Jorge Sampoli elegido como representante de nuestro fútbol para el Mundial de Rusia 2018.
Jorge Sampoli elegido como representante de nuestro fútbol para el Mundial de Rusia 2018.

A los 36 años, cuando era técnico del Club Atlético Belgrano de Arequito, ubicado a diez cuadras de la casa de la Sole, Jorge Luis Sampaoli Moya tomó una decisión que cambiaría su vida para siempre. Como lo habían expulsado en el partido anterior y estaba suspendido, se subió a unos árboles para dar las indicaciones a sus dirigidos. La ocurrencia (o locura) le llamó la atención a un fotógrafo del diario La Capital de Rosario, que inmortalizó el momento. La foto fue publicada en la sección Deportes y causó una revolución.

¿Quién era ese pelado que había burlado la medida disciplinaria con tanta ocurrencia? Eduardo José López, entonces presidente de Newell's, lo contrató para que dirigiera a Argentino de Rosario, club que en ese momento estaba gerenciado por la entidad rosarina.

Sampaoli arriba del árbol.
Sampaoli arriba del árbol.

El Zurdo –como le dicen sus amigos– amaba el fútbol. Arrancó desde muy chico en Alumni de Casilda, pueblo donde nació y se crió. Jugó como carrilero y volante central. Sus destacadas actuaciones le dieron la posibilidad de vestir las camisetas de Aprendices Casildenses, 9 de Julio y Huracán de Casilda. Hasta que le llegó la oportunidad de su vida: vestir la camiseta de Newell's Old Boys. Pero a los 19 años, una fractura de tibia y peroné lo sacó de carrera.

Entonces comenzó su camino de DT, mientras trabajaba como cajero del Banco Provincia. Luego se conchabó en la oficina del registro civil de la localidad de Los Molinos, sin abandonar su buzo de entrenador. Alumni, Belgrano, Argentino y Aprendices Casildenses le sirvieron como formación.

Entrenando a la selección argentina, aquí junto a Messi.
Entrenando a la selección argentina, aquí junto a Messi.

Hasta que, a finales del 2001, en una Argentina en llamas, metió un cambio: pidió licencia en el Registro Civil, se separó de Analía Sampaolose –la mamá de sus hijos, Sabrina y Alejandro– y se fue a Perú para dirigir a Juan Aurich por un sueldo de mil dólares por mes.

La experiencia no fue del todo buena: un triunfo en ocho partidos, sumado a la renuncia del presidente, le abrieron las puertas de salida. Pero el juego ofensivo de sus equipos le valió el reconocimiento futbolístico, y le permitió continuar su carrera en Sport Boys, Sporting Cristal y Coronel Bolognesi.

Luego pasó a Chile, donde condujo a O' Higgins de Rancagua, y más tarde siguieron Emelec de Ecuador, Universidad de Chile y la selección trasandina, con la que ganó la Copa América. Con ese palmarés, su destino fue europeo. Lo contrató el Sevilla de España, hasta que el 1º de junio del 2017 asumió como entrenador de la selección argentina.

"Fui un trotamundos… Pasé por muchos equipos y varias categorías. Pero siempre mantuve el sueño de, alguna vez, dirigir la selección argentina", asegura Sampaoli en el Hotel Alvear, donde una marca de relojes lo eligió como representante de nuestro fútbol para el Mundial de Rusia 2018.

Jorge Sampaoli, entrenador.
Jorge Sampaoli, entrenador.

–¿Ese sueño del que habla era un deseo o una convicción de que algún día iba a llegar?
–Mirá, cuando trabajaba en el banco y dirigía equipos de Casilda, le dije a Jorge Beltrán, un compañero de trabajo: "Algún día seré técnico de la Selección…".

–¿Y qué le respondió su compañero?
–"Sí, claro, Jorge… ¡Y yo voy a ser presidente de la Nación!" (carcajadas). Es verdad, era un sueño muy lejano. Por suerte pude cumplirlo.

–Faltan cien días para el inicio del Mundial, ¿cómo vive esa previa?
–La vivo con la ansiedad que cualquiera podría llegar a tener, pero también con mucha tranquilidad. Cuando jugaba de chico, imaginaba que ganaba el Mundial con la camiseta argentina. Por eso quiero disfrutar este momento. No haber llegado a mi mayor objetivo, que era ser jugador de primera, me llevó a ser entrenador. Esto es lo máximo que puedo lograr.

–El tío Ben le dijo a Spiderman: "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad". Para muchos argentinos, usted será un superhéroe si sale campeón del mundo, o un villano si no hace un buen Mundial. ¿Es consciente de eso?
–Sí, aunque no me creo un superhéroe (carcajadas). No lo siento ni como una carga ni como una responsabilidad: estoy feliz por el lugar que hoy me toca ocupar. Y a través de ese disfrute, también sueño con darles a todos los argentinos eso que tanto soñamos: la Copa del Mundo.

–Después de unas eliminatorias complicadas y sin mucho brillo, ¿cuál es el as que cree tener en la manga para levantar la copa más deseada el 15 de julio en Moscú?
–Nuestro referente principal es Lionel Messi, el mejor jugador del mundo. Está atravesando un momento único, y si lo rodeamos bien, podemos soñar con ser campeones en Rusia.

Por Sergio Oviedo.