El peligro invisible de las olas de calor: las desapariciones aumentan casi un 9% en España entre los mayores de 65 años

Durante los próximos días, la península ibérica enfrenta su segunda ola de calor desde el inicio del verano, con valores máximos de 40ºC

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España está a las puertas de la segunda ola de calor del verano y los expertos avisan de los riesgos de salud a los que se exponen las mascotas si no se toman medidas de protección suficientes y qué síntomas serían preocupantes y requerirían atención veterinaria: desde el jadeo excesivo y dificultad para respirar, hasta la debilidad, el tambaleo o la desorientación. Otras señales también de alerta serían además, las encías muy enrojecidas o pálidas, los vómitos, la diarrea o la salivación excesiva.
Varias personas se protegen del sol con sombreros. A 05 de julio de 2026, en Sevilla (Rocío Ruz / Europa Press)

La primera ola de calor del verano ha dejado récords históricos a lo largo de toda la península ibérica y Europa. Pero, apenas una semana después, los españoles tienen que enfrentarse de nuevo a una jornada marcada por temperaturas extremas. La Aemet ha estimado que en las zonas amplias los valores máximos pasarán los 36-38ºC, mientras que en los valles del Ebro, Tajo, Guadiana y Guadalquivir, así como en el cuadrante suroeste, el interior de Galicia y zonas bajas del Pirineo de Lleida se podría llegar hasta los 40ºC.

Además de ser un factor de riesgo extremo para los incendios forestales, estas temperaturas son un peligro para la salud, sobre todo para nuestros mayores. Más allá del agotamiento habitual, las sucesivas olas de calor se consolidan como un factor crítico que dispara los casos de desapariciones de personas de la tercera edad en el país. Así lo indican los datos del Centro Nacional de Personas Desaparecidas (CNDES) tras detectar que en 2025 se registraron 1.179 denuncias por desaparición de personas mayores de 65 años, lo que supone un incremento del 8,6% respecto al año anterior.

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¿Cómo se relacionan estos dos factores?

El incremento térmico durante la época estival no solo provoca malestar físico; es un detonante directo de la confusión mental. Los especialistas de SaveFamily advierten de que las temperaturas extremas provocan cuadros de deshidratación, fatiga, mareos y golpes de calor, que terminan afectando gravemente la capacidad de orientación.

Esta situación es especialmente crítica para personas mayores que viven solas, las que siguen tratamientos farmacológicos que merman su respuesta al calor, o quienes padecen problemas de memoria o enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Las estadísticas muestran además un claro sesgo de género en esta cuestión: tres de cada cuatro desapariciones en esta franja de edad (el 75%) corresponden a hombres, una proporción mucho mayor que en otros grupos.

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La Comunidad de Madrid mantiene activo el nivel 2 de "riesgo alto" por calor en toda la región ante una previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) que apunta a máximas superiores a los 40 grados centígrados para este martes, con un ligero respiro térmico de cara a las dos próximas jornadas.
Varias personas sentadas a la sombra, en Madrid Río, a 23 de junio de 2026, en Madrid (Fernando Sánchez / Europa Press)

A los riesgos del calor se suma el cambio de hábitos veraniegos. Y es que con el buen tiempo llegan los paseos al aire libre y los traslados a segundas residencias. Jorge Álvarez, CEO de SaveFamily, detalla que “una persona que sale a caminar con normalidad puede sufrir un episodio de confusión provocado por la deshidratación o por un golpe de calor y perder la capacidad de orientarse”. Por eso, para quienes sufren deterioro cognitivo, perder sus rutinas diarias y encontrarse en entornos nuevos incrementa el riesgo de perderse.

Esta movilidad coincide además con una menor supervisión de las familias, sumada a las vacaciones de los cuidadores. A esto se añade que cuando una persona mayor se desorienta fuera del hogar, suele ser incapaz de retornar o pedir auxilio, desencadenando la emergencia. Debido a ello, “cada verano observamos una mayor preocupación de las familias porque el calor extremo puede acelerar procesos de desorientación en personas con deterioro cognitivo o problemas de memoria”, insiste el CEO. Por este motivo, Álvarez sostiene que “la prevención y el uso de herramientas que permitan localizar rápidamente a una persona vulnerable” son fundamentales.

Una ventana de tiempo que se estrecha

Pero, ¿qué se puede hacer cuando hemos notado la desaparición de un familiar por estas condiciones? Los expertos de SafeFamily determinan que, ante este panorama, el tiempo de reacción es vital, ya que las primeras horas desde la ausencia son decisivas para el éxito de la búsqueda. Con olas de calor extremo, esta ventana se estrecha dramáticamente: una persona desorientada y expuesta directamente al sol sufre una deshidratación acelerada que pone en riesgo su vida en muy poco tiempo.

La ola de calor se intensifica en región andaluza, dejando activado para este martes el aviso rojo por temperaturas extremas en la provincia de Córdoba y Jaén que podrían alcanzar los 44 grados, mientras que en Almería y Granada se ha decretado la alerta naranja y en Sevilla el nivel amarillo.
Aviso rojo por calor en zonas de Andalucía. A 23 de junio de 2026, en Sevilla (María José López / Europa Press)

A nivel general, el informe del CNDES constató 25.086 denuncias por desaparición en 2025, en alusión a 16.024 personas, y de las cuales 1.179 hacían referencia a personas mayores de 65 años. En comunidades autónomas, encontramos que Madrid es la que mayor incidencia tiene con 3.874 casos. A la capital la siguen: Cataluña (3.564), Andalucía (3.333), Canarias (3.304) y la Comunidad Valenciana (2.635).

Para mitigar este peligro, existen algunas herramientas que pueden ser cruciales durante la búsqueda. Por eso, muchas familias recurren a relojes inteligentes diseñados para la tercera edad; una adquisición que ha crecido un 20% en el último año. Estos dispositivos incorporan localización GPS en tiempo real, botón SOS, llamadas directas, detector automático de caídas y monitoreo de constantes vitales, permitiendo actuar con máxima rapidez ante un imprevisto.

Esto surge como una medida cuando “muchas familias no pueden acompañar a diario a sus padres o abuelos debido al trabajo, la distancia o sus propias obligaciones”, afirma Jorge Álvarez. De este modo, “la tecnología se ha convertido en un apoyo fundamental para mantener la autonomía de las personas mayores sin renunciar a su seguridad”, asegura.

Los especialistas recomiendan que durante las olas de calor los mayores eviten exponerse al sol en las horas centrales del día, mantengan una correcta hidratación y cuenten con herramientas de comunicación y localización inmediata. La prevención activa se consolida como la mejor estrategia para proteger a uno de los colectivos más vulnerables de la sociedad.

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