Apenas a 30 minutos de Bilbao, en la comarca de las Encartaciones, entre imponentes montañas y una gran riqueza natural, se ubica uno de los pueblos más bonitos de Vizcaya. Esta localidad destaca por su rico patrimonio histórico, el cual conforman un casco medieval que está declarado Bien de Interés Cultural. Así, sus calles invitan a perderse y descubrir todos los rincones que alberga esta villa, la cual está considerada como uno de los pueblos más bonitos del País Vasco.
Estamos hablando de Balmaseda, un ejemplo vivo de la riqueza histórica y cultural que caracteriza al País Vasco. La localidad se caracteriza por su profundo arraigo a las tradiciones, su legado histórico y un entorno natural que atrae tanto a locales como a visitantes. Además, cuenta con algunas de las joyas monumentales románicas más importantes de la región.
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El primer pueblo de Vizcaya
Fundada en 1199 por Don Lope Sánchez de Mena, Balmaseda ostenta el título de ser la primera villa fundada en el Señorío de Vizcaya. Su posición estratégica, en un valle rodeado de montañas y cercano al río Cadagua, la convirtió en un crucial punto de paso para el comercio entre Castilla y el puerto de Bilbao. A día de hoy, el único testimonio de esa época es el puente viejo, una pasarela del siglo XII que funcionó como aduana y es a día de hoy uno de los símbolos de la villa. Igualmente, en los cantones de la villa se desarrollaron diversos comercios, mesones, industrias artesanales y herrerías, organizados en gremios.

Durante este período, la villa también albergó una próspera comunidad judía, que fue un pilar fundamental hasta su expulsión en 1483, coincidiendo con la instauración de la Inquisición en la localidad. Sin embargo, su historia también ha estado marcada por diversos conflictos bélicos. La Guerra de la Convención dejó a la villa en una situación de bancarrota, mientras que la guerra de la Independencia la sumió en un profundo desorden, agravado por el incendio de la localidad a manos de las tropas napoleónicas el 8 de noviembre de 1808.
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Más adelante, las guerras carlistas contribuyeron a la desintegración de su estructura socioeconómica. En la Guerra Civil, Balmaseda fue escenario de la batalla del Kolitza, un enfrentamiento en el que fallecieron más de doscientas personas. Igualmente, a comienzos del siglo XX, la llegada del ferrocarril impulsó un resurgimiento económico en Balmaseda, dando inicio a un proceso de industrialización que consolidó a la villa como una de las principales localidades de la provincia y la capital de Las Encartaciones.
Un paseo por Balmaseda

En la actualidad, Balmaseda conserva su trazado medieval, caracterizado por cuatro calles principales que discurren paralelas al río. Esta estructura, singular en la región, evoca su pasado histórico. Recorrer los cantones y plazas del casco antiguo ofrece una oportunidad única para descubrir los monumentos más destacados de la villa y sumergirse en su rica herencia cultural. Así, de todo su conjunto monumental destaca la iglesia de San Severino, un templo construido en el siglo XIV que cuenta con tres naves abovedadas soportadas por seis esbeltas columnas.
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Igualmente, la iglesia de San Juan el Moral es otra de las paradas imperdibles en la villa. Se trata de una construcción clasicista que data del siglo XV y en la actualidad acoge el Museo de Historia de la Villa. Por su parte, el convento de Santa Clara, del siglo XVII y del cual destaca su imponente fachada, es también un punto de interés. A pocos pasos del convento se alzan los palacios de Urrutia y Horcasitas, dos ejemplos notables de la arquitectura señorial que predominaba en la villa durante los siglos XVIII y XIX.
El palacio de Urrutia, con su sobria elegancia, y el palacio de Horcasitas, que combina elementos barrocos y neoclásicos, son testigos del poder y la influencia que algunas familias ejercieron en la región durante esos siglos. Pero no se puede hablar de Balmaseda sin mencionar el Puente Viejo, también conocido como Puente de La Muza. Esta construcción medieval del siglo XIII, con su característico torreón, es uno de los símbolos más reconocidos de la villa.
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Un entorno natural privilegiado

El entorno natural de Balmaseda es otro de sus grandes atractivos. Situada en un valle rodeado de montañas, la villa es un punto de partida ideal para realizar rutas de senderismo y disfrutar del paisaje vasco. La cercanía al Parque Natural de Armañón, que alberga una rica biodiversidad y espectaculares paisajes kársticos, ofrece a los amantes de la naturaleza múltiples oportunidades para explorar.
El río Cadagua, que atraviesa la villa, añade un toque pintoresco al paisaje y ha sido históricamente una fuente de vida para los habitantes de Balmaseda. A lo largo de sus riberas, es posible disfrutar de tranquilos paseos y de la observación de la fauna local.
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Cómo llegar
Desde Bilbao, el viaje es de alrededor de 30 minutos por la carretera BI-636. Por su parte, desde Vitoria el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 5 minutos por las vías AP-68 y BI-636 (hay peajes).
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