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El secreto de los zurdos en el deporte: la ventaja que nace en la rareza y que comparten Rafa Nadal, Carolina Marín o Lamine Yamal

Hoy, 13 de agosto, es el Día Internacional de los Zurdos, una cualidad de solo el 10,6% de la población mundial

Rafa Nadal, deportista zurdo.
Rafa Nadal, deportista zurdo.
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Hay algo en común en Rafael Nadal, Carolina Marín, Lionel Messi, Diego Maradona, Muhammad Ali o Valentino Rossi: todos han hecho historia utilizando la izquierda como una de sus principales armas. Algunos lo hacen con la mano, otros con la pierna y algunos, como Nadal, presentan una curiosa combinación de lateralidades. Pero hoy, 13 de agosto, es el Día Internacional del Zurdo y, si se repasa la lista de los mejores en sus disciplinas, es inevitable la pregunta: ¿supone una ventaja ser zurdo para triunfar?

La respuesta no es tan sencilla como decir que un zurdo es mejor deportista que un diestro. La evidencia apunta a que sí puede ofrecer ciertas ventajas en determinadas disciplinas, sobre todo cuando existe un rival enfrente, pero la razón más aceptada es que solo el 10,6% de la población es zurdo y, simplemente, sus rivales no están acostumbrados a enfrentarse a ellos.

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Eso explica por qué la zurda tiene un especial valor en deportes como el tenis, el bádminton, el boxeo, el fútbol o el béisbol. El rival tiene que interpretar movimientos, trayectorias y ángulos a los que no se enfrenta con frecuencia. El zurdo, en cambio, está acostumbrado a competir desde pequeño contra diestros. Y si miramos otra vez la lista, pero del deporte español, nos encontramos con una larga lista de deportistas que han aprovechado su cualidad: Rafa Nadal, Carolina Marín o ahora Hugo González o Lamine Yamal.

Hugo González. (David Butler/Reuters)
Hugo González. (David Butler/Reuters)

Una minoría que aprendió a vivir en un mundo de diestros

El Día Internacional del Zurdo nació en 1976 precisamente para visibilizar las dificultades de una minoría que se ha acostumbrado a vivir en entornos diseñados principalmente para diestros: tijeras, pupitres, incluso los emojis del móvil. En el deporte, esa diferencia se nota en pequeños detalles: material, herramientas o explicaciones técnicas pensadas de forma predominante para diestros.

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Pero ocurre algo curioso: lo que fuera de la pista puede ser una dificultad, dentro puede transformarse en ventaja táctica. En el boxeo, por ejemplo, encontrarse con un rival zurdo obliga a modificar automatismos y preparar específicamente el combate, recurriendo incluso a sparrings zurdos para reproducir la guardia y los ángulos que después aparecerán en el ring. En el tenis pasa algo parecido: un jugador diestro conoce perfectamente los efectos y trayectorias de otros diestros, pero cuando aparece un zurdo, el bote y el ángulo llegan desde el lado contrario, y eso obliga a pensar de otra manera. O en fútbol, cuando el regate o el pase obliga a utilizar a cambiar los apoyos.

Lamine Yamal. (REUTERS/Nacho Doce)
Lamine Yamal. (REUTERS/Nacho Doce)

Nadal: el zurdo que en realidad es diestro

Pocos casos explican mejor la complejidad de la lateralidad que Rafa Nadal. El tenista balear escribe, firma y realiza la mayoría de sus actividades cotidianas con la derecha. Sin embargo, durante más de dos décadas hizo prácticamente todo lo importante en una pista de tenis con la izquierda. No nació, por tanto, como el zurdo convencional: en sus primeros años jugaba con las dos manos y, con el tiempo, terminó desarrollando su juego como zurdo, en un proceso ligado a su formación junto a su tío Toni.

Rafa Nadal estará en Málaga en la Copa Davis. (Juanjo Martín/EFE)
Rafa Nadal. (Juanjo Martín/EFE)

Carolina Marín: la zurda que hizo suyo el bádminton

En España hay otro ejemplo extraordinario: Carolina Marín. La campeona olímpica y tricampeona del mundo de bádminton es zurda y ha convertido esa condición en parte de su identidad deportiva. En su infancia, incluso recibió un apodo relacionado con otra leyenda zurda: su madre la llamaba “la McEnroe del bádminton”, en referencia al carácter fuerte del mítico tenista estadounidense, también zurdo.

Marín ha hablado además de las ventajas de jugar con la izquierda, con motivo del propio Día Internacional del Zurdo: “Hago mi propio estilo de juego, para que en el lado izquierdo pueda tener el ataque, y de este modo atacar en el amplio juego que tiene la pista y contra cualquier rival”.

Carolina Marin. (Reuters/Andrew Boyers)
Carolina Marin. (Reuters/Andrew Boyers)

De Camacho a Casillas: la huella de la zurda en el fútbol español

El fútbol español también tiene su propia genealogía de zurdos. José Antonio Camacho, mítico lateral del Real Madrid y de la selección, reconoció en su día lo que suponía empezar la carrera siendo zurdo en una posición muy marcada: “Para mí fue un problema ser zurdo en mis inicios porque siempre te asocian a esa banda y te quedas un poco encasillado en tu carrera”, llegó a confesar. Con el tiempo, el propio futbolista terminó jugando también de lateral derecho, tanto en el Madrid como con la selección.

Iker Casillas, portero zurdo, forma parte igualmente de esa lista de grandes nombres del fútbol español que han destacado con la izquierda, en su caso bajo palos. Y aunque los grandes referentes internacionales sigan siendo Maradona y Messi, conviene recordar que Diego, como Nadal, tampoco era un zurdo “total”: firmaba autógrafos y jugaba al tenis con la derecha, pero su gol más recordado ante Inglaterra en el Mundial de 1986 lo marcó, cómo no, con la izquierda.

Es por eso que, en el deporte de élite, donde la diferencia entre ganar o perder se mide en los detalles, una pequeña diferencia con respecto a la mayoría puede suponer la victoria y la derrota. Y ser zurdo es esa arma que puede decantar el destino del partido o combate a tu favor.

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