
Viajar a otro país es una de las experiencias más enriquecedoras que existen. Aprender nuevos idiomas, probar platos típicos y conocer diferentes culturas son vivencias que pueden transformar tu forma de ver el mundo.
Sin embargo, hay ocasiones en las que hacer turismo puede volverse más complicado. Existen ciudades y pueblos donde la llegada de extranjeros no está bien vista. Es algo que ocurre, por ejemplo, en algunos puntos de Japón.
Esto es algo a lo que se ha enfrentado muchas veces Shuhei Ogawa, un guía turístico japonés. En uno de los últimos vídeos que ha subido a su cuenta de TikTok (@shuheiogawa769) ha explicado la razón por la que pasa esto en su país.
La razón por la que no aceptan turistas
Ogawa trabaja acompañando a visitantes de todo el mundo por distintas regiones, y advierte que en algunos restaurantes y locales pueden encontrarse ciertos carteles que prohíben la entrada a extranjeros.
Muchos de sus clientes se sorprenden, e incluso reaccionan con indignación ante lo que consideran un gesto abiertamente discriminatorio. Esta percepción no es errónea: estas prácticas tienen un trasfondo claramente racista, que vetan la entrada a personas únicamente por su nacionalidad. De hecho, el propio Ogawa admite que es racista, pero explica el motivo que hay detrás.
El japonés apunta que este tipo de restricciones no siempre responde a un rechazo personal hacia los turistas, sino que también surge de un contexto cultural específico en Japón. Explica que el país cuenta con normas sociales y costumbres tremendamente particulares que, en la mayoría de los casos, no figuran en ningún cartel ni manual.
A menudo, los visitantes desconocen estos códigos y pueden faltar a reglas fundamentales de convivencia sin ser conscientes de ello. Esto se convierte en un punto de conflicto en muchos casos, por lo que toman esta medida preventiva para evitar discusiones.
El guía relata que sucesos aparentemente inofensivos, como hacer ruidos fuertes con los palillos al comer o algunos gestos que pueden parecernos divertidos, pueden interpretarse como faltas de respeto en la cultura japonesa.
Mientras que a un japonés le exigirían salir inmediatamente del local ante este comportamiento, con los extranjeros la reacción suele ser menos directa: la desaprobación se manifiesta más en el gesto o en el ambiente que en una llamada de atención explícita.
En este contexto, muchos propietarios prefieren prohibir directamente la entrada a los no japoneses antes que arriesgarse a situaciones incómodas que, desde su perspectiva, pueden poner en jaque la armonía del lugar.
Ogawa subraya que, aunque la inmensa mayoría de turistas no tienen malas intenciones y se comportan de forma respetuosa, el temor a las diferencias culturales y a no poder corregir conductas inapropiadas lleva a algunos negocios a tomar la decisión de cerrar sus puertas a cualquier visitante extranjero.
El propio guía considera que esta práctica forma parte del racismo presente en ciertas dinámicas sociales japonesas, por mucho que su origen esté relacionado con la protección de las costumbres locales y la prevención de conflictos.
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