Cómo la inteligencia artificial puede ayudar para la detección temprana del deterioro cognitivo

Prevenir la dependencia y mantener la autonomía en la ancianidad es posible gracias a soluciones innovadoras y programas orientados a adultos desde la mediana edad

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La prevención y la detección temprana del deterioro cognitivo están transformando la agenda sanitaria internacional en la denominada economía plateada, con especial protagonismo de la inteligencia artificial y la promoción de programas de intervención desde etapas más tempranas.

El cambio de paradigma sanitario abandonó el enfoque tradicional de tratamientos tardíos y se orienta hacia estrategias preventivas que involucran a la población a partir de los 50 años.

Esta tendencia favorece el diagnóstico precoz y permite aplicar medidas capaces de retrasar el avance de la demencia.

La incorporación de test cognitivos periódicos en adultos desde la mediana edad, junto con el monitoreo de hábitos como el sueño, la alimentación y la actividad física, han ganado presencia como nuevas estrategias de prevención. Además, la identificación de biomarcadores tempranos facilita la intervención antes de que aparezcan los síntomas.

Según múltiples estudios científicos y reportes internacionales, la evidencia científica sostiene que intervenir en fases previas a los síntomas puede retrasar varios años la aparición de la demencia, lo cual repercute de manera positiva en los sistemas de salud.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
(Imagen Ilustrativa Infobae)

En este contexto, la Alliance for Aging Research, una organización sin ánimo de lucro con sede en Washington D. C., emerge como un actor relevante en la promoción de la prevención y la investigación biomédica en envejecimiento. Fundada en 1986, impulsa campañas educativas sobre dolencias como el Alzheimer o la fragilidad, promueve la alfabetización en salud y defiende mayores inversiones en ciencias del envejecimiento.

Los desarrollos tecnológicos recientes han reforzado el uso de inteligencia artificial en la detección y el monitoreo diario de la salud cognitiva. Un ejemplo es el sistema QuikTok de CareYaya Health Technologies, un desarrollo experimental en etapa de expansión, que utiliza inteligencia artificial conversacional como asistente inteligente para detectar alteraciones en el lenguaje y la memoria, reconocer señales de aislamiento social y fomentar la estimulación cognitiva.

Herramientas similares pueden alcanzar niveles cercanos al 80% de precisión en estudios experimentales en la predicción de la enfermedad de Alzheimer, lo que posiciona a la tecnología como aliado esencial en el diagnóstico temprano y el apoyo a quienes cuidan a personas mayores.

El impacto económico de la demencia resulta determinante: se estima que la población mundial mayor de 60 años superará los 1.200 millones en 2025 y que los costes relacionados con el deterioro cognitivo exceden el billón de dólares anuales, según estimaciones de organismos internacionales y estudios globales sobre envejecimiento.

FILE PHOTO: A scientist looks
FILE PHOTO: A scientist looks at hypometabolic and hypoperfusion patterns at the single-subject level from a patient suffering from Alzheimer's disease at the Memory Centre at the Department of Readaptation and Geriatrics of the University Hospital (HUG), in Geneva, Switzerland, June 6, 2023. REUTERS/Denis Balibouse/File Photo

En este escenario, la prevención representa tanto una necesidad sanitaria como una condición clave para la sostenibilidad económica de familias y gobiernos, definiendo el pulso de la economía plateada ante el envejecimiento poblacional.

Actualmente, estas acciones convergen en una nueva agenda dirigida a la generación mayor de 50 años, donde la prevención anticipada, el acceso a tecnología doméstica y el fomento del envejecimiento activo constituyen pilares en las políticas de salud y bienestar. El enfoque global prioriza no solo una mayor longevidad, sino también la posibilidad de transitar esa etapa de la vida con autonomía, capacidades preservadas y una mejor calidad de vida.