Crisis política en Israel: Donald Trump apoyará la campaña de Benjamin Netanyahu para continuar como primer ministro

La coalición gobernante colapsó por un proyecto de ley que evitaba que los estudiantes religiosos se incorporaran a las fuerzas armadas. Netanyahu enfrentará una fuerte oposición en los comicios que serían en septiembre, mientras continúa la incertidumbre respecto a la guerra contra Irán

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Donald Trump y Benjamín Netanyahu en Mar -a- Lago, (Florida, Estados Unidos)
Donald Trump y Benjamín Netanyahu en Mar -a- Lago, (Florida, Estados Unidos)

(Desde Washington, Estados Unidos) Donald Trump considera a Benjamín Netanyahu su principal aliado en Medio Oriente y respalda su continuidad como primer ministro de Israel, ante una fuerte crisis institucional que puede terminar con su carrera política.

Netanyahu disuelve su gobierno de coalición y convoca a elecciones anticipadas ante las diferencias irreconciliables con sus aliados más conservadores, que insisten en sancionar una ley que evita la incorporación de los estudiantes religiosos a las fuerzas armadas israelíes (FDI).

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Los bloques ultra religiosos de la coalición de gobierno buscaban legalizar el concepto de Torato Unamuto, que significa “Su Torá, su oficio”. Esto implica que cualquier estudiante de las academias rabínicas podría quedar exento de servir en las fuerzas armadas, cuando Israel está en un conflicto perpetuo contra Irán y sus proxies en Palestina, Líbano y Yemen.

El proyecto legislativo avalado por la bancada conservadora no tenía los votos necesarios en la Knesset (Parlamento), y Netanyahu tomó la decisión política de retirar la iniciativa que es un objetivo estratégico de los partidos religiosos.

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Esa decisión causó la implosión del gobierno y su caída.

“Ya no confiamos en Netanyahu”, aseguró el rabino Dov Lando, líder espiritual de una bancada religiosa que era aliada del premier israelí.

Soldados israelíes junto a vehículos de artillería cerca de la frontera entre Israel y Líbano
Soldados israelíes junto a vehículos de artillería cerca de la frontera entre Israel y Líbano

La Casa Blanca conocía al detalle la hoja de ruta trazada por Netanyahu para tener su propio control de daños ante la esperada reacción de los legisladores religiosos que apoyaban su gobierno conservador.

Trump jugará al lado de Netanyahu en su próxima campaña electoral, y en Washington no se descarta que antes de los comicios en Israel, el presidente de los Estados Unidos reciba al primer ministro en Washington o en su mansión de Mar -a- Lago.

Pero la campaña de Netanyahu no será sencilla.

Su bloque legislativo está fracturado por la Ley de Enrolamiento, y la oposición política ha unido fuerzas a través de una alianza electoral que protagonizan Naftali Bennett y Yair Lapid.

Naftali Bennet, candidato a primer ministro de Israel
Naftali Bennet, candidato a primer ministro de Israel

Trump y Netanyahu tienen sintonía ideológica y son amigos personales. Estas dos condiciones no existen para los candidatos opositores Bennett y Lapid. Eso será una ventaja para Netanyahu durante su campaña electoral.

En los comicios de Honduras y Argentina, Trump se involucró a favor de Tito Asfura y Javier Milei, que son sus aliados en América Latina.

Netanyahu aguarda que Trump repita el modus operandi cuando le toque el turno de competir contra Bennett y Lapid, que ya iniciaron sus raids proselitistas.

Benjamin Netanyahu en el recinto de la Knesset, (Jerusalén, Israel)
Benjamin Netanyahu en el recinto de la Knesset, (Jerusalén, Israel)

Las elecciones parlamentarias estaban previstas para fines de octubre. Pero la decisión de disolver la Knesset obliga al oficialismo y la oposición a consensuar una fecha que debe ser antes o durante septiembre.

Netanyahu evalúa para su estrategia política estirar la fecha de los comicios legislativos, mientras que los bloques conservadores y de la oposición laica consideran que deberían ocurrir antes o después de las celebraciones religiosas de septiembre.

En las próximas horas, Trump concluirá su viaje por Beijing y regresará a Washington. El presidente de los Estados Unidos debe resolver la crisis bélica con Irán, que se resiste a levantar el bloqueo de Ormuz y desmantelar su proyecto nuclear.

En este contexto, Trump enfrenta un dilema de compleja resolución: no quiere retomar las acciones militares contra Irán, pero asume que el régimen chiíta no liberará Ormuz con una simple llamada telefónica desde el Salón Oval.

Estados Unidos e Israel operan en tándem en Medio Oriente, y es muy probable que haya un contacto telefónico entre Trump y Netanyahu para analizar los próximos pasos ante la postura reluctante de Teherán.

La comunicación del líder republicano con el premier israelí apuntará a definir su táctica bélica y demostrar que Estados Unidos continúa apoyando a Netanyahu y su programa de gobierno.

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