
La Guerra Civil es uno de los acontecimientos más importantes en la historia de España. Durante el periodo que duró, del 1936 al 1939, fueron muchas las construcciones que se levantaron en diversos puntos de nuestro país con el fin de defender el territorio. Muchas de ellas fueron destruidas debido a las diferentes batallas, pero otras se encuentran en muy buen estado de conservación. En este sentido, en Albacete se localiza una de las líneas defensivas más importantes del conflicto.
Se trata del corredor de Almansa, un emplazamiento estratégico en el que aún se conservan más de una decena de imponentes nidos de ametralladora dobles. Durante la guerra civil española fueron utilizados por el bando republicano para defender un altiplano clave en las comunicaciones entre la meseta central y la costa levantina. Este enclave, históricamente relevante, está presidido por un conocido castillo que atestigua su importancia militar a lo largo de los siglos.
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Los restos de estas fortificaciones se encuentran junto a la carretera y la línea de tren que conecta Madrid con Valencia y Alicante, en la base del pintoresco pico Mugrón. Rodeados de viñedos y colinas cubiertas de matorrales, los nidos de ametralladora presentan una estructura generalmente rectangular y están en buen estado de conservación. Además, alrededor de estas posiciones defensivas aún se pueden distinguir los restos de grandes laberintos de trincheras, excavadas en las laderas de las colinas, que formaban parte del sistema defensivo durante el conflicto.
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Estos vestigios de la guerra, integrados en el paisaje rural, ofrecen un testimonio tangible de la importancia estratégica de la zona y del papel crucial que jugó en las operaciones militares durante la contienda. Así, tal y como recoge Miguel Cuesta Aguirre en el libro Rutas de la guerra civil española, de Anaya Touring, estas fortificaciones se pueden recorrer a través de una sencilla ruta.
Numerosos restos de la guerra

Según Aguirre, el recorrido tiene una longitud de alrededor de 20 kilómetros en sentido circular y es de dificultad baja. El coche se puede dejar en la estación de servicio de la salida 140 de la A-31, desde donde empezar la ruta. Este recorrido permite visitar varios puntos clave de la línea defensiva republicana, como el famoso búnker de mando, que aún conserva inscripciones de la época, así como complejos laberínticos de trincheras que se extienden por las laderas de la región.
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Sin embargo, la gran mayoría de nidos de ametralladora están colmatados o son de difícil acceso debido a la maleza que los rodea. Aunque “puede que, de entre todas las fortificaciones de Almansa, las más interesantes sean las que se salen del estándar del doble nido”, explica el autor. Así, en la parte nororiental de la línea, en la retaguardia, se ubica lo que pudo ser un puesto de mando blindado, ya que alberga algunas cámaras aspilleras. “En su acceso principal aparece una peculiar inscripción: Viva España proletaria, 18-7-36″, detalla.
Igualmente, en la parte meridional, justo al otro lado de la carretera, se ubica otro puesto de mando o un refugio. “Se trata de una estancia subterránea a la que se accede por unas escaleras desde una zanja de circulación de doble muro de hormigón. Tiene unas salidas de humo inmaculadas que dejan ver el imponente espesor de la cubierta”, afirma Miguel.
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Cómo realizar la ruta

Realizar una ruta circular que conecte todas las fortificaciones de la Guerra Civil en el Corredor de Almansa implica recorrer aproximadamente 20 kilómetros a pie. Aunque el trayecto no es apto para vehículos debido a algunos tramos en mal estado, la ruta cruza la autovía A-31 a través de un estrecho túnel y transita por caminos de fincas privadas cerrados al tráfico. Sin embargo, al dividir el recorrido en segmentos, es posible acercarse en coche a puntos cercanos a los vestigios.
Para explorar la zona nororiental, se recomienda tomar la salida 140 de la A-31. Desde ahí, se accede a un camino que corre paralelo a la autovía hacia el oeste. A un kilómetro, se llega a una construcción donde es posible aparcar, y desde ese punto se continúa a pie hacia el norte durante otro kilómetro hasta alcanzar el puesto de mando. En la zona sur, se accede tomando la salida 136 de la A-31. Un camino paralelo a la vía del tren permite recorrer varios nidos de ametralladora.
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Después de 2,5 kilómetros, el camino se vuelve intransitable para los vehículos, por lo que el último tramo de un kilómetro hasta las estancias subterráneas debe hacerse a pie. Finalmente, en la zona occidental es posible acercarse a las fortificaciones ubicadas a los pies del pico Mugrón. Para ello, se toma la CM-3201 en dirección norte, regresando hacia la autovía. Después, se desvía hacia el este por una pista que tras dos kilómetros lleva directamente hasta los pies de las fortificaciones.
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