
La elegancia y la coquetería femeninas no tienen edad. Casi todas las mujeres apelan al maquillaje, muchas de modo cotidiano, otras asiduamente, pero casi seguramente todas alguna vez para ocasiones especiales.
Inevitablemente, el tiempo va dejando marcas en el rostro. Incluso modificando sus contornos. ¿Qué adaptaciones conviene hacer en el maquillaje para acompañar esos cambios?
Infobae consultó a tres expertas: Gladys Andrade, que desde hace 30 años es la maquilladora de “la señora”, como dice ella, es decir, Mirtha Legrand; Mabby Autino, maquilladora de muchísimas celebrities; y Cami Kolker, que se destaca también en maquillaje artístico.
Además de ocuparse de realzar la belleza de muchas mujeres, las tres dan clases a futuras maquilladoras pero también de automaquillaje para las clientas que deseen aprender algo de este arte más que milenario.
Les hicimos las preguntas que seguramente se hacen muchas silver: ¿me maquillo más o menos?, ¿puedo disimular las arrugas con cosméticos sin que se note, sin parecer una máscara?, ¿cómo evitar un efecto artificial, por ejemplo, al dibujar las cejas?, ¿se puede evitar que se corra el labial, delatando esas arruguitas tan frecuentes alrededor de los labios?, ¿qué colores usar, más suaves o más fuertes?, etcétera. Y esto es lo que nos respondió cada una.
Gladys Andrade
Tengo más de treinta y cinco años de profesión y casi treinta años con la señora —Mirtha Legrand—. Desde el principio confió en mi responsabilidad y compromiso, desde el primer día, cuando entró a mi casa. Era entonces una señora de setenta años, fresca, joven, muy, muy bella y muy coqueta.

Todas las mujeres somos coquetas, con más o menos información. Hoy por hoy con la tecnología hay mucha información, pero esa mucha información también desinforma.
En materia de maquillaje creo que menos es más. O sea, la clave es que se vea menos, pero para eso hay que trabajar un poco más. Cuidar los detalles, que las cantidades no sean exageradas, que haya más efecto y que no parezca caracterizado.
Respecto a las arrugas, la clave es realzar los puntos importantes del rostro, y uno muy importante son los ojos, con los que hablamos sin hablar, con los que sonreímos sin sonreír. Eso debe estar maquillado en su medida justa, sin caracterizar, sin exagerar, sin ponerle tanta información, sino realzando la mirada, y para eso no tiene que haber muchos detalles llamativos.
Segundo punto, el cabello. Es importantísimo. Corte, color y peinado. Tercero, la boca. No es necesario tener una boca roja, o bordó, sino que tenga luz, vida, colores rozagantes como los de una niña de quince.
Cuando maquillo a gente grande y me dicen “quiero parecer más joven, más fresca”, mi referencia es pensar cómo habrá sido esa persona cuando tenía esa edad. Entonces, rescato, realzo, recupero lo que se va apagando. Si esos tres puntos están muy bien realzados, para que no decaigan, entonces las arrugas quedan relegadas. No aparecen. Si todo está en un mismo plano, pelo, ojos, boca, piel, arrugas, es la arruga la que se va a destacar. Si se realzan los tres puntos más importantes, con los que nacemos, y con el tono parecido a lo real, pelo, ojos y boca, y una piel uniforme, la arruga es parte de una piel que está viva y se mueve.

En cuanto a las arruguitas peribucales, la base tiene que ser totalmente leve y mate, no exagerar con las cremosidades y brillos. El marcado de la boca, el delineado, debe hacerse también sobre una base leve, mate. Y, si la clienta necesita volumen, un efecto un poco más jugoso se logra con un toque de cremosidad en el centro. Pero todo el marcado de la boca debe ser mate. Lo mismo que el fondo de la piel. Para mí el recurso más importante —incluso para quienes buscan lo más económico, porque en ese rango existen buenos lápices delineadores— es hacer un marcado, una base mate. Y eso no se corre. También darle un toque de polvo sobre el marcado de la boca. Entonces lo húmedo no va a pasar el marcado para irse por las líneas internas.
Creció muchísimo el mercado de la cosmética y de los productos tratantes. Para las cejas, lo ideal es que el producto no sea brilloso, ni oleoso. Pero sí se puede lograr que una ceja no parezca tan trazada, tan dibujada. Lo ideal es tratar de copiar el marco natural y real de la cara de la persona, porque si no la ceja puede estar muy dramática, muy exagerada. Si se respeta la forma natural, no molesta. Lo que hace mucho ruido es cuando la ceja no tiene nada que ver con el rostro.
Lo bueno es que, con el makeup, se puede todo. Se puede lograr todo. Pero en esto también hay elecciones, necesidades, personalidades. Uno puede asesorar, pero a veces las personas ya tienen armado un estilo y hay que respetar eso también. En cuanto a qué destacar, depende de cada cara, del estilo, del temperamento. No existe el rostro perfecto y a la vez sí, porque la naturaleza es perfecta. Hay que buscar la armonía, el equilibrio. Muy pocas veces vamos a encontrar que ojos, boca y nariz tengan las medidas armónicas, que pómulo, frente y pera estén en armonía. Entonces, ese equilibrio, esa armonía, hay que buscarla.
Para mí el color es el espejo del ojo. Muy pocas veces lo voy a usar sobre el párpado. Si la persona me pide color, lo aplico, pero para que realce, para que se sume al color del ojo, de la mirada, del iris. Pero no lo uso como una estampa del párpado, salvo que tenga que hacer un trabajo de caracterización o de fantasía artística. No quiero decir que el color no tenga glamour. Lo tiene, si lo sabemos usar. Pero no como básico, el color se suma como si fuese una perlita, como un accesorio, no que dé peso, que dé información, sino para iluminar, para realzar y tiene que estar en un punto muy estratégico, chiquitito.

