
En el sur de la provincia de Córdoba, donde la historia y la tradición laten en cada plaza y en cada fachada, los pueblos de la Campiña ofrecen al viajero un mosaico de belleza, hospitalidad y patrimonio. Entre todos ellos, Baena destaca como un enclave que ha sabido combinar el peso de siglos con una vitalidad contemporánea sorprendente. Sus calles empedradas, la herencia de su castillo, la solemnidad de la iglesia de Santa María la Mayor o el bullicio de la plaza Palacio narran la evolución de una villa que ha sido testigo de culturas diversas y de episodios clave de la Andalucía interior.
El visitante que pasea por Baena respira ese aire de autenticidad que solo poseen los lugares donde la vida cotidiana y la memoria colectiva conviven sin artificios. Aquí, monumentos y rincones emblemáticos —como la Almedina o la Casa del Monte— dibujan un paisaje urbano donde cada esquina invita a detenerse. Pero en los últimos años, la localidad ha dado un salto inesperado hacia la modernidad, abriéndose al mundo a través de una apuesta decidida por el arte contemporáneo. Así ha nacido Art Baniana, un proyecto que ha transformado a Baena en una galería de arte internacional sin paredes ni horarios.
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Cuando la calle se convierte en museo
Lejos de los museos convencionales, el arte en Baena se vive bajo el cielo abierto, en un recorrido que convierte el paseo en una experiencia sensorial y enriquecedora. El proyecto Art Baniana ha revolucionado el concepto de galería: aquí, los muros son lienzos vivos y el espectador es, ante todo, un caminante curioso. Más de veinte murales estratégicamente ubicados salpican el casco urbano, invitando a explorar la ciudad desde una perspectiva renovada, donde cada obra sorprende y estimula a partes iguales.
La propuesta trasciende la mera contemplación. Como sugieren los organizadores, basta con comenzar la ruta en la oficina de turismo para embarcarse en un itinerario de aproximadamente dos horas, en el que arte y ejercicio físico se dan la mano. Desde el Parque Ramón Santaella hasta la Plaza Juan Alfonso de Baena, los murales emergen a ambos lados del camino, embelleciendo lugares tan cotidianos como el pabellón, el instituto o incluso una gasolinera.
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Un recorrido inmersivo por el arte urbano
El trayecto se adentra en la Haza el Reloj, para después descender hacia el antiguo Bar Ejeda y la zona trasera de la guardería, abriéndose paso hasta la barriada de Pedro Muñoz. Allí, el itinerario oficial se enriquece con nuevas intervenciones plásticas, ampliando el espectro visual y creativo. No obstante, el corazón histórico de Baena reserva sus propias joyas: el barrio de El Tinte, San Pedro Bajo, San Pedro Medio, Toledana y El Cambroncillo albergan murales que dialogan con la arquitectura tradicional y con la historia local, integrándose de manera armónica en su entorno.
El final del recorrido hace honor a esa mezcla cultural que tanto caracteriza a Baena. Descendiendo por la emblemática calle Llana, el visitante se encuentra con el imponente mural de los Judíos, emplazado al final de la calle Amador de los Ríos. Muy cerca, el mural de las Flores da la bienvenida a quienes emprenden la marcha desde el extremo opuesto, cerrando así un círculo de arte y color que invita a ser reinterpretado a cada paso.
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Diversidad y talento internacional en cada esquina
La riqueza de Art Baniana se evidencia en la variedad de estilos y de procedencias de los artistas que han dejado su huella en la localidad. Aunque la impronta del artista local Sake es especialmente reconocible, el proyecto ha reunido a creadores de toda España, de Europa y de Latinoamérica, desde Argentina y Ecuador hasta Colombia. Esta confluencia de miradas ha dotado al conjunto de una diversidad estética singular, donde el spray, la pintura plástica y la experimentación técnica se alternan para ofrecer un repertorio visual nunca visto en las calles de la Campiña.
Cada mural es, en sí mismo, una invitación al diálogo: entre artista y espacio público, entre tradición e innovación, entre vecinos y visitantes. La flexibilidad de la ruta permite que cada persona diseñe su propia exploración, adaptando el recorrido a su ritmo y curiosidad. Para quienes deseen profundizar, las redes sociales de Art Baniana ponen a disposición un código QR que facilita la descarga de la ruta y de la información sobre cada pieza, convirtiendo el móvil en el mejor aliado para no perder detalle de esta experiencia artística.
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