La noche en la que Mikel Merino marcó el gol que dio el pase a España a los cuartos de final del Mundial frente a Portugal será recordada no solo por su importancia deportiva, sino también por la intensidad con la que se vivió en la grada. Entre los seguidores de la selección estaba su padre, Miguel Merino, que experimentó una mezcla de orgullo, emoción y sorpresa difícil de describir. El momento del tanto, en el minuto 91, resultó determinante para el desenlace y convirtió al centrocampista en el protagonista absoluto de la velada.
Miguel Merino, exfutbolista y figura muy cercana a la carrera de su hijo, compartió sus impresiones tras el partido en el Partidazo de Cope. Aseguró que, aunque ya había vivido algo similar durante la Eurocopa de hace dos años, el contexto del Mundial y la magnitud del escenario en Dallas hacían de este gol algo completamente diferente. No ocultó su emoción y reconoció que este tipo de vivencias superan cualquier expectativa, especialmente por las circunstancias en las que se produjo. “Vivir esto, en un escenario como este y en un Mundial... Es una pasada lo que nos ha hecho vivir Mikel”, afirmó.
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El padre del jugador destacó lo especial que fue la acción por el momento en que llegó y por el rival al que se enfrentaban. Portugal representa uno de los adversarios más exigentes del fútbol europeo y mundial, lo que añade valor al logro. “El minuto que era, ante un rival enorme, en este escenario... Todavía lo estamos asimilando”, declaró. Miguel Merino también relató cómo experimentó la tensión del tramo final del partido. No daba por hecha la prórroga y tenía la sensación de que cualquier jugada podía decidir el resultado a favor de uno u otro equipo. “Cuando ha salido al campo, no firmaba la prórroga. España estaba con buenas sensaciones. Se podía decidir el partido para los dos en cualquier jugada”, explicó.

Más allá del aspecto puramente futbolístico, la jornada estuvo marcada por detalles personales y supersticiones familiares. Miguel Merino confesó que mantiene una tradición muy especial cada 6 de julio cuando hay torneo: llevar consigo un pañuelo con la figura de San Fermín, una costumbre que considera innegociable y que le acompaña siempre en estas fechas. Según recordó, en el Campeonato Europeo sub-19, Mikel también marcó un gol en una jornada cercana al 6 y 7 de julio, lo que refuerza la relación entre la fecha y los buenos augurios para la familia. “En el campeonato sub-19, Mikel metió gol el 7 de julio y hoy otra vez”, puntualizó.
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Los amuletos de Miguel Merino
Los amuletos no se limitaron al pañuelo. El propio Miguel confesó que ese mismo día decidió ponerse unos calcetines muy especiales, que evocan el gol que su hijo marcó en la prórroga de Stuttgart, hace dos años. “Esta mañana me he puesto unos calcetines que reflejaban el gol de Mikel en el 119’. Es un calcetín del gol de Stuttgart y hoy me los he puesto”, relató. Entre risas, reconoció que estas supersticiones parecen estar de su lado y que, después del resultado, es difícil no creer en la influencia de estos pequeños rituales.
La clasificación de España para los cuartos de final, gracias a ese gol en el tramo final del encuentro, no solo supuso un éxito colectivo para la selección, sino también un momento de enorme significado personal para la familia Merino. La combinación de emociones, recuerdos y tradiciones familiares se sumó a la celebración en una noche que permanecerá en la memoria tanto de los protagonistas como de los aficionados que vivieron el triunfo desde las gradas.
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