La mujer argentina es muy elegante, glamurosa, distinguida. También es muy cauta, siempre prolija, elegante, siempre trata de reconocerse cuando se mira al espejo, no verse caracterizada, disfrazada o enmascarada. En mis muchos años de trabajo, la mayoría pide lo mismo: quiero estar linda, quiero verme bien, pero quiero encontrarme, reconocerme. No que la gente me diga: “Ay, perdón, no te reconocí”.
La abundancia de información incentiva, estimula a la mujer. Hasta la que nunca se animó a ponerse algo hoy por hoy al menos se acerca a algún lugar a preguntar, a asesorarse. Es algo que veo últimamente. Y está buenísimo, me encanta.
Como en general en la vida, en el maquillaje también los extremos son malos. Demasiado brillo, o demasiado mate. Pero todo, bien usado, favorece. Hay rasgos y estados de piel que invitan a trabajar en mate. Un acabado mate disimula cualquier imperfección del rasgo y de la textura de la piel: arrugas, marcas, manchas, venitas. Eso exige un acabado mate.
También se puede usar la iluminación, el efecto espejo, el efecto hielo, el efecto húmedo, esto que piden las chicas, que sea todo muy luminoso. En partes muy puntuales. Hay que ser muy cuidadoso, porque todo lo que brilla o es demasiado untuoso destaca a veces cosas que no están buenas.

El efecto glowing, el efecto cristal, espejado, oleoso, sirve y favorece mucho, por ejemplo cuando la frente es escasa, los pómulos están muy chupados, ahí viene bien para elevarlos, realzarlos. Cuando la nariz quedó muy bajita, la elevamos, muy cuidadosamente. O cuando una perita está muy para adentro o muy para atrás. Cuando un arco de ceja está muy bajo, muy adentro, o no hay arco de ceja, ponemos brillo para que parezca alto, gordito, rellenito. También en la boca, cuando es muy plana, lo usamos en el centro para dar volumen. Si este efecto está en todo el rostro, obviamente no vamos a generar estos realces.
Mabby Autino
Lo de maquillarse más o menos tiene que ver con cómo se sienta cada una. Y el estado de su piel. Lo que puedo decir como profesional es que los excesos envejecen. ¿A qué me refiero con los excesos? Una textura de base muy gruesa marca más las líneas de experiencia. Así las llamo yo. Las líneas muy rígidas endurecen. Las cejas muy oscuras endurecen.

Sí, hay que maquillar las cejas, porque son el marco de los ojos y siempre nos dan juventud. Si miramos una mujer de los años sesenta, con las cejas depiladas, muy redonditas, como si fuese un clown, y la vemos ahora con las cejas como se usan, más tupidas, con buena definición en su diseño, según el tipo de rostro, vamos a ver que la misma persona, veinte, treinta años más tarde, parece más joven. Entonces, sí hay que maquillarlas, lo que no hay que usar es un color muy oscuro.
Esto me lleva a la importancia de la calidad de la piel. Hoy en día se trabaja muchísimo el skincare, el cuidado de la piel; que cada una sepa bien qué productos o qué principios activos son los que necesita para que su piel se vea saludable. Hoy todas las bases de maquillaje traen principios activos que funcionan como tratamiento para la piel. No tenemos excusas. Si parecemos envejecidas, es por haraganas (risas).
Acerca de las arrugas — yo las llamo líneas de experiencia [risas]—, lo importante es la elección del producto y preparar la piel antes del maquillaje. Existen en el mundo de la cosmética productos que se llaman primer [pre base o premaquillaje] y productos que se llaman setting. Aplicados de determinada forma, ayudan un montón a que los productos no se acumulen en las líneas de experiencia.

