
Apenas a una hora de Valencia, en plena comarca de la Serranía, un pequeño pueblo se alza como uno de los rincones más especiales de la provincia. Esta villa es una joya histórica incrustada entre montañas gracias a su impresionante conjunto patrimonial donde destacan castillos, casonas, blasones y ermitas, entre otros muchos atractivos más. Pero no solo eso, pues además, se encuentra rodeado por un increíble entorno natural que permite disfrutar de paisajes de gran belleza gracias su extensa red de senderos.
Es por ello que Alpuente se ha convertido en un destino único en la región, sobre todo después de ser incluido recientemente en la lista de los Pueblos más Bonitos de España. Su selección le convierte en el primer pueblo valenciano en ser elegido por esta prestigioso ranking, el cual se hará efectivo en 2026. Así, Alpuente ha sido reconocido como uno de los mejores municipios que visitar en nuestro país y no es para menos, pues un paseo por su casco histórico descubre un entramado de calles donde poder vivir un auténtico viaje en el tiempo.
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Su castillo árabe e importancia histórica

El origen de Alpuente es incierto, aunque sí se sabe que ya existía un asentamiento durante la ocupación romana y evidencias de haber estado poblado desde la Edad de Bronce, tal y como lo demuestran los diferentes yacimientos encontrados. Un gran testigo de su historia es el castillo, incrustado en lo alto de la gran mole de piedra sobre la que se asienta el pueblo y rodeado de profundos precipicios que forman el barranco del Río Reguero.
Así, a casi mil metros de altura y fechado en torno al siglo X, este baluarte es uno de los principales monumentos de Alpuente. Fue concebida inicialmente como una construcción prácticamente inexpugnable, dando origen a la primitiva población destinada a controlar estratégicamente el paso por el valle que se extiende a sus pies. El perímetro amurallado abrazaba una extensión cercana a la hectárea, conocida como la Alcazaba, donde se distribuían las estructuras más relevantes de la fortificación. Dentro de este recinto se encontraban la ciudadela, los antiguos aljibes, diversas zonas de almacén y el área palatina, situada en la parte más elevada del conjunto. Al sur, sobresaliendo en la barbacana, se alza la imponente Torre Albarrana, separada del resto de la muralla principal, y concebida como defensa avanzada y vigía.
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Existía además una marcada relación jerárquica con el castillo de El Poyo o Collado, ubicado a unos diez o doce kilómetros al norte, también dentro del término municipal. Desde esa fortaleza se ejercía el control sobre el paso del antiguo Camino Real de Aragón a Valencia, y se obtenían las mejores vistas de las tierras que se adentran en la provincia de Teruel. Así, ambos castillos componían una red defensiva clave en la historia del territorio. Sin embargo, de la fortaleza tan solo quedan restos de procedencia romana y árabe, siendo lo mejor conservado la Torre de la Veleta o del Homenaje.
Un paseo por Alpuente

Pero más allá de su fortaleza, Alpuente sorprende al viajero gracias a sus pintorescas calles y conjunto monumental. Así, un paseo por ellas descubre otros rincones como la iglesia arciprestal de Nuestra Señora de la Piedad, un templo de una sola nave levantado entre los siglos XIII y XV. Su campanario octogonal guarda en su interior los elementos más antiguos, fechados en el siglo XIV, reflejando la continuidad del culto y la arquitectura a lo largo del tiempo. Por su parte, el antiguo Ayuntamiento encontraba tradicionalmente hogar en lo que fue una aljama, puerta de acceso a la antigua ciudad y primer saludo al viajero.
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Sobre su estructura se organizaba la Lonja de Contratación y la sede de la Gobernación árabe, a la que en el siglo XVI se adosaría un majestuoso salón consistorial. Es por ello que recorrer el trazado urbano de Alpuente es sumergirse en un ambiente medieval bien conservado. Aparecen casas solariegas con portadas y escudos nobiliarios que dan testimonio del abolengo local, hornos antiguos —uno de ellos reconvertido en Museo Etnológico—, balcones que recuerdan la influencia aragonesa y numerosos detalles que reflejan la voluntad de los habitantes por preservar el legado arquitectónico y cultural de su villa.
A casi un kilómetro del centro de la localidad, en la carretera hacia La Yesa, se encuentra la Ermita de la Purísima, construcción de mampostería y sillería fechada en el siglo XVIII, que resalta por su sobriedad y adaptación al paisaje. Muy cerca, a algo más de dos kilómetros por la carretera que conduce a La Yesa, emerge el Acueducto medieval de Los Arcos, una obra de trece arcadas concebida para llevar el agua de las fuentes Nueva y Marimacho. Por último, en las inmediaciones de la aldea del Collado, a unos dos kilómetros, se levantan los restos del histórico Castillo del Poyo, encaramado en la cima de una alta montaña.
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Senderismo y maravillosos paisajes

En el extenso término municipal de Alpuente, el viajero se encuentra con un auténtico paraíso para los amantes del senderismo y la bicicleta de montaña. La riqueza paisajística y el destacado patrimonio histórico hacen de esta comarca un destino inmejorable para quienes desean explorar tanto caminos rurales como antiguas sendas culturales. Aquí, la diversidad es clave: existen recorridos de distinta longitud y dificultad, lo que permite adaptar la experiencia a la condición física y al tiempo de cada visitante.
Las rutas homologadas que atraviesan el municipio —algunas de modo íntegro, otras en parte— invitan a descubrir rincones insólitos y paisajes de gran belleza, desde frondosos bosques hasta construcciones históricas, pasando por aldeas apartadas. Destacan especialmente cinco senderos señalizados de gran interés, como el que conduce al castillo del Poyo o el conocido como el sendero de las travinas.
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De esta forma, cada uno de estos caminos ofrecen diferentes perspectivas y desafíos para excursionistas y ciclistas. Además, existen propuestas específicas pensadas para quienes desean recorrer la zona sobre dos ruedas, como la popular Ruta de las Aldeas, perfecta para la bicicleta de montaña y para disfrutar de la autenticidad del entorno rural.
Cómo llegar
Desde Valencia, el viaje es de alrededor de 1 hora y 25 minutos por la carretera V-35. Por su parte, desde Teruel el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 30 minutos por las vías A-23 y A-1514.
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