Lo que esconde la Selva de Irati: una de las rutas más bonitas de Navarra llena de leyendas, miradores y cascadas

Un recorrido de 12 kilómetros entre paisajes pirenaicos y rincones legendarios permite a los senderistas adentrarse en la memoria, el misterio y la emoción de una de las historias más conmovedoras de Navarra

Guardar
Ruta de Gartxot, en Navarra
Ruta de Gartxot, en Navarra (Adobe Stock).

Navarra, tierra de paisajes que alternan la suavidad de los valles con la grandeza de las montañas, esconde en su corazón algunos de los parajes más espectaculares y legendarios del norte de la península. Entre todos ellos, la Selva de Irati ocupa un lugar privilegiado por ser uno de los mayores hayedos y abetales de Europa, donde la naturaleza se manifiesta en un despliegue de colores, sonidos y aromas que cambian con las estaciones. Este bosque, protegido y casi intacto, es un refugio para la biodiversidad y un paraíso para los amantes del senderismo, la fotografía y la historia.

Entre sus senderos se encuentra una ruta que trasciende la simple caminata para adentrarse en la leyenda y el mito: la Ruta de Gartxot. Un itinerario donde la belleza natural se entrelaza con la tragedia de un bardo medieval, convirtiendo cada paso en un viaje por la memoria colectiva de Navarra.

Un recorrido entre hayedos, cascadas y leyendas

La Ruta de Gartxot comienza en Izalzu, un pequeño y pintoresco pueblo cercano a Ochagavía, en pleno Valle de Salazar. El trazado, de unos 12 kilómetros, está señalizado con marcas blancas y naranjas que acompañan al caminante por un bosque de robles y hayas, sumergiéndolo en el ambiente húmedo y frondoso de la Selva de Irati. El sendero asciende suavemente hasta alcanzar La Krutxea, un mirador excepcional desde el que se divisan los Pirineos, con la imponente Mesa de los Tres Reyes y el Pic d’Anie recortándose en el horizonte. Este punto estratégico, situado a 4,2 kilómetros del inicio, invita a detenerse, reponer fuerzas y admirar la inmensidad del paisaje, un escenario que parece sacado de una epopeya ancestral.

Ruta de Gartxot, en Navarra
Ruta de Gartxot, en Navarra (Adobe Stock).

A partir del mirador, la ruta se torna aún más mágica. El camino desciende hacia la cascada de Ripalda, donde el sonido del agua y el frescor del entorno ofrecen un respiro único. Más adelante, el itinerario conduce a la cueva de Elkorreta, un enclave esencial en la leyenda de Gartxot y uno de los rincones más simbólicos del recorrido. Tras el paso por la cueva de Elkorreta, el sendero recorre el Valle de Salazar, mostrando la riqueza de la flora y la fauna local.

El camino vuelve a sumergirse en el bosque antes de regresar a Izalzu, completando un círculo que aúna ejercicio físico y disfrute paisajístico. Para los que buscan una variante más exigente, desde la bifurcación de Elkorreta es posible dirigirse a la Sierra de Abodi, un macizo de 1.537 metros de altitud que separa Irati y Salazar y ofrece panorámicas todavía más espectaculares del Pirineo navarro.

Gartxot y Mikelot: la tragedia del bardo de Itzaltzu

La ruta toma su nombre de Gartxot, un bardo que, según la tradición recogida por Arturo Campión en su relato “El bardo de Itzaltzu”, vivió entre los siglos XI y XII. Gartxot trabajaba para los monjes de Roncesvalles hasta que estos se interesaron por su hijo Mikelot, dotado de una voz prodigiosa. Temiendo perderlo, Gartxot se rebeló y, en un acto desesperado, acabó con la vida de su propio hijo antes de dejarlo en manos ajenas.

Estas son algunas rutas curiosas que tienes que recorrer en España

Como castigo, fue condenado a morir encerrado en una torre de Elkorreta, sobreviviendo solo gracias a la caridad de los viajeros hasta sucumbir, según la leyenda, en abril de 1110. Este episodio, marcado por el dolor, la resistencia y el sacrificio, se ha transmitido de generación en generación, y hoy los senderistas pueden revivirlo al llegar a la cueva donde, según la tradición, Gartxot pasó sus últimos días. El ambiente sombrío y el silencio del lugar refuerzan la atmósfera de misterio que envuelve toda la ruta.