Algo que yo siempre les digo a todas las mujeres es: “Chicas, hagan un curso de automaquillaje que les soluciona la vida”. Es así. De la misma forma que estamos hablando de esto, siempre les aconsejo también, a las que les gusta aplicarse botox o algún tipo de relleno, que es importante que antes de acceder a ese tipo de tratamientos también se cuiden la piel,. porque no tienen los mismos resultados en una piel cuidada que en una piel no cuidada. O sea, que una piel se vea estirada, planchada, sin ninguna arruga, pero opaca, sin luminosidad, con puntos negros, no sirve. Entonces, lo fundamental es el cuidado de la piel: ir a una cosmiatra una vez al mes o como mucho cada dos meses, hacer tu rutina diaria de skincare y elegir buenos maquillajes, eso es fundamental. Por otro lado, hay que ver de qué tipo de líneas hablamos. Porque se puede focalizar en alguna otra zona de la cara para que determinadas líneas no se noten tanto.
Si hablamos del llamado código de barras, que son las líneas alrededor de los labios, hay muchos productos que se pueden utilizar para que el labial no se corra. Hay primers especiales de labios, hay delineadores de labios a prueba de agua, hay tintas para los labios y también labiales de larga duración y fijadores. Todo esto evitaría que el maquillaje se esparza por esos pequeños surcos que se forman alrededor de los labios. Si tenemos muchas líneas alrededor de los labios, lo ideal es agrandar el contorno, con un delineador a prueba de agua, por fuera del labio, para disimular este problema. Hay muchas figuras del mundo artístico, con un poquito más de 50, que se agrandan los labios. Es un truquito para disimular las líneas peribucales.

Las cejas pueden verse naturales. Lo que ayuda mucho es maquillarlas con una sombra de ojos, un pincelito, un gel para pestañas que puede usarse en las cejas, peinarlas bien. Hoy hay lápices que también podríamos utilizar, de una mina muy finita que nos ayuda a hacer pelito por pelito. Eligiendo el producto adecuado y sabiéndolo hacer, quedan superbién.
En cuanto a colores, si hablamos de sombra de ojos, o de colores de labios, yo sugiero: siempre que apliquemos brillo, debe ser en la zona donde el párpado se mueve, el globo del ojo. Si aplicamos brillo debajo de las cejas, corremos el riesgo de que el ojo parezca hinchado o caído. Para levantar un ojo, para que el ojo no se vea con muchas arrugas, lo ideal es mezclar sombras mate con sombras brillantes. Y en cuanto a la intensidad del color, tiene que ver con el look que quiera lograr cada una, con el estilo o la personalidad. Lo ideal es que el color ayude a resaltar la mirada, no que compita con ella o que la oculte. Ahora, distinto es el maquillaje en una pasarela, o en una actriz cuando hay que caracterizar un personaje y tenemos que acentuar las cosas.
Es importante que todas nos tomemos como mínimo cinco minutos para mirarnos al espejo, y ver qué es lo que más nos gusta de nuestro rostro. Si los ojos, si los pómulos, si la boca. Y a la hora de empezar a maquillarnos, destacar desde ese lugar.

Específicamente sobre mujeres silver, a mí me encanta cuando se dejan el pelo natural, las canas, pero tiene que tener onda. Para que eso no envejezca, nos tenemos que maquillar. Por lo menos tener la piel super sana, saludable, luminosa, una máscara de pestañas, un corrector de ojeras y un buen labial, para una impronta, porque si dejamos el pelo blanco y nada, mmm… falta un poquito de vida. Hay que darle como un swing para que quede más lindo. El maquillaje es el arte de embellecer.
Cami Kolker
Lo primero que me gustaría decir es que no hay que maquillarse, porque si vamos a vivir el maquillaje como una imposición o un mandato, el maquillaje, en vez de empoderarnos, estará haciendo lo contrario. A mí me gusta vivir el maquillaje como algo que nos da más posibilidades, que nos permite mostrarnos, manipular nuestra imagen, pero en el buen sentido, en el sentido de ser creativas, de permitirnos elegir cómo mostrarnos, qué expresar y jugar con nuestra imagen, como lo podemos hacer con la ropa.

Dicho esto, hay cosas que el maquillaje nos puede ofrecer cuando ya tenemos una piel madura. ¿Hay que maquillarse más o menos? Bueno, en los ojos se pierde un poco la definición del contorno, a veces las pestañas disminuyen o se cae el párpado inferior. Eso lo podemos definir un poco más con un delineado, con máscara de pestañas, y demás. También puedo hacer un contour, marcar más, la definición de la mandíbula o de un pómulo. En síntesis, no es que haya que maquillarse más, pero si yo quisiera darle mayor definición a determinados rasgos o áreas de mi cara, lo puedo hacer a partir del maquillaje.
No creamos en esos videos donde se ve a una mujer superarrugada y de repente la maquillan y parece recién nacida [risas], no caigamos en eso. Lamentablemente no es verdad que con maquillaje te desaparece mágicamente la arruga. Lo que sí se puede hacer con el maquillaje es propiciar ciertas texturas frente a otras. Todo lo que es brillante, satinado, con gloss, tiene partículas que reflejan la luz; si yo tengo un volumen, eso lo va a destacar más. Entonces, siempre se recomienda para áreas con textura evitar ese tipo de productos y utilizar productos mate, evitar los brillos, porque dan más presencia a lo que queremos ocultar. Entonces, siempre, donde hay una arruga, usar textura mate, un poco de polvo para matificar. El maquillaje no va a tapar la arruga. La puede hacer menos notoria, mejorar la apariencia, la textura, usando primero una buena base, buenos productos, de textura mate, pero no vas a ocultar algo que está ahí, que es real.

Es una falsa creencia pensar que cuanto más maquillaje te pongas, más vas a taparlo, porque suele ser justamente a la inversa. Y no se va a ver natural, sino que llamará más la atención sobre lo que se quiere ocultar. Se evita la artificialidad cuidando la calidad y cantidad de los productos.
Para evitar que se corra el labial es imprescindible un delineador de labios. Los delineadores están hechos de cera y son mucho más duraderos que los labiales. Están pensados para contener el labial y que no se vaya por las arruguitas. Un tip es estirar los labios al momento de pasar el delineador, para que penetre bien y no quede superficial. Si tengo las comisuras caídas con un poco de corrector en la parte inferior lo puedo disimular un poco.
Se puede dibujar las cejas sin que resulte artificial. La manera más natural es con una sombra de ojos. Y el secreto está en dos cosas. Primero, usar un color que sea coherente con nuestro color de pelo y que siempre tienda al gris. Si yo soy rubia, no me voy a poner un amarillo. Si yo tengo el pelo negro, no me voy a poner un negro. Voy a poner un color que esté como mezclado con un gris. Si voy a usar un marrón, no debe ser rojizo sino también tender a los grises. Lo segundo es aplicar una cantidad sutil. Para esto siempre se suele utilizar una brochita, un pincel chato. Entonces empiezo dibujando el contorno de la ceja. Y siempre ser muy suave con el trazo, siempre ir de menos a más, porque si me paso, ahí sí que no se van a ver naturales.

En cuanto a los colores, eso es algo muy personal. He tenido clientas que quieren todo super, super, natural y otras que aman el color y eso es parte de nuestra individualidad y expresión, de modo que no hay reglas. Es lo que le guste a cada una. Ahora, depende también de lo que queramos lograr. Lógicamente, si quiero un look más natural, voy a tender hacia los colores más suaves, más naturales, los marrones, los tierras, etcétera. Y si quiero un look más divertido o más impactante, voy a usar otros colores, puedo irme al negro, o cualquier color, fucsia, amarillo, verde, lo que sea.
La parte del rostro a destacar es una elección. Si me gustan mis ojos, los destaco. Si quiero me concentro en la boca. No hay una regla. Es mirar cada rostro y ver qué es lo que más llama la atención o más se puede explotar. Pero como regla general, con la edad, es bueno delinear los ojos para darles definición, devolverles intensidad. Y también lo que te decía del contorno de la cara.
Los colores claros siempre destacan más y los oscuros disimulan. Por eso para un contorno se usa un polvo, una sombra marrón, pero un marrón frío; si quiero un efecto de sombra, para disimular un volumen, debo usar colores fríos, más bien oscuros. Pero hay que tener cuidado, por ejemplo, con el negro que es un color muy fuerte, muy pregnante y difícil de controlar porque mancha. Si estamos hablando de los ojos, se puede delinear con un negro y después sombras en tonos más neutros, como marrones o grises, beige, natural, etcétera. Resumiendo, color claro para marcar un volumen y, para disimular, un color más oscuro con cuidado de no irme al negro. O, si voy a usar el negro, que sea muy puntual, muy chiquito, para evitar manchar. Eso en cuanto a los ojos. En cuanto a la piel, un marrón frío para definir el contorno.
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