Vuelve a brillar el Palacio Larrinaga: reabre el monumento al amor de Zaragoza con nuevas exposiciones y visitas guiadas

Tras décadas cerrado, el palacio abre sus puertas con una exposición de pintura inglesa y recorridos que desvelan su pasado apasionado y su arquitectura única en el barrio de Montemolín

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Palacio Larrinaga, en Zaragoza
Palacio Larrinaga, en Zaragoza (Wikimedia).

En Zaragoza, donde la arquitectura y la historia se entrelazan en cada rincón, hay edificios que capturan el alma de la ciudad y el corazón de quienes los descubren. Entre ellos, el palacio Larrinaga resplandece como uno de los más románticos y singulares, un auténtico homenaje al amor y la elegancia que desde hace décadas permanecía en silencio tras sus muros. Ahora, este tesoro arquitectónico ubicado en el barrio de Montemolín reabre sus puertas al público, invitando a zaragozanos y viajeros a sumergirse en una historia de pasión, arte y belleza.

La reapertura del Palacio Larrinaga supone una oportunidad única para recorrer sus estancias, admirar su fachada ecléctica y dejarse envolver por los ecos de un pasado inspirado en el afecto y la devoción. Además, la nueva etapa llega acompañada de una exposición de pintura romántica inglesa y visitas guiadas que desvelan los secretos de uno de los espacios más cautivadores del patrimonio aragonés.

Un palacio construido por amor: historia y arquitectura

El origen del palacio Larrinaga es inseparable de una historia de amor que ha marcado su leyenda. En 1901, el naviero bilbaíno Miguel Larrinaga encargó al arquitecto Félix Navarro —uno de los más prestigiosos de la época— la construcción de una residencia especial para su esposa, Asunción Clavero, a quien había conocido en la Basílica del Pilar de Zaragoza. El edificio, concebido como “Villa Asunción”, iba a ser el refugio de la pareja tras una vida compartida entre España y Liverpool.

Palacio Larrinaga, en Zaragoza
Palacio Larrinaga, en Zaragoza (Ayuntamiento Zaragoza).

La construcción del palacio fue toda una declaración de afecto: piedra, mármol, ladrillo, acero, hierro y vidrio se combinaron en un diseño de tres plantas y planta cuadrada, salpicado de detalles navieros que remiten al mundo del armador bilbaíno. Sin embargo, el destino fue otro: Asunción enfermó y falleció en 1939, y la familia nunca llegó a habitar la villa, que terminó en venta y con nuevos usos a lo largo de los años.

Durante décadas, el palacio de Larrinaga fue sede del colegio y comunidad de religiosos Marianistas, y más tarde pasó a manos de la Fundación Ibercaja, que lo utiliza como archivo y como espacio para celebraciones. De su pasado romántico y cosmopolita han quedado la majestuosidad de sus salas, la decoración inspirada en motivos marítimos y una evocadora atmósfera de nostalgia y belleza.

Visitas guiadas, arte y reencuentro con un icono de Zaragoza

La reapertura del palacio Larrinaga marca un hito para los amantes de la historia, la arquitectura y el arte. A partir de ahora, el público podrá acceder al interior del edificio a través de visitas guiadas —tanto individuales como para grupos— que recorren las suntuosas estancias, las torres y los espacios más emblemáticos del palacio. El recorrido revela no solo los detalles arquitectónicos, sino también la emoción de una historia personal entrelazada con el desarrollo urbano y cultural de Zaragoza.

El impresionante palacio barroco que es uno de los más bonitos de Portugal.

El estreno de esta nueva etapa llega acompañado de la exposición “Pintores románticos ingleses en la España del siglo XIX”, una muestra compuesta por cerca de 50 obras de artistas como John Phillip, John Bagnold Burgess o John Dobbiny. La exposición, organizada por la Fundación Ibercaja, invita a redescubrir la fascinación británica por el paisaje, las costumbres y el imaginario español, todo ello enmarcado en un palacio neorrenacentista que es en sí mismo una pieza única.