“Me plantaba diciendo: ‘¡Escuchame estúpido, no vuelvas a hablarme así!´’. Y al poco tiempo me quedé sin laburo”.
“Me plantaba diciendo: ‘¡Escuchame estúpido, no vuelvas a hablarme así!´’. Y al poco tiempo me quedé sin laburo”.

Fue durante la entrevista que esta semana brindó a GENTE. La charla giraba en torno a su reclamo por la "ausencia del Estado". Verónica Lozano (48) se refería a la falta de compromiso de los dirigentes con la violencia de género, con el maltrato machista, entre otros ítems.

"El ninguneo de la Justicia es un doble destrato. Entonces me nace de las entrañas: como comunicadora siento el deber de plantarme. Es hora de que dejemos de caretear. De que todos sepan de qué lado estamos", destacó.

Entonces, y hablando de su historia personal, la conductora de Cortá por Lozano (Telele), reveló: "¡Soy una afortunada!… Y mirá qué naturalizado tendríamos el tema que iba a decirte que sólo tuve las experiencias 'clásicas'…¡Qué horror! Sí, a mí me han apoyado en colectivos, me pararon por la calle para preguntarme cómo llegar a tal lado mientras se masturbaban y me mostraron el pene ciento de veces. Pero no padecí situaciones peores de abuso sexual. Sí, de destrato laboral".

“Ante el destrato debemos armar una red enorme de contención. En todos lados: en una fábrica, en una clínica…”
“Ante el destrato debemos armar una red enorme de contención. En todos lados: en una fábrica, en una clínica…”

"Cuando conducía Sushi con champagne (2000), el productor  le hacía toda la bajada solo al conductor, a mí ni me miraba. Era mujer, y adorno. Y más de una vez tuve que bancarme sus puteadas por la cucaracha (auricular). Pero mi personalidad me ganaba", recuerda. "Me plantaba diciendo: '¡Escuchame estúpido, no vuelvas a hablarme así!'. Y al poco tiempo me quedé sin laburo", contó.

"Un día me dijo: 'El programa sigue, pero sin vos. Ya sé, podés decir que te vas para intentar tener un hijo'. ¡¿Podés creer?! 'No, mi amor…yo sé muy bien qué voy a decir'. Por eso ante el destrato debemos armar una red enorme de contención. En todos lados: en una fábrica, en una clínica… Para que no se naturalice eso de 'Ah, si, Waltercito de contabilidad es un pajero, dejalo….él es así'  ¡No más!", disparó.

Por redacción Gente.
Fotos: Cortesía VL by Antolin por Flor Cisneros.

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