Cómo estudiantes de periodismo de Cornell revelaron la denuncia de violación grupal en una fraternidad

Durante 23 meses, Cereese Qusba investigó la denuncia de agresión sexual de una exalumna. Junto a Sophia Dasser, publicó el caso y los nombres de los siete demandados en la portada del diario universitario

Dos mujeres jóvenes miran a la cámara; una lleva un hiyab oscuro y la otra tiene el cabello suelto y viste un suéter verde
Sophia Dasser, a la izquierda, y Cereese Qusba, a la derecha, las estudiantes periodistas de The Cornell Daily Sun que investigraron la denuncia por agresión sexual en Cornell (Captura de video: CNN).
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En noviembre de 2024, una alerta de seguridad enviada por la Universidad de Cornell y su policía llegó a los correos de los estudiantes. El asunto decía: “ALERTA DE CRIMEN: Agresión sexual” e informaba sobre la denuncia de una alumna que afirmó haber sufrido una agresión en la casa de la fraternidad Chi Phi.

La noticia provocó indignación en el campus de Ithaca, Nueva York. Algunos alumnos arrojaron huevos contra la sede de la fraternidad y la universidad creó un grupo de trabajo sobre agresión sexual. Según The New York Times, sus recomendaciones se centraron en la enseñanza del consentimiento y los mecanismos de denuncia.

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Con el paso de los meses, la atención pública se desplazó hacia otros asuntos. Sin embargo, Cereese Qusba, periodista del periódico universitario The Cornell Daily Sun y estudiante de último año, siguió la pista de lo sucedido.

Durante 23 meses, reunió información, revisó procedimientos y desarrolló una red de fuentes para reconstruir lo ocurrido y estar preparada ante una eventual acción judicial. Esa persistencia le permitió publicar, el 18 de septiembre de 2026, la primicia sobre la demanda civil que llevó a reabrir el caso.

La Universidad de Cornell envió una alerta de seguridad en noviembre de 2024 tras la denuncia de una agresión sexual en la fraternidad Chi Phi (REUTERS/Lauren Petracca).
La Universidad de Cornell envió una alerta de seguridad en noviembre de 2024 tras la denuncia de una agresión sexual en la fraternidad Chi Phi (REUTERS/Lauren Petracca).

Meses de investigación prepararon la primicia de la demanda contra Cornell

La intuición periodística de Qusba la llevó a contactar a Jane Doe, la denunciante que permanece en condición de anonimato. La joven periodista, de 22 años, entabló un vínculo con ella y con sus abogados.

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Posteriormente, entrevistó a autoridades universitarias sobre las normas y los procesos disciplinarios aplicables a estudiantes acusados de agresión sexual e investigó la normativa de Cornell.

Así, Qusba resguardó la información durante varios meses, pero nunca abandonó la historia. A principios de 2026, mientras estudiaba en Australia, llamó a la nueva editora en jefe del periódico, Sophia Dasser, y le dijo: “Estoy trabajando en esta historia. Quiero que sea el tema central de The Sun”.

Finalmente, cuando el expediente salió a la luz, el periódico publicó la nota que reconstruía el testimonio de la denunciante sobre la noche entre el 19 y 20 de octubre de 2024.

En ese entonces, la mujer había presentado una denuncia ante la policía universitaria el 8 de noviembre de 2024. No obstante, los implicados no enfrentaron cargos penales y solo recibieron sanciones académicas. La organización fue clausurada en 2024 y permanece excluida del campus.

“Lo que me pasó fue horrible y profundamente perturbador”, declaró la denunciante al periódico estudiantil. “Casi dos años después, sigo cargando con el peso de sus consecuencias día y noche”.

La casa de la fraternidad Chi Phi, en la Universidad de Cornell, en Ithaca, Nueva York, donde la demandante afirmó que ocurrió la agresión en octubre de 2024 (REUTERS/Lauren Petracca).
La casa de la fraternidad Chi Phi, en la Universidad de Cornell, en Ithaca, Nueva York, donde la demandante afirmó que ocurrió la agresión en octubre de 2024 (REUTERS/Lauren Petracca).

Una decisión llevó los nombres de los acusados a la portada del periódico

Después de la publicación de la primera nota, la labor periodística de la dupla no había llegado a su fin. Durante una fiesta celebrada el 19 de septiembre por el 146.º aniversario de The Cornell Daily Sun, Dasser les preguntó a sus colegas: “¿Podemos simplemente poner los nombres en la portada del periódico?”.

El periódico es considerado el diario universitario independiente de publicación continua más antiguo de Estados Unidos. Su redacción funciona fuera del campus. Para la editora, esa ubicación y esa independencia condicionan su tarea. “Nuestra obligación principal es la rendición de cuentas”, aseguró a The New York Times.

La decisión era delicada porque los implicados no habían sido acusados penalmente. Tras consultar con los abogados del medio universitario, el equipo de periodistas resolvió publicar en la portada y en una editorial los nombres de los siete miembros de la fraternidad involucrados.

La portada combinó la investigación de Qusba y, debajo, la lista de nombres en un recuadro rojo, el color institucional del diario. Dasser ideó el título del editorial mientras asistía a una clase de derecho constitucional: “Cornell no lo hará, nosotros sí”.

El resultado fue un texto que cuestionó a la universidad por no proteger a sus alumnos y por no responder al problema de la violencia sexual en el campus.

Al final de la columna, reiteraron los nombres de los demandados y advirtieron: “A Matthew Ingalls, Jonathan Newell, Winston Lee, Gillio Lopes, Diego Sarabia, Scott Norris y Scott Kretzschmar: Sabemos quiénes son y nos negamos a permitir que se beneficien del encubrimiento de esta Universidad”.

En una entrevista con The Cut, Dasser explicó: “Como estudiantes de periodismo, nuestra responsabilidad con la comunidad universitaria es sacar a la luz los aspectos opacos, los rincones oscuros de Cornell”.

Luego agregó: “Este es un ejemplo perfecto, así que quisimos centrarnos específicamente en la falta de transparencia. La indignación surgió del hecho de que nadie supiera lo que estaba pasando durante 23 meses”.

El periódico The Cornell Daily Sun mantiene su redacción fuera del campus y opera de forma independiente respecto a la universidad (REUTERS/Lauren Petracca).
El periódico The Cornell Daily Sun mantiene su redacción fuera del campus y opera de forma independiente respecto a la universidad (REUTERS/Lauren Petracca).

El periódico amplía la investigación con testimonios y una campaña sobre el impacto del caso

Tras la difusión de la demanda y de las notas, los correos de las reporteras y la línea de denuncias sobre conducta sexual indebida del periódico comenzaron a recibir testimonios de estudiantes.

Algunos relataron experiencias de agresión; otros describieron dificultades con las denuncias presentadas bajo el Título IX, la norma federal estadounidense que prohíbe la discriminación sexual en instituciones educativas.

En una conversación con CNN, Dasser describió la reacción del alumnado como “multifacética”: hubo conmoción e indignación, pero también personas que aseguraron no sentirse sorprendidas por la falta de transparencia.

Ahora, el equipo planea continuar el monitoreo de las políticas y los procedimientos de Cornell, la policía universitaria, las autoridades locales y la fiscalía del distrito.

Al mismo tiempo, el diario lanzó una campaña para recolectar las perspectivas de exalumnos, donantes, familias y posibles postulantes sobre el caso y su impacto en la imagen de la institución.

“En The Sun, nos enfocamos en ser un archivo del campus. Queremos asegurarnos de documentar la energía y el espíritu de la época que se vive en el campus a través de esta campaña”, explicó Dasser en The Cut.

Por su parte, Qusba concluyó: “Espero que nuestros reportajes arrojen luz sobre temas que, de otro modo, no se estarían cubriendo como deberían. Habrá mucha más cobertura en The Sun sobre este tema”.

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