El pueblo más pequeño de Córdoba: 340 habitantes en 7 km² y su propia Mezquita-Catedral

El municipio de Fuente la Lancha se mantiene activo a tan solo una hora de la capital cordobesa

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El pueblo más pequeño de
El pueblo más pequeño de Córdoba. (Wikimedia)

En el norte de la provincia de Córdoba, Fuente la Lancha tiene el doble récord de ser el municipio más pequeño tanto en extensión como en número de habitantes. Según el último censo, este pueblo apenas alcanza 340 vecinos en 7 kilómetros cuadrados, lo que lo convierte en una rareza dentro del mosaico de localidades andaluzas. Su ubicación, en la comarca de Los Pedroches, ofrece un paisaje y una tranquilidad difícil de encontrar en otros rincones de la provincia.

A diferencia de la imagen monumental que proyecta la capital cordobesa con su famosa Mezquita-Catedral, Fuente la Lancha apuesta por una identidad discreta, marcada por la historia rural y la vida vecinal. Alejado de las grandes vías de comunicación, el pueblo ha preservado un ambiente dedicado a su ritmo propio, donde la vida cotidiana transcurre entre calles cortas, comercios básicos y rostros conocidos. La proximidad entre sus habitantes y el entorno natural ha convertido este municipio en un refugio para quienes buscan descanso y autenticidad.

Pero la pequeña escala de Fuente la Lancha no implica carencia de patrimonio. Su iglesia de Santa Catalina, construida en el siglo XVI, constituye el principal hito arquitectónico y un punto de encuentro para la comunidad. Junto a ella, la ermita de Santo Domingo y varias casas tradicionales completan el cuadro de un pueblo que ha sabido conservar el legado popular de la comarca sin renunciar a los servicios básicos ni a una conexión razonable con otras localidades.

El pueblo más pequeño de Córdoba: Fuente la Lancha

Para quienes planean una escapada diferente por Andalucía, Fuente la Lancha representa el destino ideal para desconectar del bullicio. La experiencia de recorrer sus calles permite acercarse a una Córdoba menos turística pero plena de autenticidad y a una hora en coche desde la capital. El visitante encontrará un ambiente familiar, donde la hospitalidad se percibe en cada comercio, en la plaza y en el bar local, puntos clave para entender la vida diaria del pueblo.

Los pueblos pequeños de Córdoba.
Los pueblos pequeños de Córdoba. (Wikimedia)

El entorno natural es otro de sus grandes atractivos. El paisaje de dehesa, salpicado de encinas y suaves colinas, invita a caminar y disfrutar del aire puro. La proximidad a Hinojosa del Duque facilita la visita a pueblos cercanos con mayor oferta de servicios, aunque Fuente la Lancha mantiene lo esencial para una estancia cómoda: comercios básicos, alojamiento rural y acceso a los principales puntos de interés.

La iglesia de Santa Catalina merece una visita. Este edificio, junto a la ermita y las viviendas típicas, refleja el pasado agrícola y ganadero de la zona. La arquitectura popular, sencilla y adaptada a las condiciones del entorno, se convierte en parte del atractivo para quienes buscan una experiencia diferente al turismo convencional en Córdoba.

Pueblos pequeños con grandes historias

Fuente la Lancha encabeza la lista de los municipios menos poblados y de menor superficie de toda la provincia. Con 340 habitantes, supera por escaso margen a El Guijo, que cuenta con 342 vecinos, y a otras localidades como Valsequillo, Conquista y La Granjuela, todas por debajo de los 420 habitantes. Estos pueblos, aunque pequeños en cifras, conservan una vida comunitaria activa y un profundo arraigo a las tradiciones.

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El carácter reducido de estos núcleos se explica por su historia y su localización geográfica. Muchos surgieron como aldeas dependientes de municipios mayores y, con el tiempo, lograron la independencia administrativa. Fuente la Lancha fue aldea de Hinojosa del Duque hasta 1820, cuando sus habitantes lograron el título de villa y la autonomía municipal. La economía de la zona siempre ha girado en torno a la agricultura y la ganadería, factores que han moldeado el paisaje y las costumbres locales.

Para quienes desean un turismo distinto, estos pequeños pueblos ofrecen la posibilidad de conocer una Andalucía rural y silenciosa, donde cada vecino cuenta parte de la historia y cada rincón guarda la memoria de generaciones. Fuente la Lancha, con su tamaño mínimo y su patrimonio sencillo pero auténtico, encarna como pocos ese espíritu de la Córdoba interior.