
El archipiélago balear es uno de los destinos favoritos de España para desconectar de la rutina. La gastronomía mediterránea y la fiesta española se unen a uno de los componentes más competitivos a la hora de elegir el lugar donde pasar las vacaciones: las playas. Cualquiera de sus cuatro islas cumple con las exigencias de un paradero vacacional. Pero en este caso se suma un ingrediente extra, pues sus aguas cristalinas no solo son bonitas, sino que también son de calidad.
El último informe sobre la calidad de las aguas de baño en Europa determinó que el 86,6% de las aguas españolas tienen una calificación excelente en sus playas. Pero hay unas que destacan por encima del resto: las de Formentera. Aunque la isla más pequeña de las Baleares es la que menos visitas recibe al año (338.192 turistas en 2025), también es la más segura para bañarse.
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Y es que el informe Mar Balear de 2026 señaló que Formentera era la única que mantenía el 100% de sus playas en la categoría de excelente en cuanto a la calidad de las aguas para el baño. La isla de apenas 83 kilómetros cuadrados cuenta con una “peculiar forma recortada”, como describen en su web de turismo. Por lo que “hace que tenga una gran extensión de costa compuesta de numerosas playas y calas, además de curiosos rincones costeros”, ideales para disfrutar de unas vacaciones ‘caribeñas’ sin salir de España o Europa.

Cala Saona, Ses Platgetes y Ses Illetes, tres formas de conocer la costa de Formentera
Las playas de Formentera combinan arena blanca, fondos de aguas turquesas, calas protegidas y zonas naturales con acceso regulado. Pero si hay que elegir entre tres zonas de su costa, sin duda habría que pensar en Cala Saona, Ses Platgetes y Ses Illetes, esta última situada dentro del Parque Natural de Ses Salines de Eivissa y Formentera.
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“La joya de la costa occidental de Formentera”, como subraya el portal de turismo de la isla, es Cala Saona. Esta playa se diferencia de los extensos arenales de la isla por su ubicación entre acantilados. Se trata de una ensenada delimitada por Punta Rasa, al sur, y Caló d’en Trull, al norte, con una playa de unos 140 metros de longitud. El acceso puede realizarse por caminos rurales que atraviesan pinares y muros de piedra seca, una alternativa apta para quienes llegan en bicicleta desde el puerto de La Savina. Aunque también se puede ir por carretera hasta un desvío señalizado que conduce a un estacionamiento próximo a la arena.
El lugar conserva varias casetas varadero que resguardan llauts tradicionales, embarcaciones típicas de las Islas Baleares. La cala dispone de alojamiento y permite practicar paddle surf, kayak y esnórquel. Desde allí, una de las rutas de remo conduce hacia los acantilados de Punta Rasa, donde hay cuevas submarinas. La orientación occidental también convierte a la playa en uno de los puntos elegidos para observar la puesta de sol.
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Si nos dirigimos al norte, nos encontraremos con “tres arenales donde disfrutar del sol, la playa y la gastronomía marinera” en una misma playa. Y es que, entre Punta Prima y La Mola, se encuentra Ses Platgetes, una zona de 600 metros de longitud que antes se dividía en tres arenales distintos.
Las playas están separadas por sectores rocosos y ofrecen vistas hacia los acantilados de La Mola. El entorno incluye sabinas bajas, dunas y pasarelas instaladas para limitar el deterioro del sistema dunar. La combinación de arena y roca se replica bajo el agua, por lo que el esnórquel forma parte de las actividades habituales. El acceso principal parte desde esa localidad, conocida por su puerto de pescadores y por sus establecimientos gastronómicos.
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Finalmente, la “más icónica” de todas es sin duda la playa de Ses Illetes. Este recinto, que a veces se asocia con Ses Salines por su ubicación en el parque natural, ocupa parte de la península de es Trucadors, en el extremo norte de Formentera. Tiene más de 450 metros de extensión y una zona rocosa divide el arenal en dos sectores.
Frente a la costa aparecen varios islotes, entre ellos Illa de Tramuntana, Illa des Forn e Illa Redona. El área cuenta con pasarelas, protección dunar y estacionamientos delimitados para reducir el impacto sobre el terreno. Pero sus aguas poco profundas y la amplitud de la playa favorecen la visita de familias. Lo más llamativo de este lugar se encuentra hacia el norte, donde la península se estrecha hasta conectar con la playa de Llevant y permite contemplar la isla de Espalmador, situada frente a Formentera.
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