Un histórico tenista italiano avala a Carlitos: “Cuando Alcaraz juega al 100% es mejor que Sinner”

El próximo objetivo del número 1 es Roma para convertirse en campeón de los nueve Masters 1000

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Carlos Alcaraz y Jannik Sinner antes de la final de Montecarlo. (Europa Press)
Carlos Alcaraz y Jannik Sinner antes de la final de Montecarlo. (Europa Press)

Han pasado 50 años desde aquel 1976 en el que Adriano Panatta conquistó Roma, Roland Garros y la Copa Davis... y aún le persigue la misma historia. Él mismo lo reconoce con humor: “¡Qué vida tan disoluta! Mis mejores recuerdos están en el Louvre. Espero que gane un italiano en Roma, para que no volvamos a hablar de mi ’76″, ha confesado en Il Corriere della Sera.

El deseo de Panatta tiene ahora más posibilidades que nunca de cumplirse. Alcaraz, campeón defensor, no estará sobre la tierra batida por culpa de una lesión en la muñeca, Y Sinner llega como reciente campeón del Mutua Madrid Open.

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Lo hizo en 57 minutos frente al ruso Alexander Zverev en un partido controlado desde el principio (6-1 y 6-2). Si gana en Roma, será el primer tenista en la historia en ganar los nueve Masters 1000.

El tenista Carlos Alcaraz detalla en rueda de prensa las molestias físicas que ha experimentado, las cuales atribuye al escaso tiempo de recuperación entre partidos.

Sinner y Alcaraz, “fenómenos a otro nivel”

Para Panatta no hay duda de quiénes y por qué son los líderes mundiales. Para él, Jannik Sinner y Carlitos están por encima del resto. “Cuando Jannik y Alcaraz están en el cuadro, a los demás les resulta difícil vencerlos a ambos. Los llamo ‘los demás’ porque, comparados con esos dos fenómenos, juegan a otro nivel".

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Y la actualidad le da la razón. El italiano acaba de conquistar su quinto Master 1000 consecutivo en Madrid, igualando a Alcaraz en la carrera de ‘Grandes Títulos’ con 15 trofeos y se convierte en el primer jugador de la era Open en ganar los cuatro primeros Masters 1000 de una misma temporada.

Con 14.350 puntos ATP, ya acumula la cuarta mayor puntuación de la historia del ranking, solo por detrás de Djokovic, Federer y Nadal. Y sin embargo, Panatta ha matizado: “Cuando Alcaraz juega al 100%, vence a Sinner porque tiene algunos movimientos más creativos. Pero el tenis no se trata solo de actuaciones estelares: en promedio, Jannik es superior”.

Jannick Sinner celebra el título en Montecarlo. (REUTERS/Manon Cruz)
Jannick Sinner celebra el título en Montecarlo. (REUTERS/Manon Cruz)

Radiografía del juego de Alcaraz y Sinner

Panatta descompone el juego de ambos casi pieza a pieza: “La derecha de Alcaraz, el revés de Sinner, el saque de Sinner hoy, la volea y la dejada de Alcaraz, los movimientos de Alcaraz”.

Y añade un dato reciente que, en su opinión, pesa: “En Montecarlo, en tierra batida, ganó Sinner”. Lo hizo por 7-6 y 6-3, arrebatándole también el número uno al español.

La comparación que hace para explicar a Alcaraz dice mucho de cómo lo ve: “Carlos me recuerda a Lew Hoad, a quien algunos consideran el mejor de todos los tiempos: en un buen día, era imbatible”.

Carlos Alcaraz tras perder la final del Masters 1000 de Montecarlo, felicita al campeón, Jannik Sinner. (EFE/Sebastien Nogier)
Carlos Alcaraz tras perder la final del Masters 1000 de Montecarlo, felicita al campeón, Jannik Sinner. (EFE/Sebastien Nogier)

“Llamar mecánico a Sinner es injuto”

Uno de los momentos más contundentes de la entrevista llega cuando Panatta rechaza de plano una etiqueta que no le hace justicia al número uno: “Admiro su afán de superación: cada día se dedica a subsanar sus deficiencias. Es raro, créeme: normalmente uno practica lo que ya sabe hacer bien. Jannik no”.

Y es esa obsesión por mejorar precisamente lo que define al actual dominador del circuito: “Es la búsqueda de la perfección en su máxima expresión”.

El tenista italiano Jannik Sinner (REUTERS/Ana Beltran)
Jannik Sinner celebra el título del Mutua Madrid Open. (REUTERS/Ana Beltran)

Dos talentos, dos formas de libertad

Y para Panatta, hay algo en el murciano que le resulta familiar: “Carlos me impactó cuando dijo que, sin Ferrero, por fin podía tomar decisiones. Claramente lo sufría. Cambió el riesgo de sufrir algunas derrotas más por la libertad. Yo soy como él”.

Desde su perspectiva, el circuito actual es más homogéneo y brutal que el de su época: “Cuando yo jugaba, los diez mejores ya habían ganado títulos de Grand Slam. Este es el nivel de hoy”. Y el tenis, ha advetido, ya no perdona: “Es un tenis exigente, muy físico: se lesionan con facilidad. Todo se lleva al extremo, incluso el esfuerzo. Se consumen como velas”.

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