
La historia de Liviu Librescu, un superviviente del Holocausto que murió salvando a sus alumnos durante el tiroteo en la Universidad Virginia Tech, continúa siendo uno de los testimonios más impactantes de coraje personal en una tragedia colectiva.
Librescu nació el 18 de agosto de 1930 en Ploieşti, Rumania, en el seno de una familia judía. Su infancia coincidió con un período de profundos cambios políticos y violencia en Europa. En 1940, Rumania, bajo el liderazgo del general Ion Antonescu, selló su alianza con la Alemania nazi, lo que marcó el inicio de una ola de persecuciones sistemáticas contra la población judía.

Ese mismo año, el régimen de Antonescu impulsó la invasión a la Unión Soviética y promovió políticas de deportación, asesinato y confinamiento en campos de trabajo. Según reconstruyó AP, la familia Librescu fue enviada inicialmente a un campo de trabajo forzado y, más tarde, confinada en un gueto en la ciudad de Focşani.
Con el avance de la guerra, la ocupación soviética y la destitución de Antonescu por un golpe de Estado respaldado por el entonces rey Michael I, Rumania entró en una etapa de transición que culminó con la abolición de la monarquía y la instauración de un régimen comunista en diciembre de 1947. Aunque esto significó el fin del poder nazi, dio paso a una nueva forma de represión ideológica y religiosa.

En ese contexto, Librescu encontró en la educación y la ingeniería una vía de escape. Comenzó estudios de ingeniería aeronáutica mientras el régimen comunista consolidaba su poder bajo líderes como Gheorghe Gheorghiu-Dej y, más tarde, Nicolae Ceauşescu. De acuerdo con la biografía institucional de Virginia Tech y testimonios citados por Tablet Magazine, Librescu se graduó y comenzó a destacarse en la agencia aeroespacial rumana.
La política volvió a interferir en su vida cuando se negó a jurar lealtad al gobierno de Ceauşescu, lo que provocó su marginación profesional. Impedido de publicar en Rumania, Librescu envió sus investigaciones de forma clandestina a instituciones de países como los Países Bajos, donde su trabajo obtuvo el reconocimiento que le había sido negado.
La presión se intensificó al punto de solicitar emigrar junto a su familia. La negativa inicial del régimen cambió solo tras la intervención del entonces primer ministro israelí Menachem Begin, según reseñó The Guardian. En 1978, Librescu obtuvo la autorización para emigrar y se estableció en Israel junto a su esposa, Marlena Librescu.
Allí se integró como profesor en la Universidad de Tel Aviv, en el área de ingeniería aeronáutica y mecánica, donde desarrolló una carrera académica internacional. En 1985, Librescu viajó a Estados Unidos para realizar una estadía sabática en el Virginia Polytechnical Institute and State University (Virginia Tech), que se convirtió en su residencia definitiva.

Su hijo Joe Librescu, citado por Daily Mail, explicó que su padre se sintió “en casa” en Virginia Tech, donde pronto fue incorporado como profesor titular. Según Ishwar Puri, entonces director del Departamento de Ciencia e Ingeniería Mecánica, Librescu era un referente no solo técnico, sino también humano, según recogió Tablet Magazine.
El profesor publicó más de 300 artículos científicos, dictó más de 40 conferencias internacionales y recibió numerosos reconocimientos por su labor académica, según sus biografías oficiales.
El día del ataque
El lunes 16 de abril de 2007, Librescu dictaba clases de mecánica de sólidos en el aula 204 del edificio Norris Hall. A primera hora de la mañana, el campus fue sacudido por los disparos de Seung-Hui Cho, un estudiante de 23 años que inició un ataque armado contra varias aulas.

Cho había asesinado previamente a varias personas en otro sector del campus antes de dirigirse al edificio donde se encontraba Librescu. Al reconocer el peligro, el profesor bloqueó la entrada con su cuerpo y ordenó a sus estudiantes: “Escapen, salten por la ventana”.
Mientras una veintena de alumnos escapaba por el ventanal, Alec Calhoun, uno de los últimos en huir, relató a The Guardian que vio al profesor en la puerta, impidiendo el ingreso del atacante: “Yo no estaría aquí si no fuera por él”.
Librescu recibió cuatro disparos al intentar resistir el ingreso del tirador. Exhausto, cayó justo antes de que Cho entrara al aula, donde solo quedaban el docente y la estudiante Minal Panchal, ambos asesinados a continuación.
El total de víctimas fatales ascendió a 32 personas. Minutos después, Cho se quitó la vida mientras la policía ingresaba al edificio.
La muerte de Librescu generó homenajes espontáneos en el campus de Virginia Tech y fue ampliamente difundida por la prensa internacional. Se levantaron altares con flores y mensajes de agradecimiento. Librescu sobrevivió al Holocausto, al comunismo totalitario y a la represión ideológica, pero que encontró la muerte en un acto de valentía al proteger a sus estudiantes.
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