Los consejos de una familia tras dar la vuelta al mundo y el lugar que más les ha gustado: “No tienes que organizarlo todo”

Stéphanie, Grégory y sus hijos Adrián y Mila dejaron Lyon para cumplir el sueño de dar la vuelta al mundo. Tras visitar quince países, cuentan sus aprendizajes y anécdotas en redes sociales

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Captura de imagen de la familia en furgoneta (Instagram / @LESATTRAPESMONDE)

El 31 de julio de 2024, una familia francesa decidió pausar su vida cotidiana para iniciar una aventura inolvidable: recorrer el mundo durante 363 días. Stéphanie y Grégory, junto a sus hijos Adrián y Mila, emprendieron un viaje que los llevó por quince países en América del Norte y del Sur, Oceanía y Asia.

Durante el trayecto, la familia compartió cada experiencia en su cuenta de Instagram lesattrapesmonde, donde, además de mostrar paisajes y momentos familiares, ofrecieron consejos prácticos a futuros viajeros.

El encanto de la Polinesia Francesa

 un bungalow flotante sobre
un bungalow flotante sobre el océano Pacífico en la Polinesia francesa (Instagram)

Tras cinco meses en Latinoamérica, el viaje los llevó a la Polinesia Francesa, donde pasaron más de 30 días. Allí, descubrieron un lugar que describen como un paraíso. “Fue un lujo”, recuerda Stéphanie, de 41 años, encantada con las lagunas cristalinas de la isla.

La estancia en Tahití tuvo un componente emocional: la madre había vivido allí hasta los cinco años y pudo revivir parte de sus raíces. “Es EL destino que hay que visitar una vez en la vida”, aseguró.

Además de la belleza natural, también destacaron la cálida acogida de los polinesios. Los niños también vivieron experiencias inolvidables: fue en estas islas donde la familia probó el buceo por primera vez. Mila, de apenas seis años, se animó con excursiones de snorkel rodeada de tiburones y delfines.

Una de las primeras enseñanzas del viaje llegó en Brasil. Allí comprendieron que no es posible planear cada detalle de una vuelta al mundo. “Puedes organizarlo para un viaje de tres semanas, no para uno de un año”, señala Stéphanie.

La familia recomienda marcar un itinerario básico, con países y actividades imprescindibles, pero dejar margen para lo inesperado: aceptar sugerencias de locales, descubrir festivales o decidir quedarse más tiempo en un lugar que les encante. “Hay que escuchar los deseos, el cansancio y a los hijos”, resume la madre.

Viajar en furgoneta: una experiencia agridulce

Uno de los mayores retos del recorrido fue su decisión de recorrer Nueva Zelanda en una furgoneta durante 23 días. La idea, inspirada en imágenes de redes sociales, resultó menos idílica de lo esperado.

“La acampada libre está muy regulada, no podíamos aparcar donde queríamos y nos multaron varias veces”, explica la familia. En más de una ocasión, se vieron obligados a tener que pagar el camping. Una de las recomendaciones es optar por una autocaravana en viajes largos para asegurar comodidad y espacio.

El dinero fue otro de los grandes aprendizajes. Para la familia, viajar con un presupuesto ajustado es clave para evitar frustraciones y disfrutar de cada etapa. Hospedajes, excursiones o simples gastos cotidianos pueden variar mucho de un país a otro.

El caso más extremo lo vivieron en Argentina, donde la inflación disparó los precios. “Los precios se duplicaron, o incluso más. Es necesario un margen de maniobra: un presupuesto extra”, advierte Grégory, coach y consultor autónomo.

Tras casi un año de aventuras, la familia francesa regresa con muchos recuerdos, aprendizajes y consejos. Desde nadar entre mantarrayas hasta dormir apretados en una furgoneta, cada experiencia ha reforzado el valor de viajar juntos.

Su mensaje para quienes sueñan con recorrer el mundo es muy claro: ser flexibles, estar preparados para lo inesperado y, sobre todo, disfrutar en familia de cada paso del viaje.