
En el corazón de la Alcarria, en pleno valle del río Tajuña, emerge Brihuega, una de las localidades más bonitas de Guadalajara. Este pueblo es conocido por su riqueza histórica, su patrimonio arquitectónico y, especialmente, por sus campos de lavanda, que atraen a miles de visitantes cada año. De hecho, su entorno natural, repleto de huertas y jardines, le han otorgado también el nombre popular de ‘Jardín de la Alcarria’. Pero esto no es todo, pues también destaca por su rico conjunto monumental y su casco histórico, el cual transporta al viajero a la época medieval.
En este sentido, uno de los elementos más destacados del patrimonio de Brihuega es su castillo, conocido como el castillo de la Peña Bermeja. Esta fortaleza, situada en un promontorio rocoso, tuvo una gran importancia a lo largo de la historia gracias a su situación privilegiada, siendo testigo de numerosas batallas y conflictos. El castillo, que en la actualidad es de propiedad privada, ha sido restaurado en varias ocasiones, pero conserva su esencia medieval y es un recordatorio de la importancia estratégica de Brihuega en la historia de la región.
A pesar de ello, tal y como señalan en el portal web de Turismo de Castilla-La Mancha, desde la oficina de Brihuega realizan visitas guiadas a todo aquel que lo desee. Para obtener información acerca de los horarios y el precio se debe contactar con el teléfono 949 280 442 de viernes a domingo, y en el 949 340 030 de lunes a jueves.
Una fortaleza milenaria

Brihuega, con una historia que se remonta a la época celtíbera, ha sido testigo de numerosos acontecimientos históricos que han dejado una huella imborrable en su patrimonio. Durante la Reconquista, la villa fue un importante enclave estratégico, lo que se refleja en su impresionante recinto amurallado, que todavía se conserva en buen estado. Estas murallas, construidas en el siglo XII, rodean el casco antiguo y ofrecen una visión única del pasado medieval de la localidad.
Pero su máximo exponente se encuentra en la fortaleza que domina la villa. El castillo de Peña Bermeja fue construido en el siglo X y sobre la primitiva alcazaba árabe se añadieron estancias en el siglo XII, de estilo románico, y posteriormente en el XIII le construyeron la capilla de tono gótico de transición. En su visita, accediendo por la puerta adyacente a la iglesia de Santa María, el visitante se encuentra con el corazón del castillo, que se eleva sobre un espacio central. Esta área, la más elevada del recinto, alberga hoy las ruinas de lo que en su día fueron los salones del palacio, un testimonio de la importancia que este enclave tuvo en épocas pasadas.
Frente a este núcleo central, un amplio espacio abierto, en el que se pueden observar los restos de antiguas construcciones, actualmente funciona como cementerio. Por su parte, en el lado norte del castillo, adosado a la estructura original, se encuentra un conjunto de edificaciones de gran interés arquitectónico e histórico. Destaca una larga nave cubierta por una bóveda de cañón, que hoy en día es conocida como la capilla de la Vera Cruz. Este espacio religioso, de acceso sencillo desde el prado de Santa María, sigue cumpliendo una función litúrgica, manteniendo viva la conexión entre el pasado y el presente del castillo.
La iglesia de Santa María de la Peña

Subiendo al nivel superior del castillo, se accede a lo que fue la capilla del castillo, la cual se ha conservado como uno de los elementos más valiosos y singulares del conjunto. Este templo del siglo XIII, de planta cuadrada y estructura poligonal con cinco lados, es un exquisito ejemplo de la arquitectura gótica inicial. Además, su ábside es especialmente notable, con tres ventanales esbeltos y apuntados que permiten la entrada de la luz natural, creando un juego de luces y sombras que realza la atmósfera del lugar.
Pero su una estructura que destaca sobre las demás, esa es la iglesia de Santa María de la Peña. Este templo se sitúa dentro del recinto del castillo y constituye una de las obras del gótico de transición más importantes de la región. Fue construido en el siglo XIII, combinando elementos del románico y el gótico, aunque ha sufrido algunas reformas a lo largo de su historia. Además de la iglesia, el castillo alberga las ruinas del que fuera el convento franciscano de la reforma alcantarina, un espacio que, aunque en estado de ruina, sigue siendo un importante vestigio del pasado religioso y cultural de la zona.
Cómo llegar
Desde Madrid, el viaje es de alrededor de 1 hora y 10 minutos por la carretera A-2. Por su parte, desde Guadalajara el trayecto tiene una duración estimada de 25 minutos por las vías A-2 y CM-2011.
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