Una corredora murió durante la maratón de Nueva York tras sufrir rabdomiólisis: qué es esta afección y cuáles son sus síntomas

El esfuerzo físico extremo, las altas temperaturas y determinados traumatismos pueden desencadenar una alteración que requiere evaluación médica inmediata

A la izquierda, varias personas corren en una calle de la ciudad; a la derecha, un corredor se inclina y sujeta su rodilla en el asfalto.
Rachel Apa falleció en el Mount Sinai Hospital tras descompensarse cerca de la milla 24 de la Maratón de Nueva York. (Captura de video/Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

La muerte de una deportista de 24 años durante una competencia de resistencia volvió a poner la atención sobre los riesgos que puede implicar el esfuerzo físico extremo. Aunque correr largas distancias exige preparación y entrenamiento, algunas complicaciones musculares pueden afectar seriamente el funcionamiento de órganos vitales.

Uno de estos trastornos es la rabdomiólisis, una afección que se produce cuando las fibras musculares se deterioran y liberan sustancias al torrente sanguíneo. Su evolución puede comprometer los riñones y el corazón, por lo que reconocer las señales de alerta y recibir atención médica a tiempo es fundamental.

PUBLICIDAD

Rachel Apa, la corredora de 24 años que murió en la Maratón de Nueva York

Rachel Apa, oriunda de Lewisberry, Pensilvania, participaba por primera vez en la Maratón de Nueva York, celebrada el domingo 1 de noviembre de 2026. Había sido integrante del equipo universitario de hockey sobre césped de Bucknell University, que compite en la División I del deporte universitario estadounidense.

La joven corría para recaudar fondos destinados a la Parkinson’s Foundation, en memoria de su abuelo, quien había padecido esa enfermedad. Su familia y algunos amigos se habían desplazado por distintos puntos del recorrido para acompañarla.

Según informó la Policía de Nueva York, Apa sufrió una emergencia médica cerca de la milla 24, a poco más de 38 kilómetros del inicio, dentro de Central Park, cuando se encontraba a poco más de tres kilómetros de la meta. Fue trasladada en estado crítico al Mount Sinai Hospital, donde murió horas después.

PUBLICIDAD

La organización New York Road Runners (NYRR), responsable de la competencia, informó que un espectador comenzó las maniobras de reanimación cardiopulmonar y que el personal médico de la carrera continuó la asistencia con el uso de un desfibrilador antes de la llegada de los paramédicos.

Su padre, Steve Apa, contó a The New York Times que los médicos comunicaron a la familia que su hija había sufrido rabdomiólisis. Sin embargo, la Oficina del Médico Forense de Nueva York indicó que todavía investigaba la causa del fallecimiento.

Tres tomas de una mujer con ropa deportiva verde y un dorsal que corre en una calle de la ciudad junto a otros participantes
La deportista de 24 años corrió la prueba atlética para recaudar fondos destinados a la Parkinson’s Foundation en homenaje a su abuelo. (Captura de video/Michelle Apa)

Qué es la rabdomiólisis y por qué puede ser peligrosa

La rabdomiólisis es una afección que ocurre cuando las fibras musculares se dañan y se descomponen rápidamente. Como consecuencia, liberan proteínas y electrolitos que pasan al torrente sanguíneo y pueden afectar el funcionamiento de distintos órganos.

Una de las sustancias liberadas es la mioglobina, una proteína que normalmente se encuentra dentro de las células musculares. Cuando llega a la sangre en cantidades elevadas, puede acumularse en los riñones y provocar lesiones que, en los casos más graves, derivan en insuficiencia renal.

Otro riesgo está relacionado con la liberación de potasio. Este electrolito interviene en la actividad eléctrica del corazón y, cuando sus niveles aumentan de forma peligrosa, puede provocar alteraciones del ritmo cardíaco.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), la rabdomiólisis puede aparecer por distintas causas, entre ellas:

  • Ejercicio físico intenso: entrenamientos exigentes o actividades prolongadas que superan la capacidad de recuperación muscular.
  • Exposición al calor: realizar esfuerzos físicos en ambientes con temperaturas elevadas.
  • Traumatismos: lesiones, aplastamientos o daños importantes en el tejido muscular.
  • Inmovilización prolongada: permanecer durante mucho tiempo en una misma posición, especialmente después de una lesión.
  • Infecciones y medicamentos: determinadas enfermedades y algunos fármacos también pueden desencadenar el trastorno.

El esfuerzo físico extremo es uno de los factores asociados con esta condición, pero no todas las personas que practican deportes de resistencia desarrollan rabdomiólisis. La combinación de distintas circunstancias puede incrementar el riesgo.

Síntomas de la rabdomiólisis y cómo detectarlos

Los CDC identifican tres señales principales: dolor muscular más intenso de lo habitual, orina oscura y debilidad o cansancio fuera de lo esperado.

Estas señales pueden aparecer juntas o por separado. Entre las más importantes se encuentran:

  • Dolor muscular intenso: calambres, molestias o sensibilidad que superan lo habitual después de una actividad física.
  • Orina oscura: puede adquirir una tonalidad similar a la del té o una bebida de cola debido a la presencia de sustancias liberadas por los músculos.
  • Debilidad física: dificultad para realizar actividades cotidianas o completar ejercicios que anteriormente se podían hacer sin problemas.
  • Cansancio excesivo: agotamiento que no guarda proporción con el esfuerzo realizado.

Los síntomas no necesariamente aparecen durante el ejercicio. En algunas personas pueden manifestarse varias horas después de la actividad física o incluso días más tarde, por lo que es importante prestar atención a los cambios que se producen durante la recuperación.

Una de las dificultades para reconocer la rabdomiólisis es que sus señales pueden confundirse con las de la deshidratación, los calambres por calor o el agotamiento después de un entrenamiento exigente.

Sin embargo, el dolor muscular desproporcionado, la debilidad marcada y los cambios en el color de la orina no deben considerarse molestias normales del ejercicio. Los CDC recomiendan buscar atención médica de inmediato cuando aparece cualquiera de estos síntomas.

Infografía de cuatro recuadros con ilustraciones de una pierna, fibras musculares rotas, partículas en un vaso sanguíneo y dos riñones.
Las señales de alarma de la rabdomiólisis abarcan dolor muscular, debilidad física y orina con tonalidad similar al té o a una bebida de cola. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Diagnóstico: análisis de sangre y función renal

La presencia de síntomas no es suficiente para confirmar la rabdomiólisis. Para establecer el diagnóstico, los profesionales de salud necesitan realizar análisis que permitan identificar el daño muscular y evaluar si existen complicaciones.

La prueba principal mide los niveles de creatina quinasa (CK) en la sangre, una enzima que se encuentra dentro de las células musculares y que aumenta cuando estas sufren lesiones.

Cuando existe rabdomiólisis, sus concentraciones pueden elevarse considerablemente. Los médicos suelen repetir el análisis para observar la evolución de los valores y determinar si continúan aumentando o comienzan a disminuir.

También pueden solicitar otros estudios para comprobar el funcionamiento de los riñones y medir los niveles de potasio y otros electrolitos. En determinados casos, realizan un electrocardiograma para identificar posibles alteraciones de la actividad eléctrica del corazón.

Los CDC advierten que las pruebas de orina con tiras reactivas no son suficientes para confirmar la enfermedad. Esto se debe a que la mioglobina puede desaparecer de la orina antes de que los niveles elevados de creatina quinasa dejen de detectarse en la sangre.

Por esa razón, una persona puede presentar rabdomiólisis sin que necesariamente tenga orina oscura.

Tratamiento según la gravedad del daño muscular

El tratamiento depende de la gravedad del daño muscular, los niveles de creatina quinasa y las posibles complicaciones que presente el paciente.

En los casos menos graves, los profesionales pueden indicar descanso, hidratación y evitar la exposición al calor. Sin embargo, cuando existe un compromiso importante del organismo, puede ser necesario ingresar al hospital para recibir líquidos por vía intravenosa.

Esta medida mantiene la circulación sanguínea y facilita la eliminación de las sustancias liberadas por los músculos. También permite reducir el riesgo de lesiones renales y alteraciones peligrosas de los electrolitos.

Durante la hospitalización, los médicos controlan la función renal, los niveles de potasio y el ritmo cardíaco. Si aparecen complicaciones como una insuficiencia renal grave, algunos pacientes pueden necesitar diálisis.

Los CDC señalan que el tratamiento temprano mejora las posibilidades de recuperación y reduce el riesgo de consecuencias permanentes. Por ello, ante señales compatibles con rabdomiólisis, la recomendación es suspender el ejercicio y acudir inmediatamente a un servicio médico, sin esperar a que los síntomas desaparezcan por sí solos.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD