Mark Fisher, filósofo: “El ser humano es el animal que no encaja, la aberración de la naturaleza que no tiene lugar en el orden natural”

La obra del pensador reflexiona sobre la condición humana, el desarraigo y las contradicciones de una sociedad que ha convertido la desconexión del entorno en una fuente de sufrimiento

Mark Fisher, filósofo y crítico cultural.
Mark Fisher, filósofo y crítico cultural.
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De todos los libros sobre pensamiento y crítica cultural que se han publicado en el siglo XXI, es probable que Realismo capitalista haya sido uno de los que más influencia ha tenido desde su publicación. Su autor, Mark Fisher (1968-2017), fue un profesor y teórico británico que revolucionó el análisis de su época con este ensayo, capaz de diagnosticar el agotamiento creativo, la burocracia laboral y la crisis de salud mental que caracterizan nuestro tiempo.

El núcleo de su obra se reparte entre ensayos afilados como Los fantasmas de mi vida y sus célebres artículos publicados en blogs y medios de comunicación. En ellos, Fisher reflexionaba sobre música pop, cine de terror, ciencia ficción y, muy especialmente, salud mental. Su obsesión era demostrar cómo el sufrimiento psíquico individual está estrechamente ligado a las presiones del sistema socioeconómico actual.

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Es en este marco donde se recoge una de las sentencias que más se le atribuyen: “El ser humano es un animal que no encaja, la aberración de la naturaleza que no tiene lugar en el orden natural”. Con estas palabras, el filósofo nos está presentando su concepto de lo grotesco, que es cuando algo natural se altera y deja de pertenecer al entorno. Así, nuestra capacidad para modificar, fragmentar y reutilizar los productos de la naturaleza para darles nuevas formas nos aliena y nos separa de las leyes biológicas del resto del planeta.

Cubierta de 'Realismo capitalista', de Mark Fisher.
Cubierta de 'Realismo capitalista', de Mark Fisher. (Caja Negra)

Cuando “la catástrofe ya ha ocurrido”

Lejos de una queja existencial abstracta, la frase señala que la humanidad arrastra una herida constitutiva. Fisher sugería que no existe una armonía original a la que regresar porque nuestra propia conciencia nos aliena. El ser humano rompe cualquier equilibrio ecológico previo y queda atrapado en estructuras artificiales que, lejos de aliviar el vacío interior, multiplican la soledad que siente.

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Esta visión conecta directamente con otra de sus ideas más difundidas, a raíz de una cita escrita originalmente por el filósofo estadounidense Fredric Jameson: “Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”. Para Fisher, estamos atrapados en una trampa cultural donde “la catástrofe ya ha ocurrido”. Al sentirnos fuera de lugar en la naturaleza, intentamos encajar mediante el consumo compulsivo, convirtiendo el propio desarraigo vital en un lucrativo negocio corporativo.

Un ejemplo cotidiano y actual lo vemos en el uso compulsivo de las redes sociales. Nos pasamos horas frente a pantallas brillantes buscando desesperadamente validación y comunidad para terminar sufriendo niveles récord de ansiedad y agotamiento. Hemos diseñado un ecosistema hiperconectado que agrede de forma constante nuestras necesidades biológicas más básicas, confirmando que nuestro hábitat moderno es un territorio profundamente hostil para nosotros mismos.

Cubierta de 'Los fantasmas de mi vida', de Mark Fisher
Cubierta de 'Los fantasmas de mi vida', de Mark Fisher. (Caja Negra)

El desajuste humano

Son varios los pensadores que, en los últimos años, han indagado en ese desfase fundamental que menciona Fisher. Uno de ellos es el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, que aborda este trauma en sus obras y afirma que nuestra sociedad “produce individuos agotados, fracasados y depresivos”. Al creernos libres nos autoexplotamos voluntariamente, demostrando que seguimos sin encontrar un espacio saludable en el mundo y convirtiéndonos en verdugos despiadados de nosotros mismos.

Por su parte, el teórico ecologista Timothy Morton comparte esa sensación de ruptura con el entorno vivo. En sus escritos sobre la llamada “ecología oscura” llega a dictaminar que “la naturaleza tal como la imaginamos no existe”, y que, al mismo tiempo, considerarnos seres aparte del resto de especies es un trágico error de nuestro diseño cultural, lo que prolongaría en cierto modo la noción de Fisher de que el ser humano se mueve en una desubicación biológica.

El filósofo y ensayista alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025. (Fundación Princesa de Asturias/UIMP/MOME)

Han pasado años desde que Fisher publicó sus libros, pero sus reflexiones siguen resonando con gran fuerza en nuestros días. El “error” humano puede no ser irresoluble, pero para encontrarle una solución tal vez el primer paso sea reconocer ese tropiezo. Mirar de frente nuestras contradicciones cotidianas podría ser la única forma sensata de dejar de sentirnos extraños en el único planeta que tenemos.

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