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Una empresa en Estados Unidos propone combatir los mosquitos con otros 600.000 mosquitos

En los suburbios de Washington, la compañía Bee Safe prevé soltar gran cantidad de ejemplares estériles antes del fin del verano, en un plan que busca frenar la expansión de dengue, zika y chikungunya sin fumigar con químicos

Mosquito tigre. (Europa Press)
Bee Safe Mosquito Control liberará 600.000 mosquitos tigre macho con Wolbachia en los suburbios de Washington para reducir la población de Aedes albopictus (Europa Press)
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En los suburbios de Washington, una escena poco habitual se repite en los jardines de varias viviendas: Todd Montgomery, fundador de Bee Safe Mosquito Control, retira la tapa de un pequeño tubo y libera cientos de mosquitos en el patio de una casa. Lejos de ser un acto temerario, este procedimiento forma parte de la primera iniciativa en Estados Unidos que utiliza la liberación masiva de mosquitos macho infectados con la bacteria Wolbachia para combatir a su propia especie y frenar la transmisión de enfermedades. Para finales del verano, la empresa prevé haber liberado 600.000 mosquitos tigre (Aedes albopictus) en toda la región, marcando un hito en el control biológico en zonas residenciales estadounidenses.

El método propuesto por Bee Safe Mosquito Control consiste en liberar exclusivamente mosquitos macho portadores de Wolbachia, una bacteria intestinal que no afecta a los humanos ni a otros animales. Estos machos no pican, pero al aparearse con hembras no infectadas, los huevos resultantes no logran eclosionar.

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El mecanismo, basado en una forma de esterilización biológica, busca reducir de manera directa la población de Aedes albopictus, especie considerada vector de enfermedades como el dengue, el zika y el chikungunya. El tratamiento, comercializado como “ZAP Males”, se dirige solamente a los mosquitos tigre, sin afectar otras especies de insectos o fauna local.

Un mosquito tigre (AdobeStock)
El tratamiento ZAP Males apunta al mosquito tigre Aedes albopictus, vector del dengue, el zika y el chikungunya, sin afectar otras especies

La preocupación por el incremento de mosquitos se ha intensificado en Estados Unidos a raíz del cambio climático. El aumento de temperaturas y de días cálidos y húmedos ha extendido la temporada en la que estos insectos proliferan, favoreciendo brotes de enfermedades antes poco frecuentes en la región.

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La alerta se encendió recientemente en el norte de Virginia tras confirmarse el primer caso de dengue autóctono, lo que incrementó la presión por encontrar soluciones que no impliquen riesgos adicionales para la salud humana o el medio ambiente.

El modelo de Bee Safe Mosquito Control representa una alternativa a las tradicionales fumigaciones con pesticidas, productos que han sido catalogados incluso como posibles cancerígenos para los humanos. Entre los clientes de la empresa predomina la inquietud por los efectos secundarios de los químicos utilizados para el control de plagas.

Sandra Marquardt, sobreviviente de cáncer de seno, es uno de los ejemplos: nunca permitió fumigaciones en su propiedad, aunque reconocía la eficacia en los jardines de sus vecinos. Ahora, gracias a la intervención biológica, puede disfrutar de su jardín durante más meses sin recurrir a pesticidas, una prioridad compartida por muchos usuarios.

Cada cliente inscrito en el programa recibe 1.500 mosquitos a la semana durante 16 semanas, lo que suma los 600.000 insectos liberados en la región para el cierre del verano. La idea central es eliminar la necesidad de aplicar pesticidas en áreas residenciales, una meta que inspiró a Montgomery, ex ingeniero eléctrico, a fundar la empresa en 2023. El objetivo es lograr un control efectivo de la población de mosquitos, reduciendo los riesgos de exposición a sustancias químicas y minimizando el impacto ambiental.

Cada cliente del programa recibe 1.500 mosquitos por semana durante 16 semanas, en un plan que busca reducir la exposición a sustancias químicas (RENTOKIL INITIAL)
Cada cliente del programa recibe 1.500 mosquitos por semana durante 16 semanas, en un plan que busca reducir la exposición a sustancias químicas (RENTOKIL INITIAL)

Los resultados en EE.UU. han sido prometedores, aunque no uniformes. Marquardt afirma que la presencia de mosquitos disminuyó considerablemente tras la liberación de los insectos infectados con Wolbachia. Describió la intervención como “sorprendentemente eficaz”, permitiéndole volver a disfrutar de su jardín.

Sin embargo, otros clientes, como April Chunko, madre de un niño pequeño en Silver Spring, no han notado una diferencia tan clara. En su caso, la abundancia de árboles y las características del entorno parecen dificultar el éxito inmediato del método, ya que los mosquitos pueden migrar fácilmente y recolonizar los espacios tratados.

La experiencia internacional respalda la estrategia basada en Wolbachia. Singapur lidera el despliegue con el proyecto Wolbachia, iniciado en 2016, que actualmente libera más de 10 millones de mosquitos a la semana en entornos públicos.

Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine reportó una disminución significativa de la población de Aedes aegypti y una reducción del riesgo de dengue superior al 70% en las zonas intervenidas. Estos resultados han motivado a otros países y regiones a explorar enfoques biológicos como complemento o alternativa a las medidas químicas convencionales.

A pesar del potencial demostrado, los especialistas advierten que la eficacia de la estrategia depende de factores locales como la geografía, la vegetación y la capacidad de migración de los mosquitos. Marcelo Jacobs-Lorena, profesor emérito de la Universidad Johns Hopkins, señala que las condiciones ambientales pueden influir en los resultados y que el viento puede facilitar la llegada de mosquitos no tratados desde otras áreas.

Además, existe una variante en la aplicación de Wolbachia: en vez de liberar solo machos, algunos científicos proponen liberar también hembras con la misma cepa bacteriana. Esto permitiría que los huevos eclosionen y que la bacteria se difunda ampliamente en la población de mosquitos, bloqueando la transmisión de enfermedades aunque continúe la presencia de los insectos.

La Wolbachia, de forma natural, impide que los mosquitos transmitan virus como el dengue, el zika y el chikungunya. Así, aunque las personas sigan expuestas a las picaduras, el riesgo de contagio disminuye considerablemente. La adaptación y éxito de este método en diferentes contextos dependerán de la capacidad para ajustar la estrategia a las características propias de cada región, considerando siempre la migración de los insectos y la aceptación social de las nuevas tecnologías de control biológico.

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