El nuevo impuesto a la herencia en Nueva York preocupa a familias y especialistas

El proyecto, que incluiría a quienes poseen vivienda propia o pequeños negocios, genera incertidumbre sobre el ahorro intergeneracional, la confianza económica y la competitividad de la ciudad

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Un grupo de personas revisa documentos sobre impuestos en una mesa, dos con signos de angustia. Un hombre lee 'NEW YORK ESTATE TAX LAW'. Al fondo, el horizonte de Nueva York.
Una familia y un especialista revisan documentos relacionados con el nuevo impuesto a la herencia en Nueva York, mostrando preocupación en un entorno urbano (Imagen Ilustrativa Infobae)

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, enfrenta una controversia creciente tras respaldar una reforma fiscal que propone reducir drásticamente la exención del impuesto estatal a la herencia, pasando de USD 7,35 millones a USD 750.000.

Este recorte de cerca del 90% situaría a Nueva York entre los estados con el umbral más bajo del país y ampliaría de forma notable la cantidad de familias —no solo las de altos ingresos— sujetas al pago de este gravamen.

Sectores empresariales, especialistas y organizaciones civiles han expresado inquietud por el alcance de la medida y sus posibles efectos sobre la economía local y la planificación patrimonial de miles de familias.

El plan impulsado por Mamdani no se limita a la reducción del umbral de exención. La propuesta también contempla elevar la tasa máxima del impuesto a la herencia del 16% al 50%, lo que, según estimaciones preliminares, podría generar miles de millones de dólares en ingresos adicionales para el estado.

De ser aprobada por la legislatura, esta modificación afectaría tanto a quienes heredan patrimonios elevados como a un segmento creciente de la clase media, cuyos principales activos suelen ser viviendas o pequeños negocios familiares.

La iniciativa ha recibido críticas de expertos en políticas tributarias y economistas que advierten sobre los posibles riesgos para la competitividad y la estabilidad financiera de la ciudad.

El alcalde Zohran Mamdani propone reducir el umbral del impuesto a la herencia en Nueva York de USD 7,35 millones a USD 750.000 (REUTERS/Jeenah Moon)
El alcalde Zohran Mamdani propone reducir el umbral del impuesto a la herencia en Nueva York de USD 7,35 millones a USD 750.000 (REUTERS/Jeenah Moon)

Edward Pinto, investigador del American Enterprise Institute, alertó que el nuevo esquema podría incentivar la salida voluntaria de residentes y capital hacia estados con regímenes fiscales más flexibles, como Florida y Tennessee.

Pinto afirmó que la medida “destruirá la riqueza de Nueva York de una manera diferente”, al erosionar el patrimonio acumulado por generaciones y restar atractivo al estado como destino para nuevas inversiones.

Joshua Rowley, del Mercatus Center de la Universidad George Mason, advirtió que los impuestos a la herencia pueden obligar a las familias a vender activos para cubrir los pagos sobre patrimonios que ya han tributado en vida.

El especialista explicó: “Los impuestos a la herencia obligan a liquidar activos como viviendas, cuentas de jubilación y negocios familiares”.

Además, advirtió que este tipo de gravámenes suelen ampliarse con el tiempo, afectando finalmente a grupos de menores ingresos.

Efectos en la clase media y el mercado inmobiliario

La reducción del umbral de exención implicaría que numerosas familias cuyo principal patrimonio es la vivienda quedarían sujetas al impuesto, alterando las previsiones de herencia y la planificación financiera intergeneracional.

Cinco personas, incluyendo un hombre mayor leyendo un documento sobre la Ley de Impuestos a la Herencia del Estado de Nueva York, discuten en una mesa con laptop y papeles, con una vista urbana de fondo.
Familias y especialistas se reúnen para analizar el nuevo impuesto a la herencia en Nueva York, causando inquietud y la necesidad de una planificación fiscal minuciosa (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cambio podría desalentar el ahorro y la transmisión de bienes entre generaciones, generando incertidumbre en el mercado inmobiliario y dificultando la preservación de negocios familiares.

Diversos expertos coinciden en que la medida puede tener consecuencias negativas para la estabilidad social y económica, especialmente cuando el costo de vida en Nueva York ya es elevado y la movilidad residencial ha crecido en los últimos años.

La presión fiscal adicional podría impulsar a más residentes a considerar alternativas fuera del estado, lo que afectaría la base impositiva y la demanda de vivienda.

En paralelo, el alcalde Mamdani promueve una agenda de vivienda que incluye el congelamiento inmediato de los alquileres en cerca de 2 millones de apartamentos con renta regulada, con el objetivo de aliviar la crisis de asequibilidad y proteger a los inquilinos de aumentos desmedidos.

Horizonte fiscal y riesgos de fuga de capital

El presupuesto general propuesto por Mamdani, que asciende a USD 127.000 millones, contempla además subidas adicionales de impuestos para residentes de altos ingresos y empresas.

El presupuesto de USD 127.000 millones propuesto por Mamdani incluye un posible aumento del 9,5% en el impuesto a la propiedad si no se aprueba la reforma (REUTERS/Jeenah Moon)
El presupuesto de USD 127.000 millones propuesto por Mamdani incluye un posible aumento del 9,5% en el impuesto a la propiedad si no se aprueba la reforma (REUTERS/Jeenah Moon)

Si la legislatura estatal no aprueba los cambios sugeridos en el impuesto a la herencia, la administración del alcalde advierte sobre la posibilidad de incrementar hasta en un 9,5% el impuesto a la propiedad, una medida que también impactaría directamente en la clase media.

Para los críticos, el riesgo de fuga de capital y de residentes es real y podría comprometer la estabilidad económica y la competitividad de Nueva York como centro financiero global.

La presión fiscal sobre familias de ingresos medios y pequeños empresarios podría minar la confianza en el entorno económico local y dificultar la recuperación tras la pandemia.

Hasta el momento, la oficina de Mamdani no ha respondido a las críticas ni a las preocupaciones manifestadas por expertos y ciudadanos sobre el impacto potencial de la propuesta.

El debate sobre el futuro fiscal y social de la ciudad permanece abierto, con posibles repercusiones tanto en el mercado inmobiliario como en la planificación patrimonial de miles de familias neoyorquinas, que esperan definiciones claras antes de fin de año.