Crece la presión para pagar a la TSA: pasajeros y trabajadores lo ven como la salida a la crisis

La falta de remuneración a los agentes de seguridad desencadena esperas prolongadas y malestar generalizado en los aeropuertos, mientras usuarios y empleados reclaman una solución que devuelva la normalidad al sistema aéreo nacional

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La crisis de seguridad aérea
La crisis de seguridad aérea en Estados Unidos se agudiza tras la suspensión de pagos a 50.000 empleados de la TSA (REUTERS/Megan Varner)

Para los viajeros aéreos en Estados Unidos, la crisis de demoras en los controles de seguridad se intensificó tras la suspensión de pagos a unos 50.000 empleados de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), consecuencia directa de la falta de financiación del Departamento de Seguridad Nacional desde el 14 de febrero.

El bloqueo en el Congreso, que mantiene sin salario a miles de trabajadores, generó esperas de hasta 4 horas en los aeropuertos más transitados y afectó de manera inmediata la movilidad nacional, según datos oficiales y cifras de la plataforma especializada FlightAware.

El origen de la crisis fue el condicionamiento de los legisladores demócratas para aprobar el presupuesto, exigiendo reformas en la política migratoria federal tras los asesinatos de Alex Pretti y Renee Good en Minneapolis.

Mientras otras agencias federales continúan operando normalmente, los controles de seguridad aeroportuaria experimentan ausentismo, largas filas y tensión entre usuarios y personal, particularmente en terminales bajo gestión directa de la TSA.

Desde la suspensión de salarios, los agentes de la TSA deben continuar en sus puestos sin percibir remuneración, lo cual ha provocado cambios en la conducta diaria del personal y ha modificado los hábitos de los usuarios.

Patrice Clark, pasajera en el Aeropuerto Internacional de Dallas-Fort Worth, describió: “Todos tenemos facturas que pagar, y es horrible. Los tiempos son difíciles para todos en este momento. Trabajamos y no nos pagan, y los precios de la gasolina están altísimos; todos necesitamos nuestro dinero. Necesitamos pagar nuestras facturas”, relató a la agencia AP tras esperar casi 4 horas para abordar un vuelo a Las Vegas.

La combinación de ausentismo —que superó el 21% en terminales clave como Atlanta y Nueva York— y falta de reemplazos obligó a los pasajeros a presentarse hasta 4 horas antes de sus vuelos para no perder conexiones.

En el Aeropuerto Internacional de Atlanta, las esperas superaron los 125 minutos por la mañana del sábado, mientras que en Houston se registraron demoras de hasta 150 minutos y en el JFK de Nueva York, filas de 30 minutos, según FlightAware y el diario británico Daily Mail.

En contraste, aeropuertos como San Francisco International y Kansas City International, bajo gestión privada a través del Programa de Asociación de Inspección de la TSA, mantienen tiempos de espera por debajo de los tres minutos.

Diferencias operativas: gestión federal y gestión privada

Los controles de seguridad aeroportuaria
Los controles de seguridad aeroportuaria presentan demoras de hasta 4 horas por la falta de financiación del Departamento de Seguridad Nacional (REUTERS/Megan Varner)

Una de las principales diferencias está en el modelo de gestión de la seguridad. Mientras los aeropuertos controlados por la TSA enfrentan ausentismo y largas filas por falta de pago, veinte terminales estadounidenses bajo administración privada, como San Francisco International, Kansas City International y Orlando Sanford International, funcionan con normalidad.

Las empresas contratistas mantienen el pago de salarios, lo que previene el colapso y asegura el funcionamiento de los filtros de seguridad.

Sheldon Jacobson, profesor y especialista en sistemas de seguridad aérea, explicó a CNN que “estos 20 aeropuertos son completamente ajenos al cierre del gobierno”.

VMD Corp., responsable de la seguridad en Kansas City y Orlando Sanford, informó filas inferiores a tres minutos, mientras que Nat Carmack, ejecutivo de la firma de seguridad BOS Security —empresa a cargo de Tupelo Regional Airport—, declaró: “Todas las operaciones en los aeropuertos privatizados siguen normales porque seguimos pagando a nuestros empleados durante el cierre”.

La transición hacia el sistema privado requiere aprobación formal de la TSA y puede demorar hasta un año. Actualmente, la diferencia en la gestión se traduce en estabilidad para los pasajeros y el personal de las terminales privatizadas, frente a la situación que enfrenta la red federal.

Consecuencias sociales, económicas y respuesta política

La suspensión salarial afecta la
La suspensión salarial afecta la vida diaria de empleados federales, quienes no pueden cubrir gastos básicos como alquiler y combustible (REUTERS/Megan Varner)

El impacto de la crisis se refleja tanto en testimonios de trabajadores como de pasajeros. Chistian Childress, auxiliar de vuelo privado en Redwood City, California, sostuvo: “La prioridad número uno debería ser pagar a quienes deben cobrar y mantener la seguridad de nuestro sistema de transporte aéreo.

Después podrán debatir lo que quieran sobre seguridad nacional”. Tyrone Williams, jubilado de Ellenwood, suburbio de Atlanta, afirmó: “No quiero meterme en la disputa entre demócratas y republicanos, pero creo que los demócratas están paralizando todo porque no consiguen lo que quieren”.

El presidente Donald Trump anunció que, si no se aprueba la financiación, ordenará al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) reforzar la seguridad en los aeropuertos y proceder con la detención de inmigrantes ilegales, con un enfoque en ciudadanos de Somalia. Esta decisión genera dudas sobre los procedimientos de control y la experiencia de los viajeros extranjeros.

El Senado rechazó una propuesta para financiar completamente el Departamento de Seguridad Nacional, así como una moción demócrata para destinar fondos solo a la TSA, por lo que la crisis permanece sin solución. El secretario de Transporte, Sean Duffy, advirtió ante CNBC: “Van a cerrar pequeños aeropuertos, las filas serán largas y el tráfico aéreo podría frenarse por completo”.

Datos y efectos económicos en el sistema aeroportuario

La solución al conflicto en
La solución al conflicto en la seguridad aérea estadounidense está pendiente de un acuerdo político en el Congreso para restaurar la financiación (REUTERS/Megan Varner)

La imposibilidad de cobrar salarios afecta a empleados federales, quienes no pueden costear alquiler, cargar combustible o abastecerse de alimentos, según el Departamento de Seguridad Nacional.

Solo el 21 de marzo, la plataforma especializada FlightAware informó 1.284 vuelos demorados y 425 cancelaciones en todo el país. El salario medio de los agentes de la TSA es de USD 50.000 anuales, según datos de The New York Times.

Durante la emergencia, el empresario Elon Musk propuso abonar de su propio bolsillo los sueldos del personal de la TSA durante el cierre presupuestario, aunque la oferta aún no recibió respuesta oficial.

Por ahora, la diferencia entre los aeropuertos gestionados por la TSA y los privatizados subraya la discusión estructural sobre el futuro de la seguridad aérea. La red federal enfrenta una crisis de personal grave y las terminales privadas mantienen operaciones estables y eficientes, según la firma de seguridad BOS Security y la agencia AP. La resolución del conflicto depende de un acuerdo político que destrabe la financiación y restaure la normalidad en el sistema de transporte aéreo nacional.