Durante años, las grandes tecnológicas construyeron sus centros de datos con pocos obstáculos: terrenos baratos, incentivos fiscales y promesas de empleo que neutralizaban las objeciones locales. El martes 3 de noviembre esa ecuación cambió.
Las elecciones de medio término en Estados Unidos dejaron en claro, según analistas e inversores, que el rechazo a los centros de datos de inteligencia artificial se convirtió en una fuerza electoral con consecuencias directas para una industria que mueve billones de dólares.
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El golpe llegó en dos frentes simultáneos. Por un lado, Texas, Georgia, Ohio y Pensilvania eligieron gobernadores demócratas que hicieron del freno a esta infraestructura una promesa de campaña explícita.
Por otro, el Washington Post informó que votantes de al menos 29 jurisdicciones aprobaron prohibiciones o restricciones sobre centros de datos el martes, lo que el diario denominó un reflejo de la “repulsión pública generalizada” hacia estos proyectos.

El fenómeno tenía antecedentes concretos en 2026. Los votantes de 13 estados —Arkansas, California, Florida, Illinois, Kansas, Maine, Míchigan, Nevada, Nuevo Hampshire, Nueva Jersey, Dakota del Norte, Ohio y Wisconsin— se pronunciaron sobre al menos 50 medidas locales relacionadas con centros de datos, según Ballotpedia.
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De ellas, 41 se votaron el martes. En los seis casos resueltos antes de esa fecha —en Nuevo Hampshire, California, Míchigan y Wisconsin— la restricción ganó en todos, con márgenes de entre el 66% y el 90%.
Lo que pasó en Texas
Gina Hinojosa se convirtió en la primera gobernadora demócrata de Texas en más de tres décadas al derrotar al republicano Greg Abbott.
Durante su campaña, Hinojosa pidió una moratoria inmediata sobre la construcción de centros de datos, a los que acusó de “elevar las tarifas de servicios públicos y agotar el agua”. Prometió detener las aprobaciones hasta “una sesión legislativa que priorice a los tejanos”.
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Texas concentra casi el 30% de la capacidad de centros de datos prevista para entrar en operación en 2028, la mayor participación de cualquier estado, según la firma de investigación SemiAnalysis, que advirtió que la victoria de Hinojosa representa “un enfoque claramente más bajista” para la industria y que “la pregunta ahora es cuánto tiempo durará la pausa”.

Ohio, el estado con más frentes abiertos
En Ohio, la demócrata Amy Acton derrotó al empresario multimillonario Vivek Ramaswamy para convertirse en la próxima gobernadora, cambiando de partido un cargo que hasta entonces era republicano.
Acton propuso una moratoria condicional que obliga a los desarrolladores a cumplir una serie de requisitos antes de obtener permisos de construcción. Según Fortune, el estado concentró la mayor resistencia municipal del país: al menos 14 localidades aprobaron prohibiciones u otras restricciones el martes. Diez de ellas —Hubbard, Sunbury, Pataskala, Urbana, Defiance, Upper Sandusky, Piqua, Granville, Conneaut y Trenton— votaron prohibiciones directas sobre nuevas instalaciones.
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En Wilmington, además, los votantes rechazaron cuatro rezonificaciones que habrían permitido la construcción de un campus de centros de datos. Empresas como Meta y Amazon Web Services tienen planificadas inversiones de USD 1.000 millones y USD 2.000 millones respectivamente en ese estado.
Georgia y Pensilvania, dos historias distintas
En Georgia, Keisha Lance Bottoms se convirtió en la primera mujer negra elegida gobernadora del estado, arrebatando a los republicanos el control del ejecutivo estatal tras más de dos décadas.
Bottoms también llamó durante su campaña a frenar la construcción de nuevos centros de datos en Georgia, tercer estado del país en desarrollo de esta infraestructura según la firma Jefferies.
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En Pensilvania, el gobernador demócrata Josh Shapiro fue reelecto.
Aunque su victoria era esperada y no implica un cambio inmediato de política, Shapiro endureció su postura contra proyectos especulativos y aquellos que enfrentan rechazo local, según Bloomberg.
El impacto en la industria y en los mercados
Según un análisis de Jefferies, las victorias demócratas en estos cuatro estados dejan expuesta a mayor escrutinio regulatorio aproximadamente la mitad de la capacidad de centros de datos de IA propuesta en todo el país.
En Texas, Gordon Johnson, de la firma GLJ Research, estimó que unos 13 gigavatios de capacidad —suficiente para abastecer a alrededor de 10 millones de hogares en simultáneo— quedan directamente afectados por la victoria de Hinojosa.
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Johnson señaló que los proyectos con permisos y financiamiento en regla podrían continuar, pero aquellos sin aprobaciones estatales ambientales sufrirían retrasos de entre 12 y 18 meses. Los que “no tienen ni lo uno ni lo otro probablemente vayan a Luisiana, Oklahoma o a ningún lado”, advirtió en una nota enviada el martes a la noche, recogida por Bloomberg.
Los resultados electorales generaron movimientos en los mercados financieros desde las operaciones previas a la apertura de las bolsas en Nueva York el miércoles. Las acciones de Tesla cayeron más del 6% en el premarket, mientras que las de SpaceX bajaron un 5,6%, perforando los USD 135 por acción —el precio de su oferta pública inicial de junio—, según The New York Times.
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Ambas empresas están controladas por Elon Musk, quien destinó casi USD 474 millones al Partido Republicano durante las elecciones de medio término, la mayor contribución individual en un ciclo electoral en la historia de Estados Unidos, con excepción de candidatos que financian sus propias campañas.
Musk reaccionó en su red social X: “Los centros de datos en el espacio resultan bastante atractivos en este momento”, en referencia al objetivo de SpaceX de desplegar clústeres de computación de IA en órbita.
En contraste, Nvidia, Alphabet y Amazon cotizaban al alza en el premarket, ya que los mercados habían comenzado a incorporar el riesgo regulatorio semanas antes, según Bloomberg.
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Por qué el rechazo ciudadano llegó hasta las urnas
Según una encuesta de 2025 del Pew Research Center, la mitad de los estadounidenses declara sentir más temor que entusiasmo ante la IA.
Los centros de datos —que demandan enormes cantidades de energía, agua y terreno, y generan ruido y contaminación— concentraron buena parte de ese malestar.
Al menos 45 proyectos fueron interrumpidos en el segundo trimestre de 2026 por oposición local, según Data Center Watch.
Una encuesta de salida de NBC indicó que más del 50% de los votantes consideró que la IA y los centros de datos fueron “un factor crucial o importante” en su decisión de ir a las urnas.
La jefa de política pública de PIMCO, Libby Cantrill, advirtió antes de las elecciones que las carreras por las gobernaciones tendrían un impacto significativo en el futuro de los proyectos.
“Incluso si no se producen moratorias a nivel estatal, esperamos ver mucha más fricción en el proceso de construcción de la IA, con más tiempo necesario para obtener permisos y más concesiones que los desarrolladores deberán hacer”, señaló en declaraciones recogidas por Bloomberg.
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