El domingo 30 fue dedicado a pasear por el gran parque neoyorquino con sus hijos. Margarita, obvio, es la más mimada por el músico. Martín, fotógrafo, es un habitual compañero de viaj
El domingo 30 fue dedicado a pasear por el gran parque neoyorquino con sus hijos. Margarita, obvio, es la más mimada por el músico. Martín, fotógrafo, es un habitual compañero de viaj

No sólo de música dialoga Fito Páez,  la política también está presente.

–Tal vez uno de los momentos más intensos llegó cuando pidió silencio e interpretó a capela Yo vengo a ofrecer mi corazón. ¿Fue un mensaje directo a los argentinos que estaban y los que quedaron en un país que por estos días transita una situación social delicada?

–No particularmente. Cada uno siente a su manera los momentos de un recital. Yo siempre estoy para ofrecer mi corazón. Pero también ideas. La inspiración la conservo intacta. El tema es que no sé si en mi país las puedo llevar a cabo. Cuento con varios proyectos que ofreceré en breve a Apple y a Netflix. Adoro mi país; pasa que hay demasiados "no", "no", "no". Resulta difícil salir del chicaneo constante, de los manejos para la captación del voto. Transitamos una época conservadora y cínica. Por eso me parece valioso resaltar lo que la combate. Para el caso entiendo, por ejemplo, que la fuerza de las mujeres que se rebelan por sus derechos puede dar inicio a una nueva sensibilidad.

Desde uno de los palcos, Martín, Margarita y Eugenia aplaudieron a rabiar a Fito durante su concierto en el legendario Carnegie Hall.
Desde uno de los palcos, Martín, Margarita y Eugenia aplaudieron a rabiar a Fito durante su concierto en el legendario Carnegie Hall.

–¿Usted es feminista?

Apoyo la noble causa feminista aunque soy muy mío, me cueste lo que me cueste. No pertenezco ni me enrolo en ningún "ismo". En un reportaje de los 80' al Negro Fontanarrosa que me pasaron el otro día, él alertaba: "Ojo que Fito dice todo lo que piensa". Me puso orgulloso escucharlo. A Paul McCartney todos lo amamos, pero es muy polaroid: nunca se enoja ni expresa algo que enoje… Por eso John (Lennon) no lo quería, jajá. Yo todavía puteo. Le escapo a la corrección política, un arma que daña con fuerza a la Humanidad. La corrección política es el hilo de la mentira. ¿Les parece justo que metan presas a personas sin un fallo firme, más allá de la cuestión por la que las encerraron? ¿No es la presunción de inocencia un principio jurídico penal que establece inocencia hasta que se demuestre la culpabilidad? Me gusta lo que viene intentando Felipe Solá de armar un único frente peronista. Necesitamos dirigentes con espíritu sanmartiniano, que piensen en los distintos sectores y apunten al bien general. De eso se trata la política. Retomo el tema: yo vengo a ofrecer mi corazón y mi verdad, pero sin corrección política. También sin odio.

–¿Sin odio, sin grieta?

Nunca conocí el odio. Ni siquiera por quien asesinó a mis abuelas hace tres décadas. Un dolor que jamás se me va a ir. Yo creo en el amor.

Por Leonardo Ibáñez
Fotos: Diego Soldini, Ja! Comunicación
y Sony Music.

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