
El Festival de San Sebastián vuelve a convertir la ciudad vasca en uno de los grandes puntos de encuentro del cine internacional. Durante estos días, actores, directores y otras figuras de la industria recorren sus calles y se dejan ver en algunos de los lugares más exclusivos de la ciudad. Entre ellos se encuentra Brad Pitt, que ha regresado a San Sebastián y tiene como alojamiento uno de los hoteles más emblemáticos de la capital guipuzcoana: el Hotel María Cristina.
Situado junto al río Urumea y muy cerca de algunos de los principales escenarios del certamen, el establecimiento lleva más de un siglo vinculado al glamour y al mundo del cine. No es casualidad que por sus habitaciones hayan pasado algunas de las grandes estrellas que han visitado San Sebastián. Orlando Bloom, Naomi Watts, Ricardo Darín y el propio Brad Pitt son algunos de los rostros conocidos que han elegido este alojamiento durante sus estancias en la ciudad.
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El María Cristina abrió sus puertas en 1912, en plena época de esplendor de la Belle Époque. El edificio fue diseñado por el arquitecto francés Charles Mewès y desde entonces se ha convertido en uno de los grandes símbolos arquitectónicos de San Sebastián. Su interior conserva buena parte de ese carácter señorial. Una espectacular escalinata de mármol, lámparas de araña, columnas y amplios salones forman parte de un conjunto en el que el lujo clásico se combina con elementos contemporáneos.

La relación del hotel con el cine comenzó prácticamente con el propio Festival de San Sebastián, creado en 1953. Desde entonces, numerosas estrellas internacionales han pasado por sus instalaciones, entre ellas Elizabeth Taylor, Woody Allen, Julia Roberts, Richard Gere o Susan Sarandon. Actualmente, el María Cristina forma parte de The Luxury Collection de Marriott, aunque mantiene intacta su esencia de gran hotel histórico.
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Habitaciones que superan los 1.000 euros
El establecimiento cuenta con 139 habitaciones y suites, aunque no todas ofrecen el mismo nivel de exclusividad. Durante las fechas del festival, alojarse en una de las categorías más sencillas puede suponer alrededor de 900 a 1.200 euros por noche, dependiendo de la disponibilidad y del tipo de habitación. La diferencia se dispara cuando se accede a las estancias de mayor categoría. Las suites presidenciales y la Suite Real pueden superar los 4.000 euros por noche y llegar incluso a situarse por encima de los 5.000 euros en determinados momentos.

El precio no solo responde a la decoración o a las dimensiones de las habitaciones. Para las grandes estrellas, uno de los principales atractivos es la privacidad que proporciona el establecimiento en una semana en la que la ciudad está especialmente pendiente de sus movimientos.
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Las habitaciones superiores están concebidas como auténticos apartamentos privados. Tonos pastel, seda, maderas nobles y mobiliario elegante forman parte de la decoración, mientras que algunas de las estancias cuentan con vistas al río Urumea o al centro de San Sebastián.

Las suites disponen además de espacios diferenciados, como salones independientes y terrazas privadas. En las categorías más exclusivas, estos espacios permiten a los huéspedes disfrutar de una mayor intimidad sin necesidad de abandonar el hotel. Los baños mantienen el mismo nivel de sofisticación, con mármol, bañeras, duchas y lavabos dobles. En algunas de las suites más destacadas también se conserva una espectacular chimenea de mármol.
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