El recorrido de Emma Operacz: de estudiante universitaria a sobreviviente de linfoma tras recibir un tratamiento experimental en Estados Unidos

La vida de una joven de Eastern Michigan University cambió drásticamente tras un diagnóstico en 2024. El caso abrió una ventana a nuevos enfoques terapéuticos en cánceres poco frecuentes

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Mujer joven sentada en un banco blanco, con vestido blanco y cabello corto, sosteniendo una foto, con gorra de graduación verde y lago con fuente de fondo
Emma se sometió a un trasplante de médula ósea el 8 de noviembre de 2024, con su hermana Sara como donante compatible y apoyo clave en el proceso.

Emma Operacz, una joven estudiante de psicología de Eastern Michigan University, recibió en junio de 2024 un diagnóstico de linfoma en etapa IV tras ser ingresada de urgencia en un hospital de Milwaukee. Desde ese momento, afrontó hospitalizaciones, tratamientos experimentales y el trasplante de médula ósea que modificaron su pronóstico y rutina académica, según informó la cadena estadounidense CBS News.

La historia de Operacz se inserta en una tendencia creciente en medicina: la incidencia de linfomas no Hodgkin en adultos jóvenes y la aplicación de tratamientos originalmente diseñados para otros tipos de cáncer. En 2024, surgieron nuevos enfoques farmacológicos frente a variantes agresivas como el linfoma ALK+ de células T, que representa aproximadamente el 15% de los linfomas no Hodgkin, de acuerdo con el doctor Eric Jacobsen, oncólogo y director clínico del programa de linfoma en adultos del prestigioso centro oncológico Dana-Farber Cancer Institute. Esta variedad afecta con mayor frecuencia a pacientes jóvenes y presenta desafíos en su tratamiento y recuperación.

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El proceso comenzó con síntomas inespecíficos en junio de 2024. Un malestar similar a una infección urinaria condujo primero a un diagnóstico erróneo y, más tarde, a la recomendación concreta de una ginecóloga de urgencia: existía la posibilidad de que los nodos linfáticos inflamados de Operacz correspondieran a una infección pélvica o a un linfoma.

Tras un agravamiento, desarrolló fiebre, fatiga extrema e inestabilidad cardíaca. Una biopsia después de su ingreso en el hospital confirmó el diagnóstico de linfoma en etapa IV.

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El linfoma ALK+ y la brecha en los tratamientos convencionales

La variante ALK+ anaplásico de células grandes figura entre las formas menos frecuentes, pero produce síntomas sistémicos graves. En el caso de Operacz, el cáncer avanzó hacia el sistema nervioso central y el cerebro, lo que forzó su traslado al hospital de alta especialidad Cleveland Clinic el 12 de julio de 2024.

Durante ese tiempo, los tratamientos estándar no lograron frenar la enfermedad. La condición de la paciente se agravó de forma sostenida.

Su hermana Sara Operacz relató a la cadena estadounidense CBS News que la joven pasó de una vida universitaria activa a un deterioro físico pronunciado y que llegó a pesar 36 kg. “Tuve que ayudarla a bañarse. Llegué a planear su funeral”, afirmó Sara.

Dos imágenes: una joven en una silla de hospital, dando un pulgar arriba, y otra de ella de pie, con la cabeza rapada y bata médica, tomando un selfie
Los síntomas iniciales del linfoma de Emma Operacz incluyeron fiebre persistente, fatiga extrema e inestabilidad cardíaca antes del diagnóstico definitivo.

El oncólogo Deepa Jagadeesh propuso una alternativa excepcional. Estudios reducidos en pacientes pediátricos señalaban que alectinib, un medicamento para cáncer pulmonar, podía atravesar la barrera hematoencefálica y actuar con eficacia en el sistema nervioso central.

Con la autorización del seguro de salud, el equipo médico inició el tratamiento experimental con el fármaco el 20 de agosto de 2024.

La respuesta fue inmediata. Operacz alcanzó la remisión en septiembre, aunque el tratamiento no había concluido, según precisó Jagadeesh a la cadena estadounidense CBS News.

Un trasplante de médula y el papel de la familia en la supervivencia

Desde el inicio, la estrategia terapéutica contempló el trasplante de médula ósea para consolidar la remisión. El doctor Jacobsen explicó a la cadena estadounidense CBS News que la quimioterapia previa elimina restos microscópicos de linfoma y que las células madre donadas pueden atacar la enfermedad residual como una defensa inmunológica.

El procedimiento se realizó el 8 de noviembre de 2024, un día después del cumpleaños número 22 de la paciente. Su hermana Sara Operacz fue la donante compatible y participó sin dudarlo.

“No hubo miedo ni arrepentimiento en ningún momento”. “Lo repetiría 100 veces si eso salva a mi hermana”.

Después del trasplante, Operacz permaneció en aislamiento durante 70 días en Cleveland Clinic para que su sistema inmune se recuperara. Ese periodo coincidió con el invierno, y la estudiante describió esa etapa como estando lejos de sus amigos y familia.

Durante la convalecencia, Operacz se mantuvo activa en sus estudios mediante cursos en línea y, al recuperar la movilidad, realizó breves viajes y se mudó a Ohio junto a Sara. En diciembre de 2025, concluyó su carrera universitaria.

Nuevos protocolos experimentales apuntalan la supervivencia a largo plazo

La incorporación de alectinib en el tratamiento del linfoma ALK+ ha sido respaldada por respuestas clínicas en tiempo real. El caso documentado de Operacz, reportado por la cadena estadounidense CBS News, demuestra que estrategias creadas para otros tipos de cáncer pueden ofrecer soluciones de emergencia cuando la medicina convencional presenta limitaciones.

Mujer sonriente sostiene birrete de graduación verde con mensaje "NOT EVEN CANCER COULD STOP ME! survivor". Fondo: estanque con fuente, cenador blanco y edificio moderno
Emma Operacz, estudiante de psicología, fue diagnosticada con linfoma en etapa IV en junio de 2024 tras un ingreso de urgencia en Milwaukee.

Las declaraciones de Deepa Jagadeesh recomiendan continuar el seguimiento médico tras un trasplante: “El riesgo de recaída disminuye significativamente dos años después del procedimiento y, pasados cinco años, un paciente puede ser considerado curado”.

En la primera semana de enero de 2026, Emma Operacz inició un posgrado en trabajo social con el propósito de dedicarse a la atención oncológica. “Comprendí que ayudar a otros pacientes es mi manera de devolver la ayuda que recibí”, afirmó Operacz a la cadena estadounidense CBS News. Y agregó: “Pude despedirme de la Emma universitaria y empezar a construir una nueva versión de mí”.

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