El libro griego en contra de los mitos

En realidad no existieron ni los centauros ni Pandora ni la Medusa. O por lo menos así intentaba demostrarlo Paléfato en el siglo IV a.C., con su libro “Historias increíbles”.

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Los centauros, dice Paléfato, en
Los centauros, dice Paléfato, en realidad fueron los primeros jinetes, que se dedicaban a cazar toros.

Tengo un amigo, abogado él, que no lee ficción. No es que no le gusten las novelas, simplemente no les cree. Nos vimos la semana pasada y, para explicarse, recitó el comienzo de El Aleph: "La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió…" Me dijo: "¿Está documentado eso? ¿Dónde dice que la mañana era candente? ¿Y dónde está la partida de defunción?"

Discípulo de Aristóteles, Paléfato sentía aversión por los mitos. Escribió: "Están los que creen en todas las leyendas porque no han sido educados en la sabiduría y el conocimiento, y existen otros más sagaces y curiosos por naturaleza, que desconfían completamente de que haya ocurrido siquiera algo de aquellas cosas que dicen." Paléfato —o Palaifatos, que signfica el que cuenta (fatos) las cosas de antes (palai)— vivió hacia fines del siglo IV a.C. Su objetivo era encontrar una explicación racional a los mitos para que los griegos abandonaran el mundo de la magia y entraran en el mundo de la razón; una búsqueda que encuentra su análoga en los iluministas europeos ante al cristianismo medieval.

Paléfato quería encontrar una explicación
Paléfato quería encontrar una explicación racional a los mitos de la antigua Grecia.

"Se dice que Eolo era un hombre dominador de los soplos de aire, que dio a Odiseo los vientos en un odre. Pero es evidente para todos que no pudo ocurrir nada semejante". "La leyenda sobre Pandora es inadmisible". "Dicen que los mejores entre los aqueos, en un caballo de madera, derribaron Troya. Pero este relato es demasiado mítico". Para Paléfato, los poetas y los contadores de leyendas eran quienes falsificaban los hechos a partir de la confusión de tomar una metáfora como literal:

"Dicen que Linceo también veía las cosas que hay debajo de la tierra. Pero esto es falso. La verdad, sin embargo, es la siguiente. Linceo fue el primero que empezó a buscar metales, como el cobre y la plata y otros. En su minería, llevaba lámparas bajo tierra, y las dejaba en el lugar, y traía de abajo sólo los sacos de cobre y hierro. Decían entonces los hombre: 'Linceo ve hasta las cosas bajo tierro, desciende y trae arriba plata'."

La erudita Mariana Dimópulos se
La erudita Mariana Dimópulos se encarga del prólogo y traducción del volumen.

La editorial La Compañía acaba de publicar las Historias increíbles de Paléfato, con traducción y prólogo a cargo de Mariana Dimópulos. Para quienes nos enamoramos de los mitos griegos con los libros de Robert Graves y Pierre Vernant, estos 50 textos breves de Paléfato son la contracara perfecta. Si tuviera que regalarle un libro a mi amigo, sin dudas elegiría este. No sólo porque es un libro encantador y divertido: sería también la manera de demostrarle que oponerse a la ficción no es más que otra forma de fantasía.

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