
Tom Grond se fue de su trabajo en el gobierno de los Países Bajos para dar la vuelta al mundo y 14 años después nunca ha dejado de viajar. El bloguero, conocido en redes como Traveltomtom, eligió vivir como nómada sin casa fija y ha recorrido desde entonces cerca de 130 países, como Siria, Jordania, Colombia y Burkina Faso, llegando a tomar 58 vuelos en un solo año. Antes de partir había ahorrado dinero suficiente para sostener unos tres años de viaje continuo, con un presupuesto diario de 30 dólares, aunque el plazo se extendió mucho más allá de lo previsto.
Durante los primeros años, Grond optó por viajar con poco presupuesto: se alojó en albergues y procuró gastar lo mínimo para prolongar su viaje. “La gente da por hecho que debes venir de una familia rica. Sí, soy muy privilegiado, soy de los Países Bajos, así que tengo un buen pasaporte”, afirmó el bloguero. “Me limité a vivir con un presupuesto. Eso es lo que realmente me mantuvo viajando durante tantos años”, agregó, en declaraciones recogidas por CNN. Con la expansión de Instagram a partir de 2014, Grond se consolidó como influencer de viajes y alcanzó unos 30.000 seguidores en poco tiempo, lo que atrajo ofertas de hoteles y marcas interesadas en promoción a cambio de estadías gratuitas.
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El blog como trabajo y los contras de no vivir en un sitio fijo

La exposición constante que exige el trabajo de influencer de viajes terminó por desgastar a Grond, quien encontró en 2016 una alternativa más estable al lanzar su propio blog de viajes. “El blog es el secreto de ser un nómada a tiempo completo para mí, realmente. Soy superfeliz”, sostuvo.
La plataforma le permitió financiar gran parte de sus desplazamientos sin depender exclusivamente de colaboraciones con marcas, aunque mantiene presencia activa en Instagram y TikTok, donde acumula unos 300.000 seguidores combinados. Ese cambio también modificó su forma de viajar: pasó de dormir en habitaciones compartidas de albergues a hospedarse en opciones de rango medio, aunque conserva la misma motivación de sus primeros recorridos. “Sigo queriendo explorar y conocer a la gente local y ver cómo es su vida. Sin esta pasión, habría dejado de hacer esto hace mucho tiempo”, explicó.
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Entre los 130 países que visitó, Grond señaló que Siria le dejó la marca más profunda. En 2019 consiguió una agencia que tramitó su visado y organizó la visita a un país donde persiste la recomendación de no viajar debido al conflicto armado. “Fue un viaje muy costoso. Tuve que pagar la seguridad y todo tipo de cosas, pero todo valió la pena”.
Algunas de las ciudades estaban completamente destruidas; “no quedaba nada más que un par de edificios, pero ver la determinación y la confianza que aún tenían los habitantes que conocimos fue una locura”, añadió. Esa experiencia, sumada a los viajes posteriores a Pakistán e Irak, lo impulsó a plantearse la meta de visitar todos los países del mundo, aunque sin prisa ni plazos definidos. Repitió destino en al menos 71 países, entre ellos Tailandia, a la que volvió 17 veces, y Turquía, que visita con regularidad por su afecto hacia Estambul.
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El estilo de vida de nómada digital también implicó renuncias. Mantener relaciones y amistades resulta complicado cuando cambia de ciudad cada pocos días o semanas. “Básicamente, siempre te estás despidiendo. Cada pocos días le digo adiós a la gente. Ha sido una lucha”, admitió en la entrevista.
Sin embargo, pese a episodios como una detención por parte de la policía migratoria en Gabón debido a un malentendido, el bloguero aseguró que los aspectos positivos superan ampliamente a los negativos y que mantiene contacto constante con su familia en los Países Bajos. 14 años después de aquel primer vuelo, Grond continúa sin fecha de regreso ni residencia fija. “La gente siempre me pregunta cuándo volveré a casa, pero no tengo casa y no sé cuándo dejaré de viajar”.
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