieron la segunda parte de una novela por insistencia de sus lectores. Por poner dos ejemplos: Yasunari Kawabata con El país de nieve y Stephen King con El resplandorDoctor Sueño. "Luché contra la idea de volver a Ricky Stars durante años", dice Katzenbach, "porque creía haber terminado la historia, pero algunos amigos y mi agente me pedían que lo reconsiderara".

¿Por qué volvió?

—Es muy desafiante escribir una buena secuela. Cada vez que lo pensaba, me daba cuenta de que no iba a poder volver hasta no tener una historia completamente nueva. Fue luego de encontrar la idea que dispara la trama que pude continuarla. Tenía que entender qué hizo que Ricky Stars volviera a esta gente. Y lo único que podía ser era que le pidieran ayuda.

Ningún personaje, ni los buenos ni los malos, en ninguno de mis libros hace algo que yo no haría

Jaque al psicoanalista comienza con un prólogo que resume el argumento del primer libro: ¿por qué?

—Quería que aquel que leyó el primer libro entrara de nuevo en la historia. Como si el texto diera la sensación de escuchar un par de acordes: cuando uno escucha un rock, con un par de notas de una guitarra ya sabe dónde está.

Piensa en el lector.

—Tengo una regla: ningún personaje, ni los buenos ni los malos, en ninguno de mis libros hace algo que yo no haría. Si yo quisiera matar a un psicoanalista, lo haría de esta manera. Y si yo fuera un psicoanalista tratando de que no me maten, reaccionaría de esta manera. Eso da un sustento especial de verdad.

Fanáticos de John Katzenbach en la Feria del Libro de Guadalajara (Cortesía FIL)
Fanáticos de John Katzenbach en la Feria del Libro de Guadalajara (Cortesía FIL)

¿Ve Jaque al psicoanalista como una película?

—Espero que sí. Hubo algunas negociaciones por los dos libros. Pero creo que sería difícil llevarlos a una película de dos horas. Preferiría que fuera una serie de Netflix, porque se podría explorar la riqueza de los personajes.

¿Netflix cambia las reglas del juego?

—Creo que hablo por muchos escritores cuando digo que sí. A la salida del cine uno suele escuchar a la gente decir "El libro era mejor", pero nadie en una biblioteca dice "La película es mejor". Netflix está cambiando eso. Hay historias maravillosamente contadas en seis, ocho o diez horas. Y creo que la gente se sumerge de la misma manera en una serie que en una novela. Es un cambio de dinámica.

Katzenbach en la presentación de Jaque al psicoanalista en la Feria del Libro de Guadalajara (Cortesía FIL)
Katzenbach en la presentación de Jaque al psicoanalista en la Feria del Libro de Guadalajara (Cortesía FIL)

Dónde está la gran novela norteamericana

¿Sigue teniendo mejores ventas en Alemania y América latina que en Estados Unidos?

—Sí.

¿Por qué?

—¡Ay, si supiera! Llamaría inmediatamente a mi agente. Creo que el mercado editorial de Estados Unidos busca celebridades. Incluso entre los novelistas: los novelistas exitosos en Estados Unidos se vuelven celebridades. Eso no sucede en Latinoamérica ni en Europa. Aquí el escritor puede volverse famoso, pero los lectores continúan respondiendo a las palabras de las páginas antes que al nombre en la portada.

Siempre se dice que no hay ningún autor capaz de escribir la "gran novela norteamericana", pero yo creo que usted, Thomas Harris, Stephen King, algunos otros, todos juntos la están escribiendo.

—Sería genial. Me alegro de que lo pienses. Te puedo asegurar que hay varios escritores neoyorquinos muy importantes, que tienen mucha estima de sí mismos, que creen estar en el proceso de escribir la gran novela americana y miran por sobre el hombro lo que hacemos. Yo creo que todo buen libro debería ser un thriller.

Donald Trump (REUTERS/Jim Young)
Donald Trump (REUTERS/Jim Young)

Trump al diván

¿Le recomendaría a Donald Trump ir al psicólogo?

—Hace un tiempo viajé con uno de mis amigos de pesca, un psiquiatra prominente —estábamos en las Bahamas— y le pregunté qué pensaba de Trump. Me dijo que tiene el clásico trastorno de personalidad narcisista; es un caso exagerado. No se puede tratar a alguien así porque, si él mismo no cree que tiene un problema, cómo podrías, como psicoanalista, acercarte a él. Sería inútil. Pero preferiría que Trump pasara más tiempo en el psicólogo que tuiteando.

¿Qué piensa de la relación actual entre Estados Unidos y México?

—Sin ser una persona política, la encuentro despreciable. Estados Unidos hace muy poco esfuerzo por entender lo que significa la frontera para México. Nosotros sólo miramos la manera en que nos impacta a nosotros. Eso está mal: la manera de resolver los problemas que pasan en México y en Estados Unidos es a través del entendimiento mutuo. Pero la única persona que no piensa en eso está sentada en la Casa Blanca.

LEER MÁS:

>>> Descubrí los libros del momento en GrandesLibros